Viernes, 17 de julio de 2015

Mensajes mensuales
MENSAJE MENSUAL DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN  EL CENTRO MARIANO DE AURORA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Deseo en este día santo, en el que las tinieblas de la Tierra son apartadas de los Míos, dictarles una aspiración de Mi Corazón. He venido a hablarles de la gloriosa imagen de Vuestro Señor Jesús Glorificado y de la poderosa imagen de Jesús Misericordioso.

Yo le dicté a la hermana Faustina los poderes celestiales y universales de Mi océano de Misericordia y, una noche, le revelé Mi Faz misericordiosa para que el mundo conociera la infinita Compasión de Mi Corazón piadoso. Así, Yo le mostré la sangre y el agua que brotaban constantemente de Mi costado y también le di a conocer la gran sed que en aquel tiempo había sentido ante una humanidad ciega y sorda, que nunca quería escuchar la Voz de Dios a través de Su Hijo Amado.

En aquel tiempo la sangre y el agua fueron la gran justificación de la humanidad ante Dios por intermedio de Cristo, para poder despertar en el mundo una forma de expiación universal. Así le pedí a Mi hija, hermana Faustina, que hiciera pintar una imagen tal cual la había visto en una visión. Yo vine durante la noche para demostrar que Soy la Luz que vence e ilumina toda oscuridad por medio de Mi Misericordia. Así revelé el océano de Mi Misericordia y pedí que quedara escrito, que quien la venerase y contemplase en el final de los tiempos estaría protegido por el manto de Mi Insondable Misericordia.

Después de diez años, cuando ya había terminado la guerra, fue conocida Mi Faz. Ningún pintor sería capaz de expresar Mi Presencia, solo podría hacerlo si amase la Misericordia de Mi Corazón.

Pedí en aquel tiempo que Mi Misericordia fuera conocida y venerada el domingo después de Pascua, porque en el pasado, después de Mi muerte, los apóstoles conocieron el poder de Mi Resurrección a través de las llagas de Mi Misericordia. Fue así que Adonai concedió por medio de la faz de Mi Misericordia que la humanidad conociera, a pesar de sus pecados, el camino de salida hacia el universo del Amor de Dios.

Pasaron los años y la humanidad no comprendió lo que significaba esta expiación que Yo ofrezco a las almas del mundo. Pero Yo prometí en el huerto Gethsemaní, antes de elevarme al Universo, que volvería aún con más poder y gloria. Por eso le dije a la hermana Faustina, por locución interior minutos antes de su muerte, que la humanidad tendría la Gracia de conocer Mi Gloria eterna a través de los poderes de Mi Misericordia. Le dije que antes de Mi retorno al mundo, antes de que se cumplieran los últimos ocho ciclos lunares, Yo volvería a aparecerme con la faz que Mi Padre Me vistió, para que así la humanidad contemple no solo Mi Misericordia, sino también el misterio de Mi Gracia por medio de la esencia de Mi Glorificación, aquella faz que es conocida por todo el Universo.

Hoy he venido, días antes de que todos conozcan Mi Faz, para revelarles las doce promesas para aquellos que contemplen y guarden la imagen del Sagrado y Glorificado Corazón de Jesús. He venido en esta noche santa de cena para que el mundo sepa conscientemente a quién estará contemplando. A aquellos que contemplen Mi imagen glorificada Yo les prometo:

1. Unificar la esencia del propósito familiar, libre de las influencias y de las tendencias de estos tiempos.

2. La concreción de la tarea espiritual a través de la consagración de la mente, del cuerpo y del espíritu al Sagrado Corazón de Jesús.

3. La protección divina para los viajeros y para los que trabajan diariamente por amor al Plan de Dios.

4. El conocimiento interno de una experiencia de amor espiritual que permita la madurez interior.

5. Liberarlos de los males que influyen en la vida de oración y que perturban los sueños.

6.La reconciliación con el Santo Padre Eterno, para así reencontrar la tarea espiritual.

7. Apartar del peligro a quien lleve y difunda la imagen en reverencia.

8. La unión espiritual con la Fuente Primordial durante el tiempo de la transición planetaria.

9. La guía por encima de las pruebas y de los miedos.

10. La expansión del canal del corazón para que more Cristo-Dios.

11. La redención de los hábitos y de las acciones que llevan a una vida de condenación del alma y de la pérdida del espíritu.

12. La unión con la esencia de la Santísima Trinidad, es decir, la comunión espiritual con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.


Cuando estén frente a Mi Misericordia estarán pidiendo redención. Cuando estén frente a Mi Faz glorificada estarán rogando por la evolución de sus almas. De esa manera, tendrán dos formas de ingresar a Mi Reino, a través de Mi Misericordia y a través de Mi Gloria.

Bajo la Piedad que proviene de Dios, quien ha permitido todo esto, sean bienaventurados.

Los une a la Creación Divina,

Vuestro Maestro, Cristo Jesús