MENSAJE DIARIO DE MARÍA, MADRE DE LA DIVINA CONCEPCIÓN DE LA TRINIDAD, TRANSMITIDO A FRAY ELÍAS

Queridos hijos:

Conmemorando este mes el aniversario de Mis Apariciones en el Brasil, hoy los invito a preparar vuestros corazones para Mi visita anual en la Colina de las Apariciones1, visita que será diferente a las anteriores. Ustedes, Mis queridos hijos, en este ciclo final, deberán dar el “sí” al Creador para que Sus Obras de Paz puedan proseguir a través de Su Sierva Fiel, la Reina de la Paz.

Hijos Míos, por este motivo especial, este mes los llamo a renovar vuestros grupos orantes mediante el crecimiento de vuestra fe en el corazón y a través del ejercicio semanal de oración.

Quiero que cada grupo medite al respecto de lo que puede entregar a Mi Inmaculado Corazón. Yo los invito a reflexionar sobre lo que ha sucedido en cada grupo a lo largo de este último año que Mi Corazón los ha visitado mensualmente.

Como Madre del Señor, los llamo a fortalecerse como grupo orante mediante un voto sincero de orar por la paz y de convocar a más almas para que oren con vosotros.

Queridos hijos Míos, ustedes deben renovarse a través del Espíritu Santo. Por eso, a cada nuevo encuentro de oración entre las almas, los invito a sentir y a pedir por la Presencia de este inagotable Espíritu de Amor y de Sabiduría.

Pequeños Míos, cuando les hablo de renovación en los grupos de oración, les hablo de que cada uno de los orantes se convierta en llama viva del Espíritu Santo.

Hijos Míos, que vuestros grupos auxiliadores de oración imiten el cenáculo de María de Nazaret junto a los apóstoles. De esa manera, el corazón de vuestro grupo será Mi Inmaculado Corazón.

Abran las puertas de vuestras moradas para la llegada de nuevas almas orantes.

Queridos hijos, con humildad les digo que el gran Rayo de Luz que Mi Inmaculado Corazón y el Sagrado Corazón de Cristo derramaron sobre Río de Janeiro, lo han podido ver manifestado en un gran arcoíris; esa fue la señal de la Misericordia en respuesta a todos Mis hijos que oran, que oran a Dios.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Mi Consciencia irradia a los corazones por medio del mensaje, la luz y la expresión de los Siete Rayos.

En un arco iris creado por la infinidad de los elementos, ustedes podrán encontrarme como el tono inmaterial de luz y de color que saciará las necesidades de sus vidas. En estos matices de colores y formas lumínicas, sus consciencias pueden ingresar con confianza y con fe; así estarán uniéndose a las dimensiones misericordiosas de Mi Corazón.

Vean Mi Sagrado Corazón como una llama incandescente de donde emanan los matices de luz y de color para la vida de todos los seres; cuando Mis Siete Rayos llegan en luz y en color a sus seres internos, Mi Consciencia Sacerdotal prepara el templo en donde aguarda residir perpetuamente.

Busquen en la Naturaleza, como en toda la Creación, la luz de Mis diversos Colores y Rayos, porque siempre habrá algunode ellos por el que sentirán plenitud, amor y afinidad en sus corazones.

Si Mi Consciencia, desde el Cielo como desde el Universo, no se presentara ahora en luz ante la humanidad a través de diversos rayos, las almas tendrían dificultad para reconocerme como el Instructor Universal.

Por eso hoy les revelo la grandeza infinita de Mi Amor, aquel Amor que proviene del Dios Vivo y que habita siempre en la presencia de Su Hijo Primogénito.

Conozcan ahora, Mis compañeros, cómo Mi Amor Divino es indestructible y se manifiesta en estos tiempos a las criaturas y al mundo.

Encuéntrenme en los matices de los rayos y cada vez que vean un arco iris, recuerden que Mi Corazón Misericordioso está actuando en Gracia y en Piedad a través de los colores de los Siete Rayos.

Recojan de sus seres los frutos que ya han madurado y no perturben más sus vidas por aquello que aún no se ha redimido. Siempre busquen entregarme aquel aspecto que es duro e impenetrable, porque Yo, como su Amado Rey, sabré qué hacer con él y hacia dónde encaminarlo.

Solo coloquen todo su ser dentro de los rayos, para que descienda en sus espíritus la alegría de vivir en Dios y de servir a Dios. Bajo este impulso crístico renovarán la vieja Tierra, y así Mis Siete Sagrados Rayos consagrarán las esencias que están perdidas.

Para que su esperanza de redimirse sea más fuerte que su propia voluntad, y para que el amor emane eternamente y transmute sus aspectos desconocidos, ustedes repetirán con fe, devoción y convicción divina, la siguiente oración:
 

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Así como lo anuncian las señales en el Cielo, que son claras y bellas para los ojos que saben verlas, así llega Dios a la Tierra y manifiesta dentro y fuera de los hombres Su Esplendor y Su Gracia.

Tan simple como contemplar un arcoíris que surge en una tarde fría en el Cielo de la Tierra y que alegra a los corazones, así también las almas deberían contemplar en su interior la Presencia de Dios.

El Universo Celestial, bello y sublime, es tan simple como las cosas que alegran verdaderamente a las almas y a los corazones humanos; pero para alcanzarlo es necesario buscarlo con el mismo amor y con la misma voluntad que buscan las señales que se manifiestan en el Cielo.

Dentro de ustedes se guarda un misterio que se oculta por detrás de lo que piensan que son. Este misterio es el Universo Sublime de Dios, cuya puerta no se encuentra en las alturas, entre las nubes, sino en el propio corazón.

Dios se hace tan accesible al espíritu de los hombres como la belleza de un arcoíris lo es para sus ojos. Pero así como buscan el arcoíris y lo encuentran, así también sus espíritus deben buscar aquello que los nutre, los alegra y los torna plenos, que es Dios dentro de sí mismos.

Para encontrar a Dios en el propio corazón, pueden dejar que Él se refleje como un espejo en su interior. Cuando contemplen un Cielo pleno de belleza, cuando contemplen una expresión pura de la Naturaleza, no solo permanezcan en lo que ven, sino más bien abran los espejos de sus corazones y dejen que eso que es bello les revele la belleza y la pureza de sus espíritus, eso que verdaderamente son.

Todo lo que fue creado por Dios es bello y es perfecto, y esa misma expresión divina que encuentran delante de sus ojos pueden encontrarla dentro de sí mismos, cuando se abran para encontrar la Verdad en su mundo interior.

Que todo los eleve.

Que todo los lleve a Dios.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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