Martes, 8 de diciembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​

Buscar la Verdad debe ser la única aspiración existente en el corazón de aquellos que caminan hacia Dios.

Mira por un instante hacia dentro de tu interior y siente la presencia del Creador en ti, llamándote a reconocer la verdadera razón de la vida manifestada en el mundo.

Respira profundo y siente el principio de la unidad en el aire que llena tu cuerpo. Sé para el planeta así como el aire que te da la vida, y en perfecta unidad contigo, nutre cada espacio de tu ser, lo equilibra y lo lleva a la perfección.

Sé para el planeta como el aire que respiras en el campo. Deja que, en tu presencia, la consciencia de esta Tierra respire profundo, aliviada por encontrar algo puro y limpio.

Eres un puente entre el Cielo y la Tierra; para eso existes como ser humano, para generar equilibrio y atraer la unidad con Dios.

Sé como el viento fresco en un día de mucho sol y calor. Con tus oraciones y con tu unidad con Dios, trae no solamente la vida para la Tierra, sino también aliento, alivio y paz.

Dirígete a un campo y en silencio cierra los ojos y siente la naturaleza; respira profundo el aire que te rodea; deja que tu alma se alegre al escuchar el loor de un pájaro. Siéntete aliviado de la presión de la vida en la Tierra: ve cómo, delante de la naturaleza, tu alma encuentra sentido para existir en el mundo. Tú debes ser así para el planeta. Que en tus oraciones, él encuentre alivio; que en tu unidad con el prójimo, encuentre esperanza; que en tu comunión con los Reinos, encuentre la paz. Que en tu consciencia de la existencia de un espíritu mayor que te ampara, dando vida a tu planeta, ese espíritu encuentre la razón de su existencia y la fe de la materialización de su misión.

Percibe con el corazón que este mundo tiene un espíritu, un espíritu que sufre con las guerras y que encuentra aliento en la fraternidad. Un espíritu que es llagado por la depredación y restaurado por la hermandad entre los Reinos.

Siéntete a ti mismo como parte de esta consciencia. Puedes ser una célula enferma que genere un cáncer en el mundo o puedes ser una célula milagrosa que convierta otras más y traiga la cura para el cuerpo planetario.

Toma consciencia de la Vida. Sé parte de un Todo y disuelve la individualidad tan amada de la consciencia humana. Sé uno con el prójimo, con los Reinos, con Dios. Trae el Reino Celestial como principio vivo en tu interior.

Arroja fuera lo viejo y sé tú el principio fecundo del nuevo mundo, de la nueva Tierra redimida.

Que la paz y la esperanza sean una realidad en el corazón humano y que impulsen a la humanidad a la renovación de la vida y del espíritu.

San José Castísimo