Domingo, 30 de octubre de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE SAN PABLO, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos y apreciados hijos orantes:

Mientras nuevas puertas de luz se abren, otras puertas inciertas se cierran, y la consciencia espiritual de algunas naciones se ve libre de los males generados por los constantes errores.

Venezuela, nación tan querida por Mí y por todo su pueblo, debe estar finalmente libre de ese cautiverio en el cual fue colocada; así, a través de la fuerza de la oración permanente de todos, el gran y último nudo se desatará y el pueblo, sin violencia ni maltrato, se librará de toda esa cadena de errores.

Sigan orando con fe a pesar de lo que suceda o de lo que vivan, queridos hijos de Venezuela. Yo soy su inseparable Madre y vengo a conducirlos por el camino de la verdadera libertad que Mi enemigo no conoce.

Confíen en Mí y Yo siempre les abriré las puertas al amor y no al sufrimiento.

Con fe y esperanza, proclamen la victoria que ha logrado Mi Amado Hijo en ustedes y sean sus nuevos testigos, para que el amor y la redención puedan triunfar.

Recuerden que parte de lo que hoy viven es consecuencia del maltrato a los Reinos de la Naturaleza, principalmente al Reino mineral.

Con misericordia y piedad, pidan que la compasión del Padre Celestial se derrame sobre todo su amado pueblo y que su Madre Celeste pueda tener el primer lugar como regente de Venezuela.

Con la dulzura de Mi Inmaculado Corazón nuevamente los invito a la paz, porque en la paz encontrarán el camino, la verdad y la renovación de sus vidas.

No bajen los brazos, perseveren y demuestren al Universo que saben trascender los errores de sus semejantes con actos de plena piedad y misericordia.

Quiero de su pueblo el triunfo del amor para que pronto se acaben el hambre, el saqueo y la guerra.

Rezo para que su nación retorne a la alegría de vivir la paz nacional.

Les agradezco por responder a Mi llamado.

Los apoya incondicionalmente,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz