MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Ni aun el yugo más pesado podrá hacerlos desistir de este camino. Todo sacrificio vivido con amor se torna leve y simple.

El peso de la Cruz de Cristo no estaba en la madera que Él cargaba. Su sacrificio no se encontraba en el dolor de Sus llagas. Él cargó los pecados del mundo, cometidos hasta aquel momento, y también perdonó allí a todos los que serían cometidos a lo largo de los tiempos.

Incomprensible para la mente humana era el peso de aquella cruz, así como hoy es incomprensible para muchos, el peso que algunos compañeros de Cristo cargan para preparar Su retorno. Porque tanto la Cruz de Cristo, como la cruz de estos tiempos, llevan en sí una carga invisible a los ojos humanos, sin embargo casi palpable para aquellos que lo cargan. Ese peso, que existe en la consciencia, es cargado para transformar aquello que debe curarse en la misma consciencia humana.

De la misma forma que los méritos alcanzados en la Cruz de Cristo solo se vieron después de la Resurrección de Jesús, los méritos de lo pesos cargados en estos tiempos, muchos solo lo verán después del retorno de Cristo y del establecimiento de la nueva vida en la Tierra.

Aquellos que comprenden la vida del espíritu no se confundirán con las apariencias de la materia y vivirán el amor y la unidad necesarios para atravesar los obstáculos que vendrán. Sin embargo, muchos caerán por la incomprensión y por la incapacidad de vivir la realidad superior y de trascender los acontecimientos materiales, como sucedió con tantos en la época de Cristo.

De forma espiritual semejante, los acontecimientos se repiten para establecer del Plan de Dios, porque la ciencia que los lleva a manifestar ese Plan es siempre la misma. Por eso, ustedes deben observar la vida de Cristo y llegar a la esencia de la Enseñanza que Él les dejó y no solo a los hechos. Los hechos podrán cambiar, pero la esencia de la experiencia que deben vivir es la misma.

Los acontecimientos, por sí solos, los están llevando a esa experiencia: las mismas pruebas, las mismas tentaciones y las mismas cargas. Ahora, bastará que surja de ustedes la misma perseverancia, la misma unidad con Dios, la misma entrega y el mismo amor de Cristo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijos, la paciencia en la transformación y en la propia purificación es primordial. Recuerden que están ante una condición humana degradada desde hace siglos y ante códigos que emergen de sus consciencias para que sean transformados y que, inclusive, trascienden a la vida en la Tierra, pues tienen sus raíces en el Universo.

Siempre recuerden que Aquel que vino al mundo para darles un ejemplo, era el Hijo de Dios Vivo y tuvo que padecer los males de la Tierra y transmutar los atavismos de la humanidad para abrirles el camino.

La trascendencia de la materia humana de Jesús comenzó desde Su gestación hasta Su último suspiro en la cruz.Si el Dios Vivo trabajó durante cada instante de Su vida para poder culminar Su aprendizaje de amor, no esperen que con ustedes sea diferente. ¿Cómo quieren santificar sus cuerpos y sus almas si recién ahora están comenzando a comprender este camino?

El Hijo de Dios era consciente de la vida universal  y de sus misterios, era conocedor de todas las ciencias cósmicas, porque era Uno con Aquel que las creó; y aún así, para liberar el miedo de Su última célula y vivir el amor pleno en todos los niveles de Su Consciencia, tuvo que llegar a la cruz y perdonar todo lo que hasta allí había vivido. 

Hijos, aún les falta mucho para llegar a la perfección. No tengan prisa, tengan paciencia. Sin embargo, sean constantes y persistentes y no se acomoden al hecho de que la transformación les durará la vida entera.

Sí, la transformación absoluta les ocupará toda la vida, pero cada día deben alcanzar un nuevo escalón, para que al final de esta vida sean dignos de llegar a otros mundos y dimensiones celestiales que los aproximarán a Dios.

La transformación les llevará toda la vida porque la evolución es eterna y no porque estén siempre en el mismo lugar. Cada día deben dar un nuevo paso y lograr una nueva comprensión, basados en el esfuerzo permanente. No se preocupen si dan pasos mayores o menores, porque cada día y cada ciclo los llevarán a un nivel diferente.

Lo que en verdad importa es que no se detengan y que sean constantes.

Ábranse todos los días para que el Amor de Dios los transforme y remuevan un poco de sí mismos de sus propias consciencias para ceder un espacio al Amor y a la Presencia Divina.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Entren en el Corazón de Dios y encuentren allí la posibilidad de traspasar obstáculos y límites y vivir aquello que hoy les parece imposible e impensable.

Hijos, este es el tiempo, no sólo de los milagros, sino también de las verdades. Es el tiempo en que la consciencia humana debe aproximarse a lo que ella verdaderamente es y no estar más presa de las limitaciones que son impuestas por la ignorancia y por la ceguera de este mundo.

En muchos ciclos y en muchas eras, la humanidad se aproximó a la Verdad, pero le demostró al Universo que aún no había alcanzado un grado de amor suficiente para poder recordar el pasado, el origen, y con esto, recordar todo aquello que debe ser curado y redimido en lo profundo de cada ser.

Después del ejemplo dado por Mi Hijo Jesús, y luego que Su Espíritu de Amor siguió despertando y enseñando, a cada corazón que se abrió para amar y perdonar, al menos una parte de la consciencia humana ya está mínimamente lista para encontrar la Verdad.

Para que no se confundan y no cometan los mismos errores del pasado –cuando el Creador intentó revelarles la Vida Universal-, deben ser humildes de mente, de emociones, de intenciones, de corazón, de alma y de espíritu. Y esa humildad no proviene de un descuido consigo mismo, ni de un automartirio.

La humildad de la cual les hablo es simplemente el acto de reconocer que siempre estuvieron dormidos en este mundo, y aunque lo que son, en realidad y en espíritu, parezca ser grande y lleno de poder, sepan que no hay poder mayor que el Poder de Dios y que todo poder que intenta sobreponerse al Poder Divino es mera fuerza humana que, con un soplo del Altísimo, se transforma en polvo, en nada.

Para ingresar en la Vida Universal, deben primero sentirla, dejarse permear por ella como niños que están delante de un mundo nuevo. No quieran saber y no piensen que ya saben. No quieran ser y no piensen que son cosa alguna. Estén solo delante de los Portales del Cosmos, sabiendo que la única cosa necesaria en este momento es la humildad del corazón y la certeza de que, para cruzar esos portales, deben tener dentro de sí mismos la experiencia del amor, del verdadero amor, que trasciende las propias necesidades y que, inclusive, trasciende la propia vida.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Ser Humano sin ser humano

La ciencia de estos tiempos, hijos, es la trascendencia del hombre viejo y el nacimiento del nuevo. Nacer sin morir en el cuerpo. Hacer renacer la materia, trascendiendo lo que estaba corrompido.

El nuevo hombre nace dentro de la consciencia. Es fruto de la purificación interior, del acto de expurgar lo viejo, para que lo verdadero pueda surgir.

El nuevo hombre, hijos, en verdad no es nuevo: él siempre estuvo dentro de cada ser humano; es el principio, es la realidad, es el inicio de todo y también el final, la meta hacia la cual caminan.

El viejo hombre se apoderó de la verdad y construyó, sobre la esencia, una vida de ilusiones: creó, por encima de lo que ustedes son, algo que no existía y ocultó el Pensamiento Divino con el pensamiento humano.

La humanidad, hijos, es una raza semejante al Padre en muchos aspectos que desconocen. Uno de ellos es la capacidad de crear con el pensamiento, con el sentimiento y con el corazón, capacidad solo concedida hasta entonces a los ángeles. Pero, como una gran paradoja universal, esa semejanza con Dios los apartó del Creador, porque, en vez de aprender con el amor, crearon con el pensamiento un falso hombre y una falsa evolución, que los llevaba más hacia el abismo que a los Cielos.

Influenciados por la ilusión del tiempo en que vivían, los seres humanos fueron distanciándose cada vez más del Todo e ingresando en sí mismos. Fueron perdiendo la capacidad de estar en todo lo que la semejanza con Dios les ofrecía, y perdieron la consciencia de la unidad, fortaleciendo, como una ley humana, la individualidad.

Hijos, ¿Cómo puede un ser que fue creado para vivir la unidad, competir con sus semejantes? ¿Crear trampas a la evolución del prójimo? ¿Querer ser mejor o peor que los demás?

La respuesta a esas preguntas está, no sólo en la dualidad propia de este mundo, sino también en toda la ilusión en la cual se colocó la humanidad como consciencia.

Reconozco hijos, que –después de tantos ciclos evolutivos como raza– es más fuerte la ilusión que la verdad; es más fácil permanecer en lo viejo que arrancarlo de sí mismos, para que lo original pueda surgir. Sin embargo, es necesario que todos sean conscientes de lo que viven y de la batalla interior, individual y humana, que deberán vivir en estos tiempos para volver a los orígenes, al Plan Original de Dios.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

La esencia del despertar se encuentra en el desarrollo de la fe, porque la fe es la que los mueve a responder a los impulsos del corazón.

La fe es la que los hace trascender los atavismos de la limitada comprensión material, para que ingresen en los misterios de la vida superior.

La fe es la que los lleva a cruzar los umbrales de la vida en este mundo para que, a pesar de estar sobre él, no pertenezcan solo a él y sí se perciban parte de una Creación infinita e indescriptible.

La fe no nace de la mente: proviene del espíritu y se expresa por medio del corazón. Por eso, si quieren que los impulsos recibidos no se pierdan, dejen que la fe se desarrolle libremente en su propio interior, aunque no comprendan bien el objeto de la propia fe.

Muchos se preguntarán: “¿Tener fe en qué?” Tengan fe en el propósito, fe en la instrucción, fe en la presencia de los Mensajeros Divinos, fe en lo que los mueve a la transformación, fe en la comunión con Cristo, fe en Su retorno, fe en la posibilidad que cada uno tiene de vivir los Planes de Dios, fe en la Fe.

Déjense transformar por los impulsos de la propia fe, para la cual las leyes de la materia no son las que prevalecen. La fe que proviene del espíritu se mueve con base en las Leyes espirituales. Es por eso que los corazones que tienen fe pueden vivenciar lo que llaman milagros, que no son nada más que la acción de Leyes superiores en las vidas de aquellos que se abren para vivirlas.

Descubran, hijos, el potencial de su propia fe, y por medio de ella, sus prodigios.

Su Padre y Amigo, en la fe y en la oración,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Hijo:

Para vencer la indiferencia del corazón humano, comienza contigo mismo. Observa todas las veces en que tu corazón se cierra a la realidad planetaria o cuando piensas que te comprometes con el mundo, pero tus acciones demuestran el grado de tu compromiso.

La indiferencia entorpece la consciencia y no le permite evolucionar. No es necesario que te involucres emocionalmente con lo que sucede en el mundo, pero sí que tales acontecimientos te lleven a tu transformación y te impulsen para que nunca detengas tus pasos.

La indiferencia es uno de los grandes males de la humanidad, peor aún que la ignorancia; porque aquel que es indiferente ya tiene cierto grado de instrucción, y sin embargo, sigue pensando más en sí mismo y en sus propias necesidades.

Hijo, la indiferencia es la que llevará a muchos seres que se creen espirituales hacia el abismo de la consciencia planetaria. Cuida para que no seas tomado y llevado por la indiferencia humana. Trata de seguir tu consciencia y tu corazón, y cuando sepas que debes hacer algo, hazlo rápidamente, no ignores las necesidades. Cuando veas que alguien necesita de ti, ve en su auxilio sin miedo. Si sabes lo que sucede en el mundo y que, en este mismo instante en el que estás delante de las Palabras de Dios, existen otros que están siendo probados en su fe, y de rodillas eligen morir con Cristo a vivir sin Él, entonces ora verdaderamente, sin cesar.

Si ya conoces el papel de la consciencia indígena en el planeta y también sabes cuánto padecen los indígenas por el abandono y por la indiferencia, actúa, sirve, ora, auxilia, ofrece tu amor. Demuéstrales a estos hermanos que tienen una importancia vital en la vida espiritual del planeta y que su manera de ser no debe ser vendida de forma turística para divertir a los inconscientes. Cuando estés delante de un hermano indígena, aprende con él, y en tu postura de aprender, deja que emerja de su corazón la pureza y la sabiduría que él tiene para transmitir a la humanidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Estábamos realizando una tarea grupal con todos los miembros de la Comunidad Fraternidad, en Uruguay, en donde vivimos, y concluimos la jornada de trabajo con la recepción del mensaje diario de San José. A pesar de haber llegado del Medio Oriente, de un campo de refugiados, San José nos transmitió un mensaje dirigido especialmente a las Comunidades-Luz, pero que como Él mismo explicó, puede servir para todos aquellos que se consideran servidores de Dios y consagrados a Su Plan. Que todos los que lean este mensaje practiquen estas palabras, adaptándolas a sus propias vidas. Este fue un pedido de San José.


      La fraternidad es algo que debería caracterizar este mundo, un atributo que todos los seres de la Tierra deberían portar en su interior, para que se volviese el punto de partida para la vivencia del amor crístico. Para dar sus vidas por sus amigos, primero deberán aprender a ser fraternos.

Existen seres que consiguen ser fraternos por la naturaleza de sus propios espíritus, pero otros deberán transpirar mucho su propio ego, en un arduo trabajo de trascendencia de los pareceres propios, voluntades y necesidades; deberán vivir una verdadera renovación en lo que llaman prioridades en sus vidas.

La prioridad de los seres humanos encarnados en este mundo debería ser, en verdad, la vivencia perfecta del amor y de la unidad: de los unos con los otros, de cada uno con Dios y de todos con Él. Teniendo esto como única prioridad, todo lo demás debería adaptarse.

Si piensan que tienen alguna necesidad mayor que la de vivir la fraternidad y el amor, comiencen desde ya a meditar sobre la razón de sus vidas y el propósito de sus existencias en el mundo.

Busquen, por un instante, la razón por la cual se levantan todos los días. ¿Por qué trabajan, estudian, comen, beben, construyen casas, programan sus días, hacen planes? ¿Cuál es el verdadero sentido de todo eso?

¡Ustedes no deben pensar que la vida encierra su propósito en la simple necesidad de mantenerse vivos y cómodos en este mundo! ¿O sí?

Si el alma no encuentra un propósito superior por el cual levantarse todos los días, va perdiendo el interés por la vida.

Deben hacer de esta experiencia en la Tierra un acto permanente de renovación, de trascendencia, de superación, de libertad para amar en Dios. Libertad de sí mismos para donarse al prójimo sin límites y sin restricciones.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Queridos compañeros en Cristo:

Quisiera hablarles sobre la grandeza de la Creación y los misterios celestiales. Quisiera revelarles el amor que colma las estrellas y anima los universos, para que se vean fortalecidos y resguardados por un propósito mayor, para que cumplan con sus misiones en este final de ciclo en la Tierra.

Con Mis palabras, a cada día espero que sus consciencias alcancen un nivel de comprensión que trascienda los límites de la mente humana. Intento hacerles comprender la magnitud del Plan de Dios y cómo ese Plan no puede comenzar y terminar en la existencia de este mundo.

Sé que muchos necesitan de palabras simples para poder comprender mejor y comprometerse en la tarea de rescate de los Mensajeros Divinos. Muchos prefieren no creer en Nuestras palabras y en Nuestras presencias, cuando les revelamos algo que no comprenden y que no se ajusta a lo que ya conocen. Sin embargo, les pido que no intenten reducir la grandeza de Dios a la comprensión de la mente humana. No intenten comparar al Amor del Único con su misma capacidad de amar. Y no esperen que la Creación de Dios se restrinja a la existencia de este pequeño planeta cuando tan vasto es el Universo.

¿Para qué existirían tantas estrellas y galaxias si no es para que en ellas habiten las diferentes expresiones del Amor de Dios en Sus criaturas? ¿O acaso piensan que las estrellas en el cielo existen para que los hombres puedan contemplarlas desde la Tierra?

Mientras un gran cambio se precipita en el mundo, los Mensajeros Divinos intentarán elevar la comprensión y el conocimiento de la humanidad. Intentarán abrir los ojos del corazón humano para verdades que no se ven con los ojos materiales.

Esto será así porque solo la certeza de un propósito superior y de una vida superior que los ampara, les darán fuerzas para vivir los tiempos que llegarán. Sin una comprensión mayor acerca de los Planes de Dios, sus vidas perderán el sentido, así como ya lo perdieron para muchos jóvenes y adultos que no encuentran motivo para estar en este mundo.

Si estuvieran fortalecidos por la esperanza de una meta espiritual y divina, podrían perseverar y mantenerse firmes para superar los obstáculos con amor, perdón y valentía. Y, cuando sea el tiempo, podrán reconstruir el mundo con el debido coraje y con los principios del espíritu.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Para ser un compañero de Cristo, buscarás trascender las leyes y tendencias de la Tierra, porque no puedes seguir, con pensamientos humanos, los pasos de Aquel cuyo espíritu y divinidad no provienen de este mundo.

Deja el pensamiento planetario para aquellos que solo buscan las riquezas de la Tierra, la gloria y la honra pasajeras que aquí se alcanzan. Busca para ti la gloria de Dios, y en vez de buscar ser honrado, rinde honras a Aquel que es digno de recibirlas.

Busca para ti la recompensa de los mansos, que es el corazón humilde. Sé más ambicioso que los hombres de la Tierra y busca para ti un lugar en el Reino del Universo. Aunque seas eternamente siervo, no habrá mejor Rey al cual servir, sino Aquel que es uno con todo lo que fue creado y cuya misericordia no se mide con los patrones existentes, ni en este ni en ningún otro mundo.

No te desanimes, hijo querido, con las derrotas que vives en la Tierra; glorifica a Tu Padre y Dios cada vez que eres humillado, porque estarás aprendiendo, así es cómo se alcanzan mayores Gracias, Gracias verdaderas, Gracias Divinas.

Ríndete como siervo, como nada; sé la alfombra en la cual pisan los que buscan la gloria del mundo. Deja que los otros sean mejores y victoriosos en todo.

Piérdete, incluso a ti mismo, y harás de ti una victoria para Aquel que es el Único vencedor de toda la Creación, porque se perdió a sí mismo, y así volvió a la Esencia Divina.

¿Por qué temes tanto salir de las leyes de la Tierra?

¿Por qué temes tanto perder los tesoros del mundo?

¡Oh Hijo querido! descubre la Gracia de ser pobre de ti y de todo y nunca más querrás otra cosa, sino la nada.

¿Por qué te aferras tanto a este mundo y a sus formas de vida, si no provienes de él y no permanecerás en él para siempre?

Vive en este mundo como debes vivir, haz de él lo que él es: una escuela de trascendencia, de redención, de amor. Estás aquí para ser lo que no eres, para renunciar a lo que ves, para redimirte y para amar todo lo que existe, bueno o malo, como forma de dejar que el amor todo lo transforme.

Escoge la simplicidad, la alegría, la libertad de espíritu. Regocíjate en la humillación, tórnate pleno en la obediencia, resígnate a nada ser y verás que todo te será dado.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​

En tiempos de batalla para la mente, para el cuerpo y para el espíritu, mantén tu corazón en paz.

Aférrate al propósito para estos tiempos y no tanto a las tribulaciones que perturban tu ser, dentro y fuera de ti.

Si no consigues orar, simplemente une tu corazón a Dios y pide Su auxilio. Como soldado de Su ejército de amor, el Señor jamás te negará la debida ayuda.

Sin embargo, poco a poco conversa con tus cuerpos, con la vida que habita en tu consciencia y que se expresa de diferentes formas, porque los tiempos son otros y la propia densidad de la atmósfera planetaria buscará de ti el espíritu de la permanente trascendencia.

Tan solo no te rindas. Sé un poco más valiente y decidido a vencerte a ti mismo y a las energías que circundan tu consciencia, porque dentro y fuera de ti existirán resistencias para que no permitas que seas un triunfo de Cristo en el mundo.

No permitas que tu consciencia sea un instrumento de desunión. Siempre valora la unidad, la tuya con Dios y con tus hermanos y todos con el propósito del Creador.

Debes aprender a encontrar dentro de ti aires puros para respirar y nutrir tu alma y tu espíritu, porque existirán días en los cuales no encontrarás aliento alguno en lo que te rodea. Por eso, hoy construye el camino de unión con tu mundo interior. Allí se encuentran los códigos dejados por Dios, después de tantas veces en las que Él vino a tu encuentro. Ahí encontrarás la Paz.

Por la profundización interior de todos los seres.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Liberen sus almas del cautiverio de este mundo, por medio del amor al Plan de Dios. Si aman los Planes del Altísimo para todo lo que fue creado, trascenderán la comprensión común acerca de todos los acontecimientos que se manifiestan en el mundo.

Dispónganse a amar el Plan de Dios por encima de sí mismos y podrán entonces, vivir lo que el Señor realmente espera de ustedes.

Cuando su amor propio es mayor que su amor al Plan de Dios, corren el riesgo de perderse en sus propias limitaciones y pierden la oportunidad de descubrir la trascendencia de todas las expresiones de la vida, sean mentales, emocionales, físicas o espirituales.

Cuando aman el Plan de Dios por encima de todas las cosas, son capaces de lanzarse hacia lo imposible para manifestarlo, y entonces cruzan el umbral de las limitaciones humanas y descubren nuevas capacidades que están eternamente adormecidas en las consciencias de todos, justamente por la falta de amor y de entrega por parte de los seres.

Sé que este es un amor desconocido e inalcanzable para muchos, porque no aprendieron a amar lo intangible, lo Divino, lo espiritual. En este mundo, el amor siempre está basado en los beneficios y aun el amor a Dios y a la vida espiritual tiene que producir algún mérito, aunque sea la santidad.

Aquellos que pretenden la vida espiritual encaminándose hacia la santidad, comienzan su trayectoria buscando un beneficio, un reconocimiento, una meta. Sin embargo, en el camino descubren que para encontrar lo que buscan, deben perderse a sí mismos. Y así perdidos, van dejando poco a poco todo lo que tienen, todo lo que son y lo que piensan ser, como también sus aspiraciones y hasta la total intención de alcanzar la santidad.

Cuando el corazón siente que ya no quiere más nada y solo camina hacia Dios, cuando más lejos parece encontrarse de cualquier perfección, porque para él nada se asemeja a la Perfección del Padre, es cuando el alma llega, sin percibir, al primer paso de su meta.

Yo los llamo hacia este amor verdadero: amor que trasciende a los individuos, los beneficios, las aspiraciones, las conquistas. Trasciende las propias necesidades de la vida y deja al alma y al espíritu suspendido en las manos del Creador, para que sean Sus instrumentos en el mundo, atrayendo Su Paz en los tiempos de caos.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Queridos compañeros de Mi Casto Corazón:

Hoy los llamo al despertar de la verdadera fe, que nace de la unión del espíritu con Dios y que no se alimenta de milagros ni de recompensas de ningún tipo.

La fe para la cual los invito es la fe en lo invisible, para que puedan confiar y así vivir las instrucciones de los Mensajeros Divinos.

Sé que para muchos es difícil despertar la fe en el corazón, ya que ella es puramente espiritual. Muchos creen en la Presencia de Dios entre los hombres por medio de las apariciones actuales de los Sagrados Corazones, pero la creencia proviene de la aceptación de la mente, y la fe es la adhesión del espíritu a la Voluntad de Dios.

Una fe que nace como consecuencia de fenómenos y milagros es una fe que puede ser tan pasajera como tales fenómenos; pero la fe que nace en el corazón de aquel que cree sin ver es una fe que jamás se extinguirá y que lo conducirá a encontrar la verdadera vida del espíritu.

Aquel que mantiene su fe, incluso en lo invisible del corazón, podrá encontrar a Dios, que no es visible a los ojos humanos, y superará los límites de la materia y de los sentidos para ingressar en una realidad que trasciende la existencia material. Es para eso que los Mensajeros Divinos vienen al mundo en este tiempo, por medio de este grupo de almas.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Devocionario de San José para
alcanzar el Espíritu Divino de la Unidad

Cuenta de unión
Por el Poder que Dios Te concedió,
San José Castísimo,
enséñanos a vivir en el Espíritu Divino de la Unidad.
Amén.

Primera decena
Bajo la intercesión de San José,
sean disueltos todos los atavismos, los egoísmos y las vanidades
que nos separan del Corazón de Dios.
Amén.

Segunda decena
Por el poder concedido a San José Purísimo,
sean absueltos los pecados y las manchas
que separan a las almas de todos los Reinos de la Naturaleza.
Amén.

Tercera decena
Bajo la intercesión del humilde Corazón de San José,
sean expulsados y trascendidos todos los aspectos malignos
que impiden la unidad entre los seres humanos.
Amén.

Cuarta decena
Por el poder de la caridad y del amor presentes en el Casto Corazón,
sean disueltas todas las incomprensiones
que nos separan del Sublime Universo de Dios.
Amén.

Quinta decena
Por todos los atributos alcanzados en la paternidad de San José,
que las virtudes y los dones del Castísimo Corazón
se plasmen en la humanidad,
uniendo así el corazón humano a toda la Creación de Dios.
Amén.
 

Este devocionario es para que sea orado por todos los que aspiran a alcanzar la unidad consigo mismo, con el prójimo, con los Reinos de la Naturaleza, con el Universo Angélico del Creador y con la Divina y Purísima Consciencia de Dios.

Si oran con el corazón, aspirando a trascender todos los aspectos humanos de separatividad causados por el orgullo, la vanidad y el egoísmo, ustedes podrán alcanzar Mi santa intercesión.

Clamando a Dios por las virtudes alcanzadas por San José, permitirán que Mi bendición los impregne y que Mi amor les abra las puertas para que, como humanidad, ingresen en un nuevo ciclo.

Yo los amo, los bendigo y les entrego nuevas llaves para la transformación de la vida.

San José, siervo orante de Dios

 

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Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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