Lunes, 3 de febrero de 2020

Mensaje especial
MENSAJE ESPECIAL PARA LA 79.ª MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA, RECIBIDO EN MONTE SHASTA, CALIFORNIA, ESTADOS UNIDOS, TRANSMITIDO POR CRISTO JESÚS GLORIFICADO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Desde el nacimiento del sol vendrá la Luz de la Montaña Blanca y esa Luz se revelará a todos. Cualquier consciencia la podrá reconocer, no importa su creencia, religión o estado interior.

Esa Luz, que estará en la Montaña Blanca, vendrá por la humanidad y el planeta. Y otras luces llegarán a la Tierra directamente del Universo, para colocarse en ciertos puntos de la Tierra y demostrar a la humanidad que el tiempo final ha llegado.

Y eso será en el momento más culminante de la humanidad, pero la Luz de la Montaña Blanca será la primera que lo anunciará: el fin de un fin; para prepararse para el comienzo de una nueva etapa, de un nuevo ciclo, de una nueva humanidad.

Muchos querrán saber de qué se trata la Luz que vendrá de la Montaña Blanca, pero no bastará la interpretación o el discernimiento de los hombres porque nunca llegarán al resultado de lo que esa Luz significa y de dónde esa Luz proviene.

Esas luces vendrán anunciando el advenimiento del Retorno de Cristo, el momento del cumplimiento de Su promesa que no será algo inmaterial ni tampoco espiritual, sino físico.

La Luz de la Montaña Blanca removerá muchos aspectos de la humanidad y ella se revelará a todos para poder hacer ese trabajo que le fue encomendado.

Ese misterio vendrá directamente del Padre Eterno, de Su Universo espiritual. Y a medida que esa Luz descienda, entre los planos de consciencia, se materializará hasta llegar a lo alto de la Montaña Blanca, el que será su último lugar de revelación y en donde sus misterios se mostrarán para los que estén unidos de corazón a ella.

Y aunque sé que la humanidad no comprenderá lo que eso significará, algunos tendrán la Gracia de conocer la revelación de ese misterio y su procedencia, porque el Padre Eterno necesita que la humanidad se prepare para ingresar en otro estado de consciencia del que tiene hoy, que es un estado insuficiente y precario a nivel espiritual, mental y material. Estado que ha afectado la evolución de la raza y la correcta armonía con los Reinos de la Naturaleza.

Esa Luz poderosa, que estará en la Montaña Blanca, vendrá a través de un aspecto del Padre Eterno. Será ese aspecto de Dios que se materializará a través de la Luz poderosa de la Montaña Blanca; y no habrá ninguna ciencia que la pueda revelar ni ningún entendido que la pueda comprender, porque es una Luz que vendrá de lo interno, de lo más profundo e invisible.

Será tan semejante al sol que los rige y que los ilumina día a día y, más aún, tendrá un poder más fuerte que el propio sol central de esta galaxia. Sus emanaciones no serán solamente ultravioletas o más allá de ellas. Su energía transformará todo lo que ella irradiará y tocará.

Muchos esperan la llegada de esa Luz, antes del Retorno de Cristo, porque no solo es una Luz poderosa y desconocida, sino también es el gran portal hacia lo nuevo, hacia una nueva etapa, un nuevo tiempo.

Muchos tendrán la Gracia de desprenderse de lo que ya no necesitan, de lo que los oprime o de lo que los perturba todo el tiempo.

Algunos tomarán consciencia de lo que aún guardan en sus corazones y mundos internos, pero la mayoría despertará a lo que nunca ha querido ver con sus propios ojos, porque realmente el Universo se mostrará. Y ese Universo que traerá la poderosa Luz de la Montaña  Blanca revelará una realidad desconocida que aún nadie conoce, solo el Hijo del Padre y Su Madre Celestial.

De esa Luz surgirán algunos movimientos. Se emanarán muchos principios que la humanidad necesita para poder curarse y redimirse. Su acción será física y no tan invisible, porque la humanidad necesita romper sus resistencias y percibir finalmente que se ha equivocado.

Los que han clamado y pedido a lo alto serán ayudados por esa poderosa Luz Blanca que viene de la Montaña. Y ella elevará a los que tanto han suplicado, y muchos comprenderán qué es el Plan de Dios y porqué ha existido desde el Origen, cuál es Su destino y Su fin para los próximos tiempos.

Hoy les hablo en palabras simbólicas porque aún todo no puede ser revelado. Los misterios llegan para ser revelados a los humildes de corazón, a los simples, a los despojados de sí, a los que ya no quieren vivir su propia voluntad, sino la del Padre Eterno.

Por eso, los misterios más grandes e infinitos se develan a los pobres de corazón. Es así como se cumple la gran Voluntad de Dios, y todo comienza a ser transformado conforme Él lo pensó desde los Cielos para todos Sus hijos, para todas Sus criaturas.

