Miércoles, 27 de julio de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Cuando Jesús estuvo en la cruz y dijo: “Padre, ¿por qué Me abandonaste?, fue Su humanidad que proclamó esas palabras; fueron Sus células, sustentadas hasta ese momento por el Poder Divino, las que en lo profundo temían la hora de estar solas con su dolor y su padecimiento.

Después de esa pregunta de Su Corazón humano; Jesús reconoció en todos los espacios de Su Consciencia, desde la materia hasta el espíritu, Su filiación y unidad con Dios. Comprendió, en Su íntimo, la esencia del amor y del proyecto humano y experimentó la plenitud de ser semejante al Padre.

El miedo de Sus células se desvaneció por la potencia del amor y del perdón que emanaba de Él. Jesús comprendió la Voluntad de Su Padre y porqué Lo abandonó en aquella hora, que parecía ser la más difícil, si siempre lo había acompañado. Él descubrió que el Padre quería hacerlo sentir y vivir que el amor que tenía en Su interior Lo volvía semejante a Dios y Lo unía a Él y que, en verdad, el Creador no Lo había abandonado. Descubrió que el Padre estaba en Él, así como Él estaba en el Padre, por medio del amor, del perdón y de la misericordia que en aquel momento eran vertidos sobre la Tierra.

La Virgen María y Juan comprendieron la Voluntad de Dios cuando vieron a Jesús en la Cruz pidiendo perdón en nombre de los que Lo crucificaron; aprendieron con Cristo sobre ese amor insondable que une la materia al espíritu y que diviniza al hombre.

Fue así que la Virgen María y Juan también vivieron esta profunda unión con Dios, por el simple hecho de observar a Cristo. Esa unión fue vivida más tarde por los apóstoles y discípulos de Jesús y de María, por medio de la gracia del Espíritu Santo y, de esa forma, todos vencieron el miedo a la muerte y a la soledad y todos colmaron sus espíritus de la valentía que nacía de la certeza de que Dios estaba en ellos, porque eran parte viva de la Consciencia Divina.

Fue por esa certeza y por esa valentía que la Iglesia de Cristo se consolidó en la Tierra. Pero a lo largo de los siglos no todos los hombres comprendieron la Pasión de Jesús y meditaron sobre Su ejemplo a punto de dejarse divinizar por Él. No todos encontraron la certeza de la semejanza con Dios y no todos buscaron su fortaleza en el Dios vivo presente en su interior.

Hijos, hoy el Creador les habla y los instruye por medio de Sus Mensajeros. El Señor Altísimo acompaña cada uno de Sus Pasos y renueva la historia, despertando Nuevos Cristos. Pero, así como Él “abandonó” a Jesús en la Cruz, también les llegará a cada uno el momento de descubrir, en soledad, la unión con Dios. Y por un instante, les parecerá injusto, doloroso o incomprensible que el Creador los abandone cuando más necesitan de Él. Sin embargo, si vencieran el miedo humano y buscaran en el espíritu la unión con Dios, comprenderán que el Padre, al que siempre buscaron en las Alturas, está vivo dentro de cada ser, en sus esencias y en sus universos interiores.

Cuando llegue la hora de la prueba de la humanidad, recuerden lo que les dije y no teman, pero sí amen y vivan el perdón. Como Aquel que amó y perdonó antes que ustedes, dejándoles el ejemplo.

Su Padre y Amigo, Este que prepara sus caminos para la Divina unión,

San José Castísimo