Sábado, 10 de octubre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hermana Lucía de Jesús: Cuando estábamos terminando el devocionario de San José, vi que los portales comenzaron a abrirse, pero esta vez no veía el Cielo, sino un lugar de la Tierra. San José se aproximó; vi que detrás Suyo sucedía una guerra, y Él intentaba ayudar a ese lugar de dónde venía.

Durante un tiempo, San José permaneció en silencio, con una mirada pura, aunque un poco triste. Luego, comenzó a decir la siguiente oración, que pidió que anotásemos, y nos entregó el mensaje diario hablando muy pausadamente. A pesar de Sus palabras simples, sentimos que hacía un llamado al mundo por la Paz.

 

Oración y Petición al Dios Altísimo
por la Paz Mundial y por la Redención

Señor y Dios Altísimo,
pleno de Misericordia y Piedad,
bajo la intercesión de San José, Tu humilde siervo, te rogamos:
Acaba con los conflictos, los desacuerdos, las guerras y las maldiciones.

Perdona los pecados de los hombres y llévalos a Tu santa Luz.

Calma el sufrimiento de los afligidos,
la soledad de los abandonados y el dolor de los enfermos.

Aplaca la ira de los ignorantes y la astucia de los que no creen en Ti.

Establece Tu Paz en el mundo.

Establece Tu Divina Misericordia.

Redime y consagra a Tu amada humanidad y a Tus sagrados Reinos de la Naturaleza.

Haz este planeta semejante a Tu Reino de Paz.

Amén.

 

Lo que más quiero, hoy, es que sean pacificadores en sus vidas. Lo que el Señor necesita de los corazones humanos, en este día, es que vivan la paz y siembren la paz en el mundo.

Mis amados, el planeta no soporta más los conflictos del mun­do; por eso, equilibren este mal con sus acciones de paz.

No se permitan entrar en conflicto con el prójimo, consigo mismos ni con Dios y Sus Planes. Busquen la esencia de la paz.

Hagan esto por el mundo en el cual viven, pues él está agonizando

Paz, paz, paz para este planeta.

Les dejo Mi espíritu de paz y Mi más sincero pedido de que despierten a la eterna paz del corazón.

Su amado padre y pacificador de Cristo,

San José Castísimo