Sábado, 25 de septiembre de 2021

Apariciones
APARICIÓN ANUAL DE SAN JOSÉ EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS, DURANTE LA INAUGURACIÓN DEL TEMPLO DEL ÁRBOL

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Es por los méritos más simples que hoy estoy aquí, pero también más profundos y más verdaderos; porque provienen de la intención de las almas de alabar a Dios, de consagrar no solo un espacio, sino también sus vidas a Su Corazón. 

Cuando oran, hijos, sus oraciones tocan espacios diferentes de la consciencia. Algunos de esos espacios, de esos movimientos internos, generan méritos para que Gracias del Universo Espiritual desciendan a la Tierra. Otros espacios internos generan méritos para que Gracias cósmicas, que provienen de espacios desconocidos para la mayoría de la humanidad, lleguen a la Tierra.

Y es a través de la simplicidad del corazón y del amor profundo de las conciencias por Dios, que se abren las puertas internas al potencial humano que une el Cielo y la Tierra, donde sus consciencias se unen directamente a Dios y reciben, de Él, Gracias Divinas, como esta que viven hoy.

Vengo por los méritos de los simples, por el servicio y por el amor incondicional.

No necesitan ir lejos para servir a este mundo; necesitan hacer cosas verdaderas, sinceras, con la esencia del corazón. De esa forma, comprendan como Yo, dentro de una carpintería, con Mi pequeño Hijo, generaba méritos para la salvación del mundo, para el rescate de las almas y de los Reinos de la Naturaleza.

Así, ustedes, cortando cada pequeña madera, pintando, preparando los espacios, organizando cada detalle con amor, también realizaron un servicio planetario y desconocen, desconocen ese misterio que hoy les vengo a revelar.

La vida humana debe ser simple pero verdadera, sincera, plena de un amor desconocido para la mayoría de la humanidad, aunque pulse dentro de su interior.

Esta Gracia, que hoy reciben, no fue pensada por Mí. Yo, en obediencia, aguardaba, tanto en el Universo como sirviendo en la Tierra, solo aguardaba silenciosamente, orando en lo profundo de Mi Corazón por todos aquellos servidores del Plan de Dios, cuando el Padre volvió Sus Ojos hacia la Tierra y, pronunciando el Nombre de Su Espíritu, Adonai Me envió al mundo como Su Siervo, para que sus hijos aprendan de la simplicidad del corazón a través de la propia experiencia.

Muchos se preguntan cuál es el servicio que las Comunidades-Luz generan, a través de la vida simple de todos los días; creen que deberían hacer grandes cosas, vistas a los ojos del mundo como grandes. Pero Yo les digo, hijos, que es aquí, en este pequeño templo, con madera y tierra, donde nadie los ve, que Dios coloca los Ojos sobre ustedes, y ustedes pueden encontrarlo en su interior.

Este es el mayor servicio que un ser humano puede prestarse a sí mismo, prestarle a toda la raza, a toda la Creación; porque es ahí donde manifiestan lo que verdaderamente son y el Propósito del Padre se cumple.

Aun cuando había desencuentros, desavenencias, en lo profundo del corazón pulsaba un propósito de manifestar un templo, un espacio de adoración, y es eso lo que quiero que aprendan hoy. El Amor va más allá de lo que aparentan ser.

No dejaran de vivir conflictos, pruebas, desafíos; pero sí deben mantener en el propio corazón, en lo profundo del interior, el propósito vivo de ser un templo de adoración para Dios, un templo que une el Cielo y la Tierra, un templo a través del cual fluyen los Rayos inmateriales del universo, un templo a través del cual el Pensamiento y la Voluntad de Dios pueden descender sobre la Tierra y sobre las almas más perdidas, un templo a través del cual desciende la Gracia para aquellas situaciones imposibles, para las almas más perdidas en los infiernos y purgatorios de este mundo, en donde la humanidad y muchas veces el propio universo creen que no hay solución, no hay salvación ni redención que pueda llegar.

El corazón humano, cuando es sincero, puede generar méritos para que la Gracia de Dios penetre en esos espacios. Eso acontece de forma simple, todos los días, cuando tan solo buscan ser un templo de adoración para Dios.

El planeta agoniza como nunca, la naturaleza agoniza, los hombres y mujeres del mundo agonizan. ¿Quién construirá en su interior este templo? ¿Quién se esforzará y persistirá, como lo hicieron aquí? 

Demora, se necesita persistencia, existen muchas barreras, sin embargo se manifiesta. Así debe acontecer dentro de ustedes.

Observen cómo fue la construcción de este lugar y aprendan sobre sí mismos.

Ustedes reciben una inspiración divina, una intención pura de manifestar algo simple, pero hecho con amor. Surgen muchas ideas, muchas voluntades, muchos planes que emergen de la mente y que a veces encubren el Plan de Dios y ustedes quedan confundidos. Surgen muchos desafíos, muchas pruebas, no encuentran recursos dentro de sí mismos para manifestar algo, aunque sea simple para Dios.

Pero cuando persisten, comienzan poco a poco y son persistentes y persistentes ante el cansancio, la desesperanza, las tristezas, las amarguras, no pierden el Propósito Divino de ser un templo para Dios. 

Y así, hijos, poco a poco, mientras más amor colocan en lo que hacen y en lo que viven, más Amor desciende al mundo y se manifiesta, se amplía, se expande sobre ustedes y sobre toda la humanidad.

Y así, un día, podrán ver los resultados de lo que Dios construyó en ustedes, que no fue solo a través de Sus bendiciones, sino también a través de sus manos, de su esfuerzo, de su corazón. Así, debe ser todos los días, en todas las cosas, para manifestar el Plan de Dios. Así, debe ser el servicio de un ser consagrado al Padre.

Muchas más pruebas vendrán, desafíos inimaginables, impensables para el hombre. Muchas veces sentirán desesperanza, tristeza y hasta desesperación; pero lo más importante es no perder, dentro de ustedes, la esencia del propósito.

No dejen que esa luz se apague, que esa voluntad se debilite, que esa Gracia se pierda. A pesar de todo lo que verán en el mundo en los tiempos que vendrán, siempre recuerden mirar hacia adentro y encontrar allí, en lo profundo del corazón, el Propósito Divino.

Deben persistir en el amor, aunque parezca sin sentido. Deben persistir en la esperanza, aunque parezcan locos, porque en el mundo no habrá esperanza. Deben persistir en la fe de que así como hoy, ante sus esfuerzos, el Cielo se abre, en una proporción mayor, ante los esfuerzos del planeta y ante los simples méritos generados por pocos seres humanos, los Cielos se abrirán para la llegada de su Redentor, y cuando menos lo esperen, así como hoy, Él vendrá, alegrará sus corazones y les traerá un respiro cuando les falte el aire.

Recuerden siempre que todo tiene un propósito; las dificultades forjan fortalezas.

Sumergirse en lo desconocido les hará saber quiénes son; perder el miedo de penetrar en el misterio, de ampliar el conocimiento, la sabiduría, todo lo que aprendieron sobre espiritualidad, vida interior hasta hoy, los hará libres para comprender el Pensamiento de Dios y Su Sabiduría, así como ella es.

Por eso, no teman, sino confíen y fortalezcan su fe.

Con Mi Corazón en júbilo, junto con los Ángeles y los Arcángeles que hoy se aproximan a la Tierra, vengo a agradecerles, porque sus vidas no les pertenecen; sus acciones, sus pensamientos y sus palabras no les pertenecen. A partir del momento en el que se consagran al Padre, todo lo que ustedes hacen se torna sagrado y genera méritos para toda la humanidad, para todo el planeta y, hoy les digo, para todo el universo. 

Alegren sus corazones y renuévense en Mi Paz.

Les dejo Mi bendición, y una vez más les digo que estoy con ustedes, así como lo está el Padre Celestial, todo el tiempo.

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.