Lunes, 21 de septiembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÙS

Cuando el corazón humano emite para el Creador un verdadeiro impulso de amor, todo el universo respira un aliento de esperanza por el mundo, y la Creación de Dios es impulsada para seguir ayudando a la humanidad, para seguir con confianza en la manifestación de una raza de Cristos.

El potencial de amor en sus corazones es sumamente desconocido por todos, e incluso un pequeño impulso que provenga de él trasciende las Leyes y la Justicia, y hace descender nuevamente hacia el planeta el manantial de la Divina Misericordia.

Mientras su Madre, María, intenta despertarlos a una realidade planetaria y universal, por Su condición de Gobernanta de los Espejos de todo el cosmos, Mi Casto Corazón intenta llegar a lo profundo de su universo interior, ayudándolos a que descubran lo que son en realidad, desenmascarando los falsos aspectos que encubren el alma y mostrándoles el potencial del espíritu.

Todas las Palabras de Dios emitidas por medio de Sus Mensajeros tienen una sola función: despertar la esencia del Amor Crístico en el corazón humano, que es el receptáculo universalde ese Amor.

Ustedes necesitan, en estos tiempos, estar ante determinadas situaciones que se repitieron tanto en el universo como en la Tierra, para que puedan actuar con la potencia del amor y,así, revertir y redimir las acciones de un pasado distante de la Creación de Dios, que fue distorsionada.

Nada está separado en la divina red de la Creación Universal. Todos los aprendizajes serán para el bien de todas las criaturas, de acuerdo con el grado que les corresponda.

Ante la actual situación planetaria, aférrense al amor y no al temor; aférrense al perdón y no al rencor; aférrense a la compasión y no al rechazo; aférrense al Plan de Dios.

Nunca olviden que la humanidad, en su conjunto, deberá alcanzar la Redención. Ayúdense unos a otros.

Que la paz y la bendición de Dios estén en sus vidas.

Su padre y compañero,

San José Castísimo