MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Bienvenidos a un nuevo ciclo de evolución. Ciclo que requerirá de todos la madurez espiritual que les permitirá vivir en armonía los tiempos que llegarán.

Este nuevo ciclo será marcado por las pruebas internas, en las cuales las consciencias se verán delante de grandes responsabilidades, con poca experiencia interior para asumirlas. Sin embargo, serán la adhesión que cada uno presente a la Voluntad de Dios y sus esfuerzos por cumplirla, los que harán que desciendan del Universo la Gracia y la Misericordia que necesitan para cumplir con su misión.

Hijos, delante de los desafíos que vendrán, siempre digan “sí”, aunque les parezcan imposibles de ser vividos y superados. Cuando dicen “sí”, el Creador recibe el permiso para operar verdaderos milagros en sus consciencias y curar en ellas todo aquello que les impide dar el salto que necesitan.

Los desafíos los harán crecer y los prepararán para los ciclos que vendrán después y que serán pruebas mayores y definitivas, no solo para ustedes, sino para toda la humanidad y para todo el Universo.

No teman lanzarse a lo desconocido ni dar los pasos que los llevarán por caminos que no saben dónde terminarán. No teman perder todo, y sobre todo, perderse a sí mismos, porque, a pesar de dolorosa, esta es la meta de la humanidad. Recuerden que el vacío de sí los conduce a la Verdad, al Arquetipo, al Origen.

Hoy les deseo un inicio de ciclo colmado por Dios y por la Vida Universal. Este nuevo tiempo será marcado por el despertar de la humanidad a esta vida.

Todas las ciencias se unirán espiritualmente en la ciencia universal y todas las religiones verdaderas encontrarán el sentido común en la vivencia del amor. El conocimiento y la religión se unirán para develar nuevos mundos y principios universales y descubrirán que la mayor ciencia, que es la vivencia del amor, los conduce a nuevos horizontes, a nuevos universos. Así, no temerán conocer la Verdad, y con el conocimiento colmado de espiritualidad y la religión plena de sabiduría, cruzarán los portales para una nueva vida.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Que despierten los jóvenes de la Tierra, trascendiendo los viejos patrones humanos y reconociendo su identidad universal.

Que despierten al amor y a la unidad con Dios, encontrando un sentido para la propia existencia.

Que despierten los jóvenes de la Tierra, renunciando a los placeres y a las superficialidades del mundo, para que experimenten el verdadero júbilo, que es celestial. Que despierten a la misión que hace eones de tiempo, en el Cosmos, se comprometieron a cumplir.

Que despierten los precursores del nuevo mundo, aquellos que no medirán esfuerzos para hacer triunfar el bien y que con sus ejemplos convertirán y despertarán a los nuevos espíritus.

Que despierten aquellos que, en el ímpetu de su juventud, romperán barreras y borrarán fronteras, reconociendo la unidad que existe entre todas las criaturas de Dios.

Que despierten los jóvenes de la Tierra a una vida superior, al amor al Cosmos y al Plan del Creador. Que reconozcan que este tiempo es definitivo y caminen sin miedo hacia el establecimiento de la paz.

Que despierten aquellos que imitarán el ejemplo de Cristo y unirán culturas, credos, razas, naciones, lenguas y religiones con un único propósito: establecer la paz y manifestar un nuevo mundo.

Que despierten aquellos que unirán los tiempos, que abrirán las puertas de la Tierra para nuevas leyes y rayos universales, que retirarán los velos de la consciencia humana y que disolverán su ceguera, permitiéndole reconocer la verdadera luz.

Que despierten los hijos del Nuevo Hombre, aquellos que en la historia universal serán conocidos como los que trascendieron los viejos patrones por medio del amor, los que vencieron a la oscuridad con la luz de la propia esencia y los que manifestaron el Propósito Divino, llevando hacia el Universo, hacia la Tierra redimida, una civilización de nuevos Cristos.

Que despierten aquellos que no temerán dar los pasos que el Creador espera y vivir lo que hoy parece imposible para la humanidad; aquellos que viviendo el amor y la unidad, permitirán que  el Cristo, que fue su ejemplo, siga Su evolución y trascienda la vida material, mental y espiritual, para llegar a ser la Vida que todo lo habita, en los universos sublimes, en la Consciencia del Padre.

Que despierten los jóvenes de la Tierra: los jóvenes de cuerpo, mente, corazón y espíritu.

Que despierten todos aquellos que esperan representar a lo Nuevo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijos, para que la indiferencia humana hacia la vida superior no haga que la humanidad pierda la posibilidad de conocer y experimentar esa vida, aquellos que están despiertos deben redoblar sus esfuerzos, multiplicar sus tareas y superar sus propios límites todos los días, para responder en nombre de aquellos que ignoran el llamado celestial.

Además de la propia purificación y de la propia carga que deben sobrellevar en estos tiempos, los nuevos apóstoles y discípulos de Cristo deben soportar la purificación del planeta en su totalidad  y cargar, en sus espaldas, aquellos fardos que otros, que se comprometieron con Cristo, no quisieron llevar.

En el Universo, la responsabilidad por la manifestación del Plan de Dios se repartió equitativamente entre aquellos que se comprometieron a prestar este servicio. Pero, al llegar al planeta, con velos en sus ojos, las almas se confundieron, se olvidaron y permanecieron dormidas o presas en sus propios gustos y en sus formas de comprender ese Plan.

Hijos, cuando un alma que tenía determinada misión que cumplir, cambia esa misión de acuerdo con su voluntad o su parecer, aunque crea que sirve a Dios, para el Plan, eso es considerado como una indiferencia para con la Verdad del Creador.

Existen muchas almas que se comprometieron con el Señor y que, a lo largo de sus experiencias en la Tierra, cumplieron en parte con lo que Dios les pedía; pero ahora, en el momento culminante del Plan Divino, se perdieron en las fuertes influencias del caos y dejaron de lado la fidelidad, cambiándola por la superficialidad.

Les digo estas cosas primero para que estén atentos y sean siempre guardianes del Plan Divino, y después, para que sepan que el Creador contará con ustedes para cumplir aquella parte de Su Plan que quedó atrás por la indiferencia humana.

Que el amor al Plan en sus corazones sea mayor que su amor propio, para que ustedes puedan imitar el ejemplo de Cristo y no solo cargar la propia cruz, sino dejar que Dios coloque sobre ella el peso de la indiferencia y de la ignorancia de Sus hijos, para que ellos no se pierdan y tengan una oportunidad de despertar.

El Creador cuenta con ustedes, hijos, para una respuesta y una responsabilidad mayor. Es hora de servir, de amar y de entregarse al Plan Divino.

Su Padre y Compañero en el Camino evolutivo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESUS

Hijos, para que las Gracias que reciben día a día puedan manifestarse en sus vidas como una transformación verdadera, no pueden permitir que se pierdan y pasen a través de ustedes como el viento.

Al recibir una Gracia divina(1), mediten sobre esa Gracia, siéntala dentro de sus esencias y, en oración, pidan que ella se expanda y transforme sus seres por completo.

La acción de la Gracia divina es infinita; sin embargo, si reciben esa Gracia y tan siquiera sienten lo que ella está produciendo dentro de ustedes, ella permanecerá latente e invisible a sus ojos incluso después de esta vida.

Imaginen, hijos, que un día puedan cruzar los portales de este mundo sin haber cumplido con la propia misión y allí percibirán que infinitas Gracias les fueron entregadas, pero que nunca las buscaron y ni siquiera pensaron en ellas.

Sus vidas, por sí solas, ya son una gran Gracia: Gracia inestimable es estar en este mundo, en este tiempo, junto a los Mensajeros Divinos, siendo guiados en los más mínimos detalles. Y Gracias mayor e insondable reciben para que esa instrucción se torne vida dentro de cada uno de ustedes y, de esa forma, sean testimonio del poder transformador de la Gracia divina y demuestren al mundo, con el propio ejemplo, el verdadero potencial de los seres humanos, como hijos de Dios.

Busquen, hijos Míos, dentro de ustedes, las Gracias que les entregamos, siéntanlas y háganlas crecer y multiplicarse, sabiendo siempre que el resultado de la expresión perfecta de la obra de la Gracia no es para sí mismos, sino para el Plan Divino, para el planeta, para la humanidad. En oración, observen el propio mundo interior y, en silencio, déjense impregnar y transformar por la Gracia.

Al menos, envíen al Universo una señal de que no son indiferentes a todo lo que reciben y que aspiran a que el Creador se exprese, con toda Su Grandeza, dentro de cada uno de ustedes.

Yo los amo y les digo todo esto para que no desperdicien las Gracias que recibieron, porque llegará el tiempo en que ni la Gracia, ni la Misericordia podrán descender sobre el corazón humano, pues será con los tesoros que ya recibieron que ustedes construirán la propia fortaleza en los tiempos que vendrán.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

 

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Hijo,

Cumple con alegría la misión que Dios te encomendó: la misión de vivir, en la Tierra, principios que provienen del Cielo y manifestar en el mundo una nueva humanidad.

Muchos se preguntan todos los días, si están haciendo lo que deben hacer como almas y como espíritus; se preguntan ¿en dónde deberían estar?, ¿con quién? y ¿haciendo qué? Pero pocos, muy pocos, están esforzándose para verdaderamente abrir el corazón y atraer un arquetipo de la vida que aún no existe en la superficie del planeta.

Si quieres vivir lo que Dios pensó para ti, comienza por disponer tu corazón para algo nuevo. Busca dentro de ti lo que debe ser perdonado y aquello que debes perdonar. Busca dentro de ti la fuerza para vencerte a ti mismo y ser más manso, más humilde, más servicial y más pacificador.

Busca romper, dentro de ti, las barreras que te separan del prójimo y trabaja en ti, todo aquello que juzgas en los demás. Permanece todos los días con el espejo del corazón volcado hacia ti mismo y, antes de irritarte o de criticar algo que ves en el otro, observa el espejo del corazón y mírate a ti mismo, reflejado en aquel defecto que no puedes soportar.

Busca comprender al otro como te comprendes a ti mismo: así como sabes que tienes infinitas dificultades y miserias, los otros también las tienen. Así como intentas dar los pasos y te esfuerzas de buen corazón, el otro también lo hace.

Solo la comprensión mutua es la que abre el corazón para la vivencia del amor.

Si no consigues controlar las reacciones de tu mente ni de tus emociones, no te preocupes tanto; pero que ellas duren poco y que energías como la ira, la envidia, la codicia o aún el sentimiento de superioridad, no tengan tu permiso para permanecer dentro de ti.

Si amas al Plan de Dios, hijo, o por lo menos quieres amarlo, reflexiona siempre en que el Creador necesita de una raza de Cristos y no de uno solo, y que no será suficiente que tú te cristifiques. Recuerda que no necesitas ser mejor ni peor que nadie, pero que tanto tú como aquel que tienes al lado deben llegar a la meta de la unión con Dios.

Ese es el gran misterio de la existencia humana y, por eso, ven como espíritu hasta aquí, para curar los errores del pasado en el Universo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Establece el Reino de Dios en tu interior, ese espacio de paz en donde las Leyes Universales encuentran su manifestación.

Establece en ti la unión con el Padre y permítete asemejarte a Él, dándole la potestad de transformarte, según Su Voluntad.

El Reino de Dios no es como los reinos de este mundo, en donde algunos disfrutan de sus propias riquezas y la mayoría sufre y trabaja para servir a los primeros.

En el Reino de Dios, todo está permeado por la Consciencia Divina. El Creador está en todos Sus siervos. Él mismo es la esencia de la humildad, habita en el más pequeño como en ningún otro.

En el Reino de Dios solo triunfa la paz, el bien, el amor y la unidad, principios que se convertien en leyes manifestadas en las vidas de todas las criaturas que comparten ese estado de consciencia, que es el Reino del Creador.

Vive estos principios en ti y vuélvete digno de ser portador del Reino de Dios, que emerge primero en el interior de los seres, a partir de la unión con el Padre, y después se establece fuera, en la vida material de este mundo.

Todo principio, ley o manifestación de la Consciencia Divina, antes de plasmarse externamente en la vida planetaria, encuentra primero su morada en el corazón de cada ser. El corazón es el puente con Dios, es la puerta hacia el Cielo, es el gran manifestador de la voluntad divina. Todo aquel que tiene una misión, la conoce primero en el corazón: allí la siente, la comprende y la acepta, para después vivirla.

Cristo vendrá primero a los corazones en Espíritu y Divinidad; después, se manifestará en Cuerpo y Alma cuando Su morada ya esté establecida en los corazones de aquellos que, habiendo reconocido Su Presencia en sus propios corazones, lo reconocerán cuando retorne y cumplirán junto a Él el final de esta obra redentora. Por eso, lleva el Reino de Dios hacia tu interior; hazlo siendo consecuente con él, viviendo como premisas la paz, el amor, la unidad y la humildad.

Deja, hijo, que las Leyes superiores actúen en tu corazón y desde allí, lleguen al mundo entero. Déjate ser moldeado, transformado, corregido. Prepárate y consolida en ti el Reino de Dios, morada segura para el Redentor.

San José Castísimo, Aquel que prepara el retorno de Cristo en el interior de los seres

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL ÓMNIBUS ÁGUILA DE LUZ, DURANTE EL VIAJE ENTRE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA, ARGENTINA Y PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Mientras el enemigo de Dios siembra la discordia entre las naciones, entre las religiones y entre las diferentes culturas de este mundo, Yo los llamo a que valoren el amor y la unidad entre los seres.

Hijos, los planes del enemigo no se ocultan ante los Ojos del Padre y el Señor nada más puede hacer, que no sea advertir a Sus hijos que en la consciencia humana están siendo sembrados el miedo, la discordia, la ira, la incredulidad, la desesperanza y el desamor.

Todos los días el adversario del Señor busca destruir el espíritu de la fe en los corazones de los hombres. Él está intentando confrontar las diferentes religiones del mundo, como forma de que todas las vías de unión con Dios sean derrumbadas por su astucia. Así también hace con las naciones y con las culturas, incentivando las confrontaciones entre los corazones, para impedir que los seres humanos puedan desarrollar el principio de la unidad.

Pero lo que el adversario de Dios ignora es que su astucia en nada se asemeja al Amor de Dios y que su fuerza jamás podrá compararse con el Poder que proviene del Creador. Esa certeza debe volver a reinar en el corazón humano, la certeza que Dios tiene el Poder para vencer cualquier mal, cualquier oscuridad, cualquier tiniebla.

Que cada criatura se una al Señor así como Lo comprende; que no pierda la fe en Su Misericordia, y aun estando delante de la Justicia, que pueda tener fuerzas para generar méritos para equilibrar sus propias deudas.

Les digo esto porque quiero que comprendan que una misión que une culturas y religiones, con el único propósito de fortalecer la fraternidad entre los seres, tiene un valor incalculable en el Reino de los Cielos. Por eso, les pido a los misioneros de Mi Casto Corazón, que con valentía aceptaron las misiones encomendadas por Dios, que sean capaces de trascender sus propias limitaciones y sus propias necesidades de cura, para curar en la consciencia humana, el mal que se apodera de su corazón.

Les pido que sirvan abnegadamente todo el tiempo, que reconozcan la oportunidad de trascendencia que Dios les propone a cada instante, porque mientras sus brazos trabajan en la materia, los Nuestros trabajan en el espíritu.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​

Fraternidad, unidad con Dios, fe y esperanza, son atributos que siempre deben reinar en el corazón humano.

Partiendo del principio de la unidad de Dios, que en la diversidad de la manifestación de Su Consciencia jamás dejó de ser Único, vivan ustedes también la unidad entre sí como un único cuerpo perteneciente a la Consciencia Divina.

El Creador se multiplicó y expandió en diferentes formas de vida, de expresión, de manifestación, para que Su Perfección se hiciera vida y materia, para que el Amor que Él expresa en Su Espíritu Divino pudiera tornarse carne, mente, sentimiento, alma, espíritu, vibración y sonido para que no hubiera límite para la manifestación de Su Amor.

Dios permea todo lo que fue creado y a todas las criaturas les da la oportunidad de ser semejante a Él. Conscientes de los principios del Creador, deben imitarlo. Que el amor se multiplique en sus corazones, que se exprese de diferentes formas con palabras, con oraciones, con silencio, con acciones, con comunión interna, espiritual o física y en la hora de recibir la Eucaristía.

Como grupo exprésense como la Consciencia de Dios: muchas formas de vida, muchas formas de servir, infinitas posibilidades de amar, pero todo eso sin nunca perder la unidad.

Aunque las criaturas existentes sean tan diferentes unas de las otras, eso no hace desaparecer de todas ellas la esencia que las une en semejanza divina con el Padre Creador.

Les digo todas estas cosas porque es la hora de la unidad, de la reconciliación, de la fraternidad como puentes para el amor.

Las diferentes misiones que hoy se están llevando adelante indican el camino que cada uno debe recorrer en su día a día: superar las diferencias entre razas, culturas, lenguas, naciones, religiones, para que vivan, como humanidad, la unidad con Dios.

Sean conscientes que llegará la hora de unir sus consciencias en un único propósito: traer paz y reconciliación para la Tierra.

El sufrimiento del corazón humano hace que se venzan las barreras para amar. La necesidad de encontrar la paz los une.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Mientras orábamos, vi a San José, primero en el Medio Oriente, vestido como musulmán y con un paño envolviendo Su cabeza. Caminaba en el desierto, acompañando las diferentes familias que emigraban, colocaba en Sus brazos los niños más cansados de caminar y los ayudaba. Después, lo vi en otras ciudades, en grandes ciudades, ayudando a las personas en las calles y solo acompañándolas como alguien que simplemente pasaba por ahí. Lo vi también en diferentes aldeas indígenas, y cuando apareció estaba rodeado de niños indígenas, que parecían tener entre tres y ocho años. Mientras San José transmitía el mensaje diario, los niños que lo acompañaban irradiaban espiritualmente luz para las diferentes tribus indígenas del mundo.


Queridos compañeros en Cristo, misioneros del amor en esta Tierra con tanta necesidad de auxilio y de paz:

Hoy vengo a su encuentro con alegría, aunque también con mucho pesar en lo profundo de Mi Casto Corazón. Vine con alegría porque sabía que, al llegar al mundo, encontraría seres dispuestos a estar Conmigo en donde quiera que sea necesario. Y vengo con pesar porque no puedo ser indiferente a todo lo que sucede en el mundo y también en el Universo, como consecuencia de los acontecimientos en la Tierra.

Hoy, no solo vengo del Medio Oriente. Vengo de muchos lugares de este vasto planeta, en donde puedo caminar más allá de las fronteras, ya que para Mí, ellas no existen. Vengo principalmente de la región del Chaco, en la Argentina, y también de otras aldeas y tribus de pueblos originarios que la humanidad aún desconoce. Y no estoy solo, pues traje a su encuentro los pequeños que, desde el plano del espíritu, irradian su pureza a aquellos seres humanos que tienen la misión de seguir resguardando la presencia de la consciencia indígena en el planeta, para que la pureza y la simplicidad no desaparezcan del corazón humano.

Muchos piensan que no sería necesario realizar dos misiones al mismo tiempo y elucubran pensamientos, imaginando la razón por la cual pedimos una misión al Chaco, ya que los misioneros están yendo tan lejos, al Medio Oriente.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​

Quería hablarles de la unidad con Dios y de la absoluta fusión con Su Divino Espíritu; sin embargo, antes de esto, deben aprender sobre la unidad de los unos con los otros y con los Reinos de la Naturaleza.

La unidad es un Principio Divino primordial para la creación humana que deberá alcanzar el ápice de su evolución por medio de ella. Así como la máxima expresión del proyecto humano es la unidad perfecta con Dios, la mínima expresión debe también estar basada en la unidad. Para que alcancen mínimamente su expresión como Creación Divina, la unidad debe ser una meta y una realidad para sus consciencias.

Para que puedan vivir la unidad, deben desterrar de la consciencia humana lo que los lleva a la desunión, que es la competitividad. Cuando no hay competencia, los corazones pueden unirse en un único propósito y caminar como raza hacia un fin común. Pero cuando quieren ocupar lugares que no les corresponden, cuando quieren sobresalir entre los demás, cuando intentan llamar la atención sobre sí mismos, cuando quieren hacer de su propia presencia algo insustituible, cuando buscan los defectos ajenos y los afirman para que se eleven sus propias habilidades y destrezas, cuando realizan todos esos movimientos, tan conocidos ya por la conducta humana actual, se apartan completamente del propósito de Dios. Con aparentes buenas intenciones de vivir la santidad, cuando quieren ser más santos que algún otro, están alimentando el reinado de aquel que reina en los abismos del orgullo humano.

Deben comprender, sentir y vivir que cada pieza que compone la humanidad tiene un papel primordial, una misión única que debe cumplirse para que el Plan de Dios se manifieste.

Antes que juzguen o disminuyan a alguien e intenten sobresalir por encima de él, piensen que existen civilizaciones enteras en el Universo que dependen de la victoria de Cristo en el interior de la consciencia de ese alguien.

Antes que derriben al prójimo con críticas y juicios, ayúdenlo a dar sus pasos, porque el Plan de Dios, para el que supuestamente todos trabajan, depende del triunfo de Su Corazón en cada una de Sus criaturas.

En estos tiempos definitivos, deben batallar contra todo aquello que trabaja por la desunión, incluso que esto se encuentre dentro de ustedes, pues muchos soldados ya quedaron atrás porque el propio ejército de Cristo los derrumbó por la falta de Amor y de Unidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE SAN LEOPOLDO, RÍO GRANDE DO SUL, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Cuando los Cielos anuncian la última hora de salvación para un planeta, las almas que en él habitan tienen dos opciones para seguir: entregarse al abismo en el mundo y negar la perfección que existe en su interior o vencer definitivamente las dudas y los miedos que les impiden estar plenas en su misión espiritual.

Comprendan que las trompetas que suenan en lo más alto del Cielo anuncian la hora para que ustedes dejen de lado la mediocridad y comiencen a ser colmados completamente por el Espíritu de Dios.

En cada instante de sus vidas, deben recordar que ya es el momento de dar un salto en la vida del espíritu.

Vivan cada día como si fuese el último, como si estuviesen delante de la última oportunidad de perdonar, de reconciliarse con el prójimo, de prestar aquel servicio que nunca pudieron realizar, de renunciar a aquellos vanos placeres y gustos que siempre estuvieron en sus vidas como pequeños impedimentos y que hoy se volvieron grandes, porque no les permitieron llegar a la meta de sus consciencias.

Ha llegado la hora de asumir la vida universal, con plena consciencia de que están en la escuela de la cristificación para todo el Universo. Y que vivan consecuentes con la oportunidad que les entregamos.

Por un instante, piensen que están en un momento culminante de sus vidas. Piensen que, en el Cosmos infinito, la Creación espera que retornen con la experiencia del Cristo Vivo en sus propios espíritus.

El Universo aguarda que Su Rey Universal provenga de una raza que pueda cambiar completamente la Creación de Dios y permita que todas las criaturas que no tuvieron la oportunidad de estar en este mundo vivan los códigos crísticos de amor y de unidad.

Ustedes vinieron a este planeta para aprender a vivir, no para sí sino para el prójimo. Esta es la esencia del aprendizaje en la Tierra: todo entregar y todo padecer por la evolución y por el crecimiento de los demás. Y sin embargo, hasta ahora, solo dejaron crecer el orgullo y el egoísmo traídos del Universo y que solo les permiten actuar nada más que para sí mismos.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Queridos compañeros y siervos de Cristo:

Hoy los invito a que comprendan la importancia de unirse inmediatamente al Propósito de Dios, y como soldados de Su ejército de luz, que estén dispuestos a entregar sus propios planes y aspiraciones para que se cumpla el Único Plan, el Plan de Dios, que es por el bien y por la salvación de toda la humanidad y de todo el planeta.

En este tiempo, queridos, el Universo entero se congrega a cada instante, por medio de Sus Representantes, para guiar de la mejor forma a la amada humanidad.

Es de esta forma que descienden al mundo los impulsos de luz, de redención y de reconciliación, que muchas veces los corazones no serían merecedores de recibir; pero la intercesión de los Mensajeros Divinos, junto con los verdaderos soldados orantes de la Tierra, está trayendo nuevas posibilidades para los seres de este mundo.

Hace un tiempo atrás, la probabilidad que Dios tenía para la humanidad era que despierten unos pocos, que serían las semillas para un nuevo futuro. Y ahora, gracias al poder de la oración, esa probabilidad aumenta. Por esto, otros hermanos suyos, que no despertarían a tiempo, están recibiendo la posibilidad de reconocer su origen, y así cumplir al menos en parte, su propia misión.

A cada vuelta de la espiral de la evolución, los seres humanos sorprenden al Universo y ahora, la tarea de los Mensajeros Divinos encuentra espacio para ampliarse y revelar a los corazones lo que vinieron a hacer en este mundo, despertando así su potencial de amar y perdonar el pasado que los ataba a una cadena de involución.

Sé que muchos no comprenderán Mis palabras inmediatamente; sin embargo, guárdenlas en el corazón, porque aquellos que hoy no las comprenden verán llegar la hora de su propio despertar y ahí sí, finalmente las comprenderán.

Les digo todo esto en este momento para que puedan adherirse a los cambios en los Planes de Dios, los que son permanentes, porque la humanidad es imprevisible a los ojos del Creador. En este tiempo, cuando ningún alma podrá perderse del verdadero camino, el Señor está entregando todo para la manifestación de Su amado proyecto de cura y de redención universal, por medio de los seres humanos.

Los amo y nuevamente les pido que guarden Mis palabras solamente en el corazón; él, por más que no las comprenda, recibirá los impulsos que de ellas provienen, para poder comprenderlas algún día.

Paz y redención para todos.

MENSAJE DIARIO EXTRAORDINARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

La Paz puede ser una realidad en el mundo, así como ella es en el Reino de Dios, en donde Su Consciencia Suprema se expresa plenamente. Sin embargo, para que eso sea posible, es necesario que los seres humanos quieran estar con Dios, así como quieren aquellos que viven en Su Reino.

Cuando un ser aspira a estar permanentemente con Dios, lo busca en todas las cosas y espera encontrarlo en todo, en la certeza que el Creador depositó una parte de Su Consciencia en todo lo que creó.

Por eso, para que la paz se establezca, deben buscar y encontrar a Dios en todo y en todos, trascendiendo las influencias del mundo y todo lo que aparentan ser las personas que transitan por él.

Acuérdense permanentemente de la existencia del espíritu de cada ser y que para cada uno, el Creador tiene un plan perfecto, una idea y un pensamiento divino. Acuérdense que, dentro de cada consciencia, en lo más profundo, están los códigos que ella necesita para cumplir con su misión.

Hoy quiero revelarles un misterio del Reino de Dios, de Su Plan para la humanidad. Al crear a los seres humanos, Dios depositó en cada esencia un atributo divino, llamado Rayo Universal, que es una forma de expresión de Su Divino Espíritu, aquel que crea todas las cosas.

Los Rayos del Creador son responsables de conducir Su Creación a la perfección, pero en el caso de los seres humanos existe un secreto, una particularidad: la vivencia de la perfección en la humanidad depende de la expresión del amor, y esa perfección se activa no solo cuando un ser ama, sino también cuando él es amado.

El amor del que les hablo no es el amor que ustedes conocen, porque los seres humanos acostumbran amar lo que les conviene, lo que les agrada o lo que les causa alguna gratificación, pero ese no es el Amor de Dios.

El Amor de Dios es aquel que mira un ser y trasciende sus imperfecciones, encontrando así la verdad de la esencia de cada uno, y es eso lo que ama: ama la Voluntad de Dios para con Sus criaturas; ama la Perfección de Dios escondida en los seres; ama al Mismo Dios por intermedio de Sus criaturas.

No es imposible vivir este amor, pero para encontrar algo que está perdido en el otro, deben encontrar lo que está perdido en ustedes mismos, que es la posibilidad de amar verdaderamente.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Queridos compañeros:

Es muy importante, para la manifestación de la Misión en Turquía y en Hungría, y para que dicha Misión tenga la correcta repercusión en la consciencia planetaria, que todos ustedes, siervos de Dios, se adhieran a la Campaña1 de Mi Casto Corazón. No olviden que esta es una obra que está siendo guiada para que se cumpla un Plan Mayor, y para eso, necesitamos de la acción verdadera de todos.

En los últimos días, la consciencia planetaria recibió un gran impulso, gracias a la respuesta de todos al Llamado de Dios. Pero ese impulso necesita seguir creciendo y profundizándose dentro de cada uno de ustedes, expresando así la transformación de sus vidas y en consecuencia, de toda la humanidad.

Deben confiar en esto: que cada uno de sus actos son valiosos delante del Universo y que, con uno de sus pasos en dirección a la luz, podemos cambiar el destino de la humanidad.

La Victoria de Dios en un grupo de consciencias, dictará el rumbo de la evolución de toda la Creación Divina. Es por eso que, entre tantos mundos y tan vasto Universo manifestado, la Consciencia de Dios está tan próxima de sus vidas con todos Sus Aspectos.

El Creador espera enviar crecientes impulsos para la consciencia planetaria y entregar todo lo más precioso que existe en el Cosmos, como manera de llevarlos a expresar su potencial como Creación Divina.

En estos tiempos definitivos, el Creador entregará todo para la humanidad, para que ustedes también entreguen todo a Dios y sean como lo que Él pensó para cada uno.

Mis amados, hablo todos los días a los que, despiertos en el corazón y en el espíritu, seguirán Mis pasos, y en la simplicidad de Mis instrucciones, encontrarán la grandeza y la perfección de Dios.

Para saber y comprender lo que les digo, es necesario que experimenten por sí mismos. Es por eso que les pido esa Campaña, que es tan sencilla y sin embargo, tan grandiosa a los ojos de Dios. Si verdaderamente la siguen y ofrecen sus acciones a Dios, ellas tendrán repercusiones planetarias incalculables.

Los amo y los guío hacia una transformación mayor.

San José Castísimo
 

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Cuando un grupo de almas ofrece su vida para equilibrar el sufrimiento de una parte de la humanidad, el Corazón de Dios se vuelve a encender y la fe del Universo recibe un impulso de luz.

Mis queridos compañeros: para la próxima Misión a Turquía y a Hungría, les pido que no se muevan con base en las emociones, sino que se dispongan a ir solo los que verdaderamente aspiran a que el principio del Amor se manifieste en el mundo, más allá de sus propias vidas.

Todos aquellos que acompañen esta misión con el corazón, formarán parte de esta obra, que tiene como finalidad renovar el espíritu del Amor y de la Fraternidad en la consciencia humana y no permitir que el odio y el dolor sean los males que se apoderen de todos los corazones del mundo.

Tanto los que vayan en misión, como también los que los acompañarán con el corazón, no pueden fijar sus miradas en las injusticias, en el sufrimiento y en el rencor de los seres. Solo deben ser portadores de un amor que se extingue en el mundo y que la Divinidad depositó en sus corazones.

Para ir en esa misión, Mi Casto Corazón los guiará en una purificación profunda de su propia incapacidad de perdonar y de amar. Esto lo hará con todos aquellos que quieran ser misioneros, no solo físicamente, sino también en espíritu.

Yo los conduciré para que transformen aspectos profundos de su consciencia, enraizados en la competitividad y en el ansia por el poder; para que puedan ir purificados de todo el mal que genera las guerras y los conflictos en el mundo.

Más que un entrenamiento cualquiera, deben orar mucho, para que Yo los auxilie y los coloque en el punto al que necesitan llegar, para que sean verdaderos instrumentos de Dios para toda la humanidad y no solo para el Medio Oriente.

Sepan que estamos invitando a todos los grupos de oración para que den un nuevo paso y vivan la transformación necesaria para entregar la vida por amor a Dios y a Su Plan.

Nuestra protección y amparo siempre estarán con los que responden a los Designios de Dios. No necesitan temer cosa alguna, solo amar con la esencia del corazón.

Los guío y los fortalezco.

