Domingo, 30 de agosto de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

En la esencia de los seres humanos se encuentran todos los potenciales que podrán desarrollar al despertar al amor y a la fraternidad. La esencia es el tabernáculo de uno de los misterios más grandes de la Creación Universal. En ella se encuentra lo más perfecto que Dios creó, para que se desarrollase y manifestase más allá de este mundo, a favor de la evolución de todas las criaturas.

Este tesoro que habita dentro de cada uno de ustedes es silencioso, humilde, y jamás se mostrará, si no salen en su búsqueda.

Todo lo que necesitan para expresar con perfección lo que verdaderamente son, se encuentra dentro de cada uno. Lo que sucede es que siempre están muy ocupados en mostrar para el mundo algo que no son, y colocan todo su empeño para no salir un poco de ese lugar, para no perder las apariencias ya alcanzadas, el respeto que consiguieron y el ejemplo en que sus vidas se convirtieron.

Cada vez que intentan aparentar algo para agradar a los demás, más se apartan de lo que son en esencia. En tanto más conquistan buenas apariencias, tanto más se despreocupan de buscar lo que deben ser y que se encuentra en lo opuesto a lo que el ser humano aprendió a manifestar.

No teman no ser reconocidos, porque cuanto menor es el reconocimiento y mayor el anonimato, tendrán más libertad para alejarse del viejo hombre y profundizar en el propio mundo interior, en búsqueda de las verdades esenciales de la existencia de la humanidad.

Los seres humanos están enredados en sus propias trampas y viajan leguas de distancia, buscando una verdad que se encuentra en el propio interior, sólo por el miedo de encontrarse solos consigo mismos.

Queridos compañeros: Dios Me permitió traer al mundo grandes verdades, con palabras sencillas, para llevarlos a la humildad, sin herir sus corazones. Solo necesitan penetrar a fondo en el amor que deposito en cada frase y dejarse impregnar con el descubrimiento de estos misterios del mundo interior que les estoy revelando.

Con amor y paciencia, tomen cada impulso e intenten vivir cada día algo diferente, aunque nunca lleguen a percibir los resultados de su propia transformación.

Los amo y les dejo Mi bendición, Mi paz y Mi serenidad, para que avancen en el descubrimiento de su propia verdad interior.

San José, Padre e Instructor de todas las almas que caminan para el Corazón de Cristo