Sábado, 19 de noviembre de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos y amados hijos de México, Centroamérica, Caribe y Estados Unidos:

En el nombre de la paz, hoy descienden Nuestros Sagrados Corazones, abriendo las puertas de los corazones que antes estaban cerrados a nuestro puro amor.

Es así, queridos hijos, que su Madre Celeste, la Guadalupana, se presenta nuevamente en México para recordarles su filiación espiritual con Dios y especialmente con toda la Obra redentora de Mi Hijo.

Hoy deseo que sus corazones resplandezcan ante Mi Luz Maternal que en silencio los guía todos los días hacia el Propósito de Dios.

Es por eso que finalmente, hijos Míos, estoy entre ustedes para traerle a esta nación la luz de Mi Gracia y de Mi Amor.

Queridos hijos, hoy su Madre Celeste descendió desde el Tepeyac, para traer a la humanidad el recuerdo de que debe reencarnar la pureza de corazón, para que las “poderosas” naciones del mundo no provoquen la Ira Dios.

Queriendo traer la paz al mundo Yo los invito, Mis amados hijos, a ser perseverantes en Cristo, así colaborarán para que nada se pierda, ni siquiera las naciones enteras que se comprometen día a día con las fuerzas del mal y del caos.

Pero antes de que se cumpla el tiempo de la gran purificación, venimos para abrir las puertas de sus corazones, con el fin de que muchas más almas puedan penetrar el misterio del Amor de Dios a través de la pureza, del servicio y de la caridad para con el planeta dolorido.

Queridos hijos, su Madre Celeste se aproxima a su realidad humana, para que ustedes en la fe reencuentren la pureza que en otros tiempos vivieron e irradiaron a los Reinos de la Naturaleza y a todo el Universo.

Es así, hijos Míos, que a través de la vivencia de su pureza original, el Padre Eterno y todos Sus ángeles tendrán el permiso para que muchas cosas, que ya están perdidas en los abismos de la humanidad y de la consciencia, puedan ser rescatadas.

Vengo nuevamente a México para consagrarlo una vez más a Mi Materno e Inmaculado Corazón, pues así Yo podré, a través de sus corazones, llegar a las situaciones más caóticas que vive este amado planeta.

Hoy les traigo un impulso a la consciencia para que acepten el Llamado de Dios, que resuena por última vez en toda la humanidad.

Difundan más allá de ustedes la palabra santa de la Jerarquía, para que los más dormidos y distraídos sean tocados por Mi Amor Maternal.

Les agradezco por ser difusores del mensaje del Cielo.

Agradezco, hijos de México, porque abrieron los brazos para recibirnos en la simplicidad y en el amor.

Les agradezco por responder a Mi llamado.

Los ama eternamente,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz