Lunes, 28 de septiembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Alivia el corazón humano, liberando tu corazón de toda la angustia que lo separa de Dios.

Alivia el corazón humano, que es el Corazón de Dios, perdonando y curando las heridas que la ilusión del mundo causó en su pecho.

Alivia el corazón humano, y por ende, toda la Creación, cumpliendo los Principios de Dios para ti.

Cura los males del cuerpo con el bálsamo del espíritu; vive en el espíritu de la paz.

Queridos compañeros, no teman a la libertad del espíritu; aquella que encuentran cuando ya no cargan su propio peso, ni las cargas humanas que les impiden caminar.

Vengo al mundo como portador de la libertad celestial. Vengo para traerles la llave de una nueva puerta, para que la crucen y salgan de la vieja existencia, del viejo hombre.

Sería simple, para todos los seres humanos, encontrar a Dios y sumergirse en la profundidad de Su Sacratísimo Corazón, si venciesen las barreras del orgullo y del temor de perderse a sí mismos.

Estoy aquí para hacerles comprender una realidad superior, para que ingresen en consciencia, en una vida mayor, verdadera.

Les pido que curen los rencores humanos como forma de aprender lo fácil que es dejar emerger el amor en el propio corazón; que comprendan que ese potencial de amor estará siempre latente en el corazón de todos los seres. Y ahora, ese amor debe verterse no solo sobre los individuos, sino también sobre toda la Creación.

Para aprender a amar al Todo, deben aprender a amar todo, y para eso, necesitan dejar de lado el miedo que les impide descubrir la grandeza del verdadero amor que habita en todos ustedes.

Cuando se dispongan a aprender y a transformarse, Mi Casto Corazón los conducirá, les mostrará los caminos y les indicará los pasos a seguir.

Después que den ciertos pasos, comprenderán la verdadera esencia de Mi instrucción y podrán vislumbrar hacia dónde los conduzco en este tiempo.

Los acompañaré hoy y siempre.

San José Castísimo, Siervo de Dios