Viernes, 27 de noviembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​

Queridos compañeros:

Se aproxima a la Tierra la llegada de un nuevo ciclo para la consciencia humana, y principalmente, para la consciencia del planeta, el espíritu de la Tierra que los ampara, los acoge y con tanto amor y donación los sustenta.

Ese ciclo que llegará, impulsará a los hombres a ofrecer al Proyecto Divino de la Tierra su verdadero potencial, y para eso, los ayudará a expurgar de su propio interior, del mundo consciente e inconsciente de cada ser, aquellos códigos que generaron como humanidad y que, poco a poco, fueron degenerando lo que deberían expresar como consciencia humana.

Este nuevo ciclo intentará ayudar a este proyecto de la Tierra, para que no sean solo los Reinos de la Naturaleza los que sustentan la consciencia del planeta, sino que existan seres humanos conscientes ofreciendo lo máximo de sí para que el planeta cumpla con su función dentro del Plan de Dios.

En el Proyecto del Señor, al crear este mundo repleto de manifestaciones de Su perfección por medio de los diferentes Reinos de la Naturaleza que cohabitan, Dios pensaba en una expresión viva de la fraternidad y de la unidad entre Sus criaturas, por más diversas que fuesen.

El Creador intentó hacer de la Tierra una escuela de amor y de cooperación evolutiva, para que cada Reino aportase al otro algo vital en su existencia. Es por eso que la Tierra necesita del equilibrio para existir, equilibrio que se genera entre sí en los diferentes Reinos, incluyendo el Reino Humano.

En especial el Reino Humano debería aportar una especial armonía y amor dentro del Reino que le corresponde, como humanidad, para inspirar así la evolución de los demás Reinos de la Naturaleza.

Todos los Reinos, de cierta forma cumplieron con su parte, menos el Reino Humano que es el gran pilar del proyecto terrestre. El Reino Vegetal es expresión de donación, elevación y belleza, como le correspondía. El Reino Mineral es expresión de purificación, transmutación y sustentación, como le correspondía. El Reino Animal es expresión de la fidelidad y del amor, es el guardián del espíritu de la cooperación y de la fraternidad evolutiva en cada especie, como le correspondía. El Reino Dévico sigue creando belleza y loor al Creador, y conjuntamente con el Reino Elemental, sustentan y animan los demás Reinos de la Naturaleza, como les correspondía.

Al Reino Humano le correspondería ser un puente de comunión entre todos los Reinos; aquel que cuida, ampara, protege, ama y auxilia a cada Reino para que pueda expresarse. El Reino Humano debería crear condiciones para que los devas y vegetales expresaran su belleza; para que los animales pudieran aportar a la consciencia planetaria el atributo único que cada especie trae en su esencia; para que los minerales pudieran nutrir y auxiliar a los demás Reinos y con libertad actuar en el mundo.

El Reino Humano debería ser el puente con la Consciencia Divina, trayendo el espíritu de la constante evolución y crecimiento, para que la Creación jamás se estancara y los Reinos siguieran dando pasos evolutivos y cambiando su escuela espiritual. Que de esta forma, nuevas esencias fueran surgiendo y renovando permanentemente la Creación de Dios y que, a partir del laboratorio de la Tierra, todo el Universo se pudiera renovar. Esa es una parte de lo que representa el Proyecto de Dios.

El nuevo ciclo, del cual les hablo, va a acelerar la purificación humana y será de una forma más o menos armoniosa, dependiendo de la colaboración consciente de cada ser. Esto será así para que en su máxima posibilidad, la idea de vida fraterna se pueda ir manifestando, y aunque sea en unos pocos individuos y en islas de salvación y de expresión del Proyecto de Dios, este Plan se pueda manifestar.

Después de eones de tiempo de experiencias que no tuvieron el resultado esperado, la Creación dará un impulso solar a la humanidad y a los Reinos de la Naturaleza, como última oportunidad de concretar el Plan Divino.

Es importante que sean conscientes de todo esto y colaboren, cumpliendo con su propia parte en este Plan de Amor. Por eso les digo todas estas cosas.

Su Amado Instructor y Compañero, San José Castísimo