Martes, 20 de octubre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Mis amados compañeros:

Este es un mensaje de paz y de redención para el mundo, así como todas las palabras que pronuncié en los últimos tiempos.

Renueven todos los días sus compromisos con Dios y con la superación de sí mismos, porque en estos tiempos, cada día traerá un desafío mayor, interno o externo, que sus corazones necesitarán vencer.

Cuando un alma decide ingresar en un camino de consagración de la vida al Propósito Evolutivo de Dios, será probada a cada instante y pulida como un diamante en bruto, hasta que llegue a la máxima expresión de su esencia.

Es por esto, queridos, que muchos sienten que después de haber comenzado a recorrer un camino más profundo de entrega, ya no pueden superar ciertas pruebas que antes les parecían tan sencillas. Les explicaré porqué sucede esto.

Cuando ustedes están superficialmente en el camino espiritual, sus dificultades también son superficiales y Dios no les cobra más de lo que pueden dar. Entonces, muchas veces ustedes piensan que han superado algún aspecto propio negativo, cuando en realidad, lo cerraron con tapa de hierro en lo profundo de la consciencia, como forma de no encontrarlo, y viven como si él no existiese.

Pero cuando asumen una consagración más amplia y emiten para Dios un “sí”, para que Él opere en ustedes, entonces el Señor levanta, con Sus propias manos, todas las tapas de hierro de la consciencia y deja que, por sí solos, esos aspectos ocultos prueben y transformen el ser.

De esta forma, vean que la preparación para los tiempos que vendrán y el fortalecimiento de la consciencia no se darán al hacer un curso de socorristas o leyendo muchos libros. La preparación para estos tiempos proviene de la propia consciencia. Aquel ser humano que es capaz de superarse a sí mismo y transformar su propio lodo por amor al Plan de Dios, será capaz de perseverar ante cualquier acontecimiento del mundo, porque en su interior ya reina su esencia, que es una con Dios Padre.

Les dije que este era un mensaje de paz, porque deben estar en paz delante de su propia purificación y vigilarse mucho.

Si cometen errores, pidan perdón; si no se entienden entre ustedes, reconcíliense; si tienen resistencias con alguien o con alguna cosa, enfréntenlo, vayan a su encuentro y amen. Si estuviesen cansados, supérense; si tienen dudas, obedezcan; si están angustiados, oren; si piensan mucho en sí mismos, sirvan al que está más cerca.

Si quieren vivir según los Planes de Dios, escúchenme y sigan Mis palabras.

Su Padre e Instructor,

San José Castísimo