Martes, 10 de septiembre de 2013

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Y cuando finalmente se cumpla el tiempo de los 144 mil apóstoles de Mi Divina Misericordia, Yo reuniré al mundo entero para una nueva Cena de Redención en la que se proclamará, a viva voz, la Victoria de Dios por intermedio del Hijo Primogénito. Y ya no existirá dolor que no sea aliviado, enfermedad que no sea curada ni conflicto que no sea resuelto, sino que habrá resurrección para los que esperan estar en Mi Eterna Gloria.

Pero antes, con la minoría, Mi Corazón hará grandes pero silenciosas obras de conversión y de aproximación a Mi Reino Celestial, en los que estuvieron lejos de Mí.

Y los valientes, aquellos que lucharán contra la impunidad y establecerán la Divina Justicia, batallarán con la espada de la fe y con el escudo del amor. Y los que alguna vez estuvieron muertos en vida resucitarán de la noche a la mañana. Ninguna consciencia en todo este gran e infinito universo quedará sin saber, de alguna forma, que el Hijo de Dios ha retornado para buscar en luz y en amor a los Suyos.

Las palabras misteriosas del ayer serán reveladas, y todos comprenderán la nueva filosofía de Mi Eterno Corazón. A aquel que haya persistido más allá de sí mismo a lo largo de los tiempos y de los años, Yo le prometo, ante Mi Supremo Padre, que verá Mi Misericordioso Rostro transfigurado y reconocerá la Ley de Mi Amor.

¡Ay! de aquellos que negaren el mensaje que Yo he enviado a través de los desconocidos, de quienes no colocan oro ni poder sobre las cosas; porque en la hora del Juicio Universal, Mi Corazón, el Templo de Mi Sabiduría, mostrará la Verdad Suprema a los que no creyeron en Mi Mensaje preparatorio de fin de tiempo.

Un buen discípulo Mío guarda las palabras en el corazón y las cultiva como sabiduría, para crecer en el amor y en la verdad interior.

Cuando vuelva, no solo Me sentirán en el corazón, porque Mi Regreso será un gran fuego que iluminará de oriente a occidente para que el mundo vea, finalmente, la Gloria de Dios.

Bajo el Bien Mayor del Padre, sean bienaventurados.

Gracias por escuchar y guardar Mis Palabras en el corazón.

Cristo Jesús