Viernes, 28 de agosto de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Entra en comunión con los Reinos de la Naturaleza y aprende a amar la esencia de la Creación. Observa los Reinos y aprende cómo vivir permanentemente bajo las leyes sublimes de Dios, en perfecta armonía con el Creador.

En Su Plan Divino, el Creador concedió a cada expresión de Su Divina Faz, los Reinos del Planeta, un atributo para manifestar.

Comulga de la paz, de la armonía y de la belleza de las aguas. Comulga de la cura y liberación de los minerales.

Comulga de la elevación de los árboles y del constante espíritu de donación del Reino Vegetal, que en su humildad, entrega siempre lo mejor a Dios, sin importar cómo será tratado, cuidado o amado por los demás. El Reino Vegetal sabe de la Ley Divina de la donación de sí, a Dios, y a Su Plan Superior. Contempla ese Reino y descubre, por medio de él, el secreto del vacío de sí.

Contempla el Reino Animal y aprende del amor a la vida. Aprende a defender las Leyes de Dios, a cuidar del prójimo y a ser siempre fiel a aquel que amas plenamente. Aprende de la plenitud del Reino Animal, y con la misma naturalidad del corazón, sé guardián de la vida y de la Perfección de Dios.

Contempla en tu mundo interior a los ángeles y devas, que en lo invisible crean y recrean la belleza de este mundo manifestado. Aprende con ellos a manifestar la belleza en silencio, a obrar en secreto y a entregar lo mejor, sin necesidad que nadie sepa de su existencia.

Vive el sublime atributo de la humildad, que ángeles y devas expresan en el mundo.

Contempla los elementos y cómo se complementan entre sí. Descubre, entonces, cómo se comparte aquello que el otro necesita para expresarse. Sé como el viento, que permite la existencia del fuego y le da al prójimo todas las posibilidades de ser aquello, perfecto, que está latente en su interior.

Y aprendiendo de los Reinos de la Naturaleza, expresa lo que el ser humano tiene de más sublime: su posibilidad de aprender lo más bello de toda la Existencia y de vivirlo en sí, en la esencia del amor a la Creación.

Los amo y los aguardo, sencillos de corazón y mansos de espíritu, siempre dispuestos a observar la Creación y aprender. Siempre dispuestos a amar y a donar de sí lo que le falta al otro para alcanzar la perfección.

Su Amado Padre e Instructor, San José, Aprendiz y Siervo de los Reinos de la Creación