San José Castísimo, Padre de todos los misioneros

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Cuando una consciencia verdaderamente despierta para la vida superior y para la necesidad de manifestarla esa vida en el planeta, toda la humanidad recibe una oportunidad de vivir un aprendizaje con base en un amor profundo.

Cuando la esencia de la compasión toca lo profundo de los seres, los conduce a despertar el amor que Dios espera de Sus criaturas. Por eso, los llamo a encontrar en el prójimo y en los más necesitados, tanto material como espiritualmente, las llaves para que vivan ese despertar.

Todas las palabras que entrego al mundo, tienen como finalidad  llevar a la humanidad a desmitificar la vida sobre la Tierra y a poder salir de los enredos de la superficialidad, para reconocer lo que en este tiempo verdaderamente importa.

Sé que los atavismos terrestres son tan antiguos, que a muchos les cuesta salir de ellos. Sé que viven lapsos de despertar, y eones de adormecimiento. Pero ahora, los propios acontecimientos del mundo, las palabras de los Mensajeros Divinos y las experiencias que sus hermanos están viviendo para un brusco despertar en todo el mundo, deben ser suficientes para que puedan colocarse a servir de verdad, en pro de los Planes de Dios.

Cuando les hablo de los Planes de Dios, muchos se preguntan de qué se trata.  La esencia de los Planes del Creador es muy simple y está al alcance de los que son capaces de vencer las apariencias personales e ingresar en su propio interior, para descubrir lo que son, verdaderamente.

Mis amados, urge el tiempo en que los que se comprometieron con Dios en el principio, asuman sus puestos en el Ejército Celestial. Sin embargo, no solo los que nos escuchan tienen esta misión. Ustedes fueron llamados para ser los motores que impulsan el despertar de la humanidad; ustedes fueron llamados para vivir una etapa un poco más difícil: la de abrir caminos y derrumbar estructuras internas y externas de la consciencia humana, para que, cuando alcancen la meta, otros puedan valerse de sus ejemplos, para dar sus propios pasos con más coraje y rapidez.

Existen muchas almas que están en el mundo aguardando encontrar en los seres humanos un ejemplo concreto para seguir. Sin embargo, aunque tengan un propósito superior y una aspiración verdadera, les falta un ejemplo material que les indique cómo actuar, para que puedan salir de las teorías y pasar a vivir una experiencia real de vida superior, espiritual y divina.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Fui creado en el espíritu de la humildad en el Reino de los Cielos, teniendo ese atributo como primordial para la historia que escribiría en el mundo. Así como traigo este atributo divino, cada alma y cada esencia traen en su interior, un atributo para manifestar.

Mi creación no fue diferente de las suyas. Sólo tuve la misión de ser un ejemplo para la humanidad, y a lo largo de Mi existencia en el mundo, fui ayudado para ello.

Desde niño, sabía que algo dentro de Mí no podría vivir la misma vida que vislumbraban Mis hermanos. Muchas veces, esa búsqueda del propósito que el Creador tenía para Mí, Me hizo apartar del mundo, incluso de aquellos a quienes amaba.

Viví muchos momentos de soledad, intentando encontrarle un sentido a la vida, y cuando encontré la unión con Dios, descubrí que en Mi soledad se encontraban todos aquellos a quienes amaba.

A pesar de no haber sido comprendido por muchos, Me sustenté en la fe y en la confianza en que aquella vida era vivida por el bien y por la evolución de todos los que estaban a Mi alrededor y que aún sin saber bien cómo, lo que Yo vivía los estaba ayudando.

Cuando tenía doce años, en el silencio fui a buscar lo que Dios tenía para Mí, y que no encontraba en la vida cotidiana que llevaba junto a Mis hermanos. En silencio y en oración, comencé a crecer en espíritu y a descubrir que la madurez no estaba en la edad que tenía, y que a pesar de ser tan pequeño, encontraba en el espíritu todas las explicaciones que necesitaba para crecer.

Fue así como consagré Mi existencia a Dios. Él escuchó y aceptó Mi oferta, y Me mostró Su Plan, en esta y en otras vidas. En aquel momento aún no sabía de la absoluta grandeza de la misión que Me esperaba, y sólo delante de Jesús, cuando niño, pude comprender y superar pruebas mayores.

Les cuento todo esto porque Dios también vino a su encuentro. Los colocó delante de todo lo absurdo de este mundo y los impulsó a buscar el verdadero sentido de la vida. Los llevó al camino de la consagración del alma; a algunos, del espíritu; y a otros, de todos los aspectos de su ser.

Por medio de Su Espíritu Trino, les reveló una misión: preparar el retorno de Cristo y volverse un ejemplo para las almas que no tendrán un guía, en tiempos de tanta confusión.

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Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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