La Luz de la Montaña Blanca traerá un gran anuncio que no se comprenderá con palabras, sino con símbolos. Esas serán las señales que la Luz de la Blanca Montaña dará para todo el mundo. Será mostrada, registrada y televisada. Durante los tres días de manifestación hasta que cumpla con lo que le fue pedido, ella se mostrará conforme a lo que está escrito en el Corazón de Dios, porque eso es parte del Apocalipsis, es parte del final del Armagedón.

Y así, la Iglesia que Yo fundé a través de Pedro se dará cuenta de que nunca se abrió al Universo y de que la verdadera espiritualidad y el verdadero cristianismo, que su Maestro instauró en este mundo, viene de algo mayor y no solamente de palabras, de mensajes o de instrucciones; de que todo forma parte de una Gran Confraternidad que siempre a vigilado y acompañado a este planeta y a toda su raza, y que aunque la poderosa Luz de la Montaña Blanca pase por este planeta, se deberá cumplir el Proyecto del Creador y, en ese momento, es cuando todos estarán ante la gran oportunidad de trascender la dualidad para vivir en la unidad eterna.

Hoy emito este mensaje desde la Montaña Blanca que guarda muchos tesoros espirituales para la humanidad y el planeta en su silencio. Y es así que esta Montaña Blanca se une a todas las montañas del planeta, hasta el sur de América y también a los Himalayas, en donde sus luces se mostrarán y se revelarán al mundo para que la humanidad comprenda que siempre se ha destruido a sí misma y se ha olvidado de amarse, como Dios ama a la humanidad a pesar de todo lo que ella hace.

Recen en esta Maratón de la Divina Misericordia para que la Jerarquía Universal y Divina pueda seguir cumpliendo los proyectos que están previstos en este mundo a través de la consciencia de su grupo, llamado por el propio Padre Eterno para cumplir Su Voluntad, entregando sus vidas completamente a Su servicio y a Su Amor incondicional, el Amor mayor del Padre.

No pierdan la oportunidad de lo que están recibiendo y acojan en sus corazones la Palabra del Hijo de Dios, porque aún gran parte de la humanidad está dormida y despertará abruptamente a través de las señales que vendrán del Cielo en dirección a la Tierra y los lugares más inhóspitos e impenetrables del planeta, en donde la naturaleza es la poderosa realeza de Dios sobre la superficie del planeta, y no de los hombres.

Guarden estas llaves que les entrego como un tesoro y recen para que su Maestro y Señor pueda realizar y cumplir lo que el Padre le ha pedido, a través de Sus apóstoles, para que desde la vida sacerdotal hasta la vida religiosa, desde la vida interna hasta la vida externa del servicio por los más necesitados, todo pueda ser realizado; y el Amor, el Amor que viene de Dios a través de Sus hijos pueda curar el sufrimiento y el dolor.

Hoy comienza una nueva etapa para Norteamérica. Por eso los he traído aquí, como he traído hasta aquí a todos sus hermanos, porque lo verdaderamente espiritual es simple y en lo simple se encuentran Mis amigos para vivir el vacío que Yo les ofrezco, yendo más allá de sus personas y de su entendimiento, para vivir algo que nunca comprendieron y que nunca comprenderán, así como lo que Yo viví por ustedes hasta la Cruz, sin comprenderlo, por Amor.

No todos tienen la Gracia de recibir estas Palabras; pero sí tienen la Gracia para que sean difundidas, porque como ya les dije, Mi tarea entre ustedes está finalizando y en los años que vendrán todo sucederá. 

Ese será el gran momento para cada uno de ustedes, de vivir y de practicar Mis enseñanzas para que cuando Yo retorne, Me reconozcan y Me sigan como lo han hecho en Tierra Santa. Y así se seguirá escribiendo lo que una vez comenzó a ser escrito en Tierra Santa.

El pueblo de Israel se volverá a reunir, con otros rostros y otras vestimentas, en otro tiempo y bajo otras circunstancias para que suban hasta la Montaña Blanca a recibir a su Redentor, en gloria y humildad.

Por medio de Mis Palabras, hoy estoy ungiendo a todos ustedes, reconociendo los esfuerzos de los justos, el amor de los que sirven, la verdad de los que intentan ser puros todos los días, la entrega de todos los que, sin demora, me responden cuando lo necesito. Y es así que en lo más invisible y silencioso es en donde se cumple Mi Voluntad que es la Voluntad del Padre en ustedes y en sus hermanos.

Que la fuerza del Amor que viven y que tienen por Mí, los impulse a seguir adelante, a superar sus propias tinieblas y pruebas, y a nunca bajar los brazos; porque así Yo los podré alcanzar y ustedes Me alcanzarán a Mí, para estar más allá de los tiempos difíciles en comunión con lo Alto, con el Universo, con la Hermandad.

Que la estrella que se guarda en sus corazones ilumine el fin de los tiempos.

Que la estrella que se graba en sus pechos encienda la paz en estos tiempos; porque muchos necesitarán de servidores y de seres entregados para encontrar alivio, cura y redención.

Que así sea.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.