Martes, 5 de julio de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Renuévate todos los días, aunque la vida parezca pasar y los años se reflejen en la apariencia de tu rostro.

Renuévate en un tiempo que no pasa, en el fluir de leyes que se transforman solo para generar nuevas posibilidades de evolución para las criaturas.

Renuévate en espíritu y permite que tu ser redescubra cada día el sentido de la vida, para que cada vez más te aproximes a la Voluntad de Dios para ti.

Sirviendo a un Dios que es movimiento constante, cambio y renacimiento permanentes, no puedes quedar aprisionado en una idea, en un viejo pensamiento o reflejo de lo que es la Voluntad del Creador para tu vida. Por eso, hijo, renuévate, lánzate a lo nuevo y renueva tus planes de acuerdo con el flujo de las Leyes divinas.

No te apegues a las metas que tenías cuando eras un niño, en cuerpo y en espíritu. Todo lo que está vivo cambia; la transformación y la renovación en el Creador son una ley.

Renuévate como criatura, como alma, como hijo de Dios. Disuelve en tu corazón las imposibilidades y busca dentro de ti la posible y alcanzable perfección en Cristo. Si te reconoces tan hijo de Dios como Su Primogénito, vive como Él, bajo leyes que pertenecen al Padre y no al mundo.

Renuévate comenzando todos los días como un pequeño niño: mira al mundo como si nunca lo hubieses visto. Mira a cada ser humano como si no supieses nada sobre él y permite que tu corazón supere los errores del pasado, las ideas fijas sobre la conducta del prójimo y ame a cada uno de una nueva forma todos los días.

Renuévate respirando el aire como si fuera la primera vez, viendo la lluvia, el sol, los Reinos de la Naturaleza como si fuera la primera vez. Por un instante, permite que tu ser encuentre un estado de renovación desconocido para ti y aunque te parezca loco o imposible, renuévate.

Olvida el tiempo, el pasado, las metas del futuro y también el presente. Entra por un instante en el tiempo del no tiempo y renuévate. Di: “Señor, hazme de nuevo.”

Si no te renuevas, hijo, los patrones del viejo hombre envejecerán tu consciencia y morirás en vida, sin saber de la existencia de la Eternidad. Vivirás para cumplir una meta que la sociedad colocó dentro de ti cuando aún eras un niño, mientras que la vida del espíritu, que es verdad, será siempre para ti una ilusión, el segundo plano, el universo paralelo.

Renuévate y redescubre la vida todos los días. Hazte hijo de Dios y no de los hombres. Vive bajo las leyes que provienen del Padre y no solo del mundo.

Aquel que te impulsa a la renovación

San José Castísimo