Miércoles, 29 de junio de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Así como la miseria y el abandono de la consciencia indígena son frutos de un error milenario, también otras situaciones que están sobre la superficie de la Tierra y en los mundos invisibles a los ojos humanos son consecuencias de esos y de otros errores. 

Hijos: 

El hombre aún no se abrió a su verdadero potencial y está ciego y sordo por el bienestar en el que viven unos pocos a través de las ilusiones materiales. 

La vida humana de hoy es como una “fábrica de ilusiones”, que tendrá como consecuencia de sus productos la degradación absoluta del planeta. 

Para tener consciencia de la situación humana es necesario ir al servicio, encontrar y ver con los propios ojos la miseria espiritual y moral a la que llegaron sus hermanos. 

Para despertar, es necesario salir de sí mismos una y otra vez, porque es tanta la indiferencia de los corazones, que ver en un noticiero un pequeño porcentaje de las tragedias que viven como humanidad no los retira del punto en que se encuentran. 

Hijos, no puedo colocar Mis ojos en los suyos para que vean el mundo como Yo lo veo, pero sí puedo colocar sus corazones en el Mío, para que sientan como Yo siento y, así, vivan un poco la realidad. 

La miseria física que conocen en parte es mínima delante de lo que sucede espiritualmente. Si, además de servir, oraran con el corazón, descubrirían que hay un infinito campo de servicio escondido en el éter planetario. 

Profundicen en la oración, de verdad, y por sí mismos entenderán lo que les digo. 

No oren por querer saber, por querer hacer o por querer ser alguien; oren para hablar con Dios; oren porque ese es el idioma del corazón y del espíritu, y es en ese diálogo con lo Divino que el Creador les hará comprender lo que sea de Su Voluntad. 

Para equilibrar los males del mundo, oren, transfórmense, sirvan y sean verdaderos pacificadores y apóstoles de Cristo. 

Abandonen sus puestos en las “fábricas de ilusiones” y no cometan más los mismos errores de un pasado que generó el presente. Vivan la transformación que prepara el futuro y que trae para la vida planetaria la redención y la reconciliación con Dios. 

No lean estos mensajes como bellas palabras ni las tomen como simples impulsos. La mirada humana aún está turbia para los asuntos superiores. Si quieren encontrar en lo que les digo una verdad absoluta y alcanzable para sí mismos, lean y relean lo que ya les dije, oren, sirvan, y, así, laven sus ojos, para que puedan ver con el potencial de un hijo de Dios. 

Traigo en Mis manos el agua que los lava y la coloco en estas palabras de lenguaje humano, para que puedan servirse de ella. Laven sus rostros y despierten. Vivan lo que les digo. 

Yo los amo y los bendigo, para que sigan adelante y no se detengan. 

San José Castísimo