Jueves, 16 de junio de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO RECIBIDO, EN LA CIUDAD DE ESTEVE, MONTSERRAT, ESPAÑA, TRANSMITIDO POR MARÍA, ROSA DE LA PAZ AL VIDENTE FRAY ELÌAS DEL SAGRADO CORAZÒN

Queridos hijos:

Las almas del mundo son el mayor presente de Dios para esta creación. Son el proyecto que debe realizarse en la consciencia planetaria a través del amor y de la unidad.

Desde el principio Dios les entregó lo más bello de Su Santo Corazón a todos Sus hijos y dentro de los Planes del Padre no estaba previsto que nadie se perdiera del camino de la luz.

Pero esto sucedió e hirió el Corazón del Padre al ver a Sus hijos perdidos y dominados por las fuerzas del mal.

Así el Padre, en Su profunda e infinita Misericordia, le pidió a Su segundo aspecto de la Santísima Trinidad, a Su Hijo Amado, que encarnara en la humanidad para evitar que la misma se autodestruyera de la noche a la mañana.

Fue así que Dios escogió a una humilde consciencia femenina para que encarnara Su aspecto femenino y diera a luz al Espíritu Santo de la salvación a través del nacimiento de Cristo.

Todo fue preparado para que la humanidad se tornara rescatable, el Hijo de Dios encarnó, creció, predicó, enseñó y lo crucificaron sin percibir que era el propio Dios que se estaba ofreciendo a todo el Universo como prueba de Su absoluto Amor.

Este acontecimiento llevó al planeta a recibir una nueva oportunidad y a encaminar a las almas por el sendero del amor crístico.

De esa forma, se estableció en el mundo no solo el triunfo del Amor de Cristo, sino también la posibilidad de que todas las almas perdidas reencontraran su filiación con lo Alto.

Es por eso que la tarea de proteger la filiación de cada alma y de cada corazón fue encomendada a Santa María, la Madre del Salvador.

Hasta estos tiempos, la Divinidad sigue esperando que despierten nuevos Cristos, almas preciosas que vivan su redención para dar el ejemplo al Universo de que es posible convertirse en el nombre del amor.

Cuando las almas pierden el sentido del verdadero amor, se separan de su verdad. Por eso la Madre del Cielo viene en este tiempo para recuperar en todos los corazones la misión que muchos olvidaron.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

En unión y amor,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz