Martes, 10 de noviembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Queridos compañeros y siervos de Cristo:

Mi Casto Corazón retorna al mundo, diariamente, porque confío en el potencial de amor de los seres humanos. Confío en el potencial que ustedes tienen de transformarse a sí mismos y a todas las cosas, porque pueden estar unidos en esencia a Aquel que todo creó y que tiene la potestad de transformar todo.

Únanse todos los días a la verdadera esencia de lo que son. Recuerden su filiación con Dios y asuman así, la responsabilidad de formar parte del proyecto que tuvo como resultado el Rey del Universo, Cristo Redentor.

Les pido que sean un poco más pacíficos en sus vidas y que opten por estar en silencio, antes que crear conflictos y desgastarse.

Sean también más pacíficos con ustedes mismos, y así tendrán la paciencia necesaria para transitar en los tiempos actuales.

La urgencia de los tiempos induce a la consciencia a exigir de sí misma y del prójimo, cosas que tal vez no podrán dar de un día para otro. Por eso, es necesario estar con el corazón pacífico para saber discernir de la mejor forma en las situaciones que se presentan en sus vidas.

Con el corazón pacífico, podrán encontrar en su propio interior los recursos para superar una prueba espiritual; pero si en vez de esto, están exigiendo y obligando a sus consciencias para dar los pasos con la rigidez de sus mentes, correrán el riesgo de creer que están avanzando, y entre tanto, contar con falsos recursos internos, frutos de la creación de sus propias mentes, para aliviar la tensión en la cual viven, y más adelante se encontrarán con la misma prueba, una y otra vez.

Solo el corazón pacífico puede encontrar el manantial interior del Amor de Dios, y es ahí en donde se fomentan las verdaderas virtudes.

Por eso, nunca se olviden que será suficiente la presión de las fuerzas de oposición causadas por el caos mundial, para que sus consciencias estén en una tensión que supera sus límites. Esa presión no puede venir de sus propias consciencias, porque para los días que vendrán, necesitarán estar en paz consigo mismos y con el planeta.

Si hoy se asustan y se irritan con los errores del prójimo y pierden la paz al ver las imperfecciones ajenas, no estarán aptos para soportar lo que vendrá.

¡Pacifíquense! Pacifíquense todo el tiempo.

San José Castísimo, pacificador del Corazón de Dios