Jueves, 14 de enero de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Mientras orábamos, vi a San José, primero en el Medio Oriente, vestido como musulmán y con un paño envolviendo Su cabeza. Caminaba en el desierto, acompañando las diferentes familias que emigraban, colocaba en Sus brazos los niños más cansados de caminar y los ayudaba. Después, lo vi en otras ciudades, en grandes ciudades, ayudando a las personas en las calles y solo acompañándolas como alguien que simplemente pasaba por ahí. Lo vi también en diferentes aldeas indígenas, y cuando apareció estaba rodeado de niños indígenas, que parecían tener entre tres y ocho años. Mientras San José transmitía el mensaje diario, los niños que lo acompañaban irradiaban espiritualmente luz para las diferentes tribus indígenas del mundo.


Queridos compañeros en Cristo, misioneros del amor en esta Tierra con tanta necesidad de auxilio y de paz:

Hoy vengo a su encuentro con alegría, aunque también con mucho pesar en lo profundo de Mi Casto Corazón. Vine con alegría porque sabía que, al llegar al mundo, encontraría seres dispuestos a estar Conmigo en donde quiera que sea necesario. Y vengo con pesar porque no puedo ser indiferente a todo lo que sucede en el mundo y también en el Universo, como consecuencia de los acontecimientos en la Tierra.

Hoy, no solo vengo del Medio Oriente. Vengo de muchos lugares de este vasto planeta, en donde puