Martes, 28 de junio de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Para curar el presente y preparar una nueva vida para el futuro, deben perdonar el pasado.

Es sólo el amor, hijos, el que ingresa en lo profundo de la consciencia humana y borra los registros de los errores cometidos. Las palabras, las acciones, e incluso los actos de caridad y de servicio, son solo vehículos para la vivencia de ese amor, que debe emerger de lo profundo del corazón.

La oración es el lenguaje del amor, es la puerta que se abre en el interior de cada ser para que ese amor fluya de Dios a cada consciencia y de sus consciencias, a las necesidades planetarias.

Buscar un resultado externo por las propias acciones es cerrar las puertas para el amor, porque el retorno no es algo buscado por aquel que verdaderamente ama. Quien ama, solo dona y no busca, en nada, recibir.

Para que sean vehículos de un Amor divino y superior para la consciencia planetaria, deben ser un poco más humildes y sencillos, sin querer ser aquellos que transforman y redimen todas las cosas, porque lo que transforma y lo que redime es el amor, ese amor que no proviene de ustedes, sino de Dios.

Hijos, al servir, sepan que lo más importante no es el servicio en sí; es el amor con el cual sirven. Al estar en contacto con alguien y ofrecerle una palabra de aliento y de esperanza, sepan que lo importante no es lo que dicen o qué tan bien se expresan, pero sí con qué grado de amor y de unión con Dios lo hacen.

Antes de servir e inclusive en su día a día, como primer ejercicio del día, únanse a Dios y díganle: “Señor, haz de mí un vehículo de Tu Amor”. Si son sinceros y verdaderos al pronunciar esas palabras y permiten que el verbo sea el vehículo de una intención pura para que llegue al Padre, eso será suficiente para que el Creador traiga un sentido para sus vidas y haga valer en cada momento de ellas, el triunfo de Su Plan.

Que sus acciones, sus pensamientos, sus sentimientos y sus palabras estén impregnados de algo más que ustedes mismos. Que todo sea por la manifestación del amor y que el amor, por sí solo, sea el resultado de su servicio y de su vida.

Por la cura de la consciencia humana y planetaria, láncense al descubrimiento del Amor divino y permitan que el Creador los haga portadores de ese amor.

Yo los bendigo y los conduzco al verdadero servicio, que ya saben que no comienza ni termina en sus acciones, sino que tiene su verdadera actuación en la vida del espíritu y debe tener ahí su esencia y su principio.

Su Padre y Compañero, en el servicio y en la oración,

San José Castísimo