Domingo, 25 de octubre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Queridos compañeros de Mi Casto Corazón:

Hoy los llamo al despertar de la verdadera fe, aquella que nace de la unión del espíritu con Dios y que no se alimenta de milagros o recompensas de ningún tipo.

La fe para la cual los invito es la fe en lo invisible, para que puedan confiar y así, vivir las instrucciones de los Mensajeros Divinos.

Sé que para muchos es difícil despertar la fe en el corazón, cuando ella es puramente espiritual. Muchos creen en la Presencia de Dios entre los hombres, por medio de las Apariciones actuales de los Sagrados Corazones, pero la creencia proviene de la aceptación de la mente y la fe es la adhesión del espíritu a la Voluntad de Dios.

Una fe que nace como consecuencia de fenómenos y milagros es una fe que puede ser tan pasajera, como tales fenómenos; pero la fe que nace en el corazón de aquel que cree sin ver, es una fe que jamás se extinguirá y que lo conducirá a encontrar la verdadera vida del espíritu.

Aquel que mantiene su fe, incluso en lo invisible del corazón, podrá encontrar a Dios, que no es visible a los ojos humanos y superará los límites de la materia y de los sentidos, para ingresar en una realidad que trasciende la existencia material. Es para eso que los Mensajeros Divinos vienen al mundo en este tiempo, por medio de este grupo de almas.

A lo largo de la existencia humana, Dios intentó despertar a los hombres de muchas formas, pero siempre que fueron despertados por medio de los sentidos, jamás pudieron salir de los límites del propio sentido material, concreto.

Los devotos y fieles de Dios en el mundo entero casi siempre están aspirando simplemente a las cosas que se refieren a la vida material y en ningún instante vislumbran la verdadera existencia, que comienza después que trasciendan las ilusiones de esta vida.

Muchos creen en Dios, oran y buscan vivir en paz, pero casi siempre esto enfoca solamente el bien personal y el éxito de la propia vida material.

¿Comprenden que el Plan de Dios no comienza y no termina en esta pequeña Tierra?

Mis queridos, cuando son llamados a despertar la fe en lo invisible, como consecuencia despiertan muchas otras cosas, como la comprensión que la vida no termina en la materia. Comprenden la existencia de una vida superior, pueden trascender las apariencias y los Mensajeros y llegar a la esencia del mensaje; pueden profundizar en la consagración de la vida material, para que tengan como prioridad la vida del espíritu.

Los Mensajeros Divinos conducen hoy a la humanidad hacia una mayor comprensión de la vida y no intentan construir, en este mundo, nada relacionado con el confort, la comodidad y el bienestar material, pues no es esta la meta de Dios.

La meta para este mundo es ser otro, para que en la materia habite el espíritu; para que la Tierra sea una nueva Tierra. Para que la humanidad sea una nueva humanidad, pues esto se refiere al descenso del Reino de Dios al mundo. O sea, aquello que hoy es invisible para los ojos humanos debe pasar a ser la realidad de este planeta. Pero, para eso, ustedes deben partir del principio, que es desarrollar la fe en lo invisible, para que deje de ser un misterio para el corazón humano y pase a ser la realidad.

Los amo y los llamo al despertar de la verdadera fe del corazón.

San José Castísimo