Viernes, 4 de marzo de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ,TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN​​​

Queridos hijos Míos:

Las verdades humanas se encuentran en lo profundo del corazón de cada ser, esa verdad significa la realidad interior de una consciencia, el estado espiritual y álmico en que se encuentra ante todo el universo que la rodea. Esa verdad humana refleja espiritualmente la posición que cada alma tiene ante el Plan del Padre Celestial, postura que solo puede ser transformada por amor al Creador.

Si una de esas verdades humanas no estuviera dentro del principio de la armonía y del amor universal, la propia consciencia deberá trabajar mucho para poder salir de ese punto en el cual siempre se colocó.

Cristo les demostró a todos cómo se hace, y eso es posible a través de la confianza y del amor absoluto a Dios, trascendiendo todos los obstáculos y los falsos poderes.

Las almas existen en esta Creación para aprender a amar todos los días, independientemente que lo consigan o no.

El Padre Eterno en Su amplio Proyecto ofrece amorosamente todas las escuelas internas disponibles para que las consciencias aprendan día a día a despertar al Amor Superior.

En este ciclo actual de purificación de la Tierra, esas verdades humanas quedarán evidentes así como las mentiras del mundo, las que han llevado a la condenación de muchas almas pecadoras.

En este tiempo, aún de Misericordia, los grados de amor y de sacrificio por el Plan de Dios colocarán a las consciencias más cerca o más lejos de Dios.

El Padre en Su infinita Bondad espera que todas Sus criaturas maduren en el bien sin necesidad de aprender Leyes más rígidas. La Justicia Divina no se puede alterar, es algo sagrado, reverente y puro para toda la Creación, así como lo son cada una de las Leyes.

Queridos hijos, el Universo Celestial quisiera que la humanidad despertara armoniosamente, pero sabemos que ella ya hizo sus elecciones, solo nos bastará rezar y confiar.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los unifica en el Amor de Dios,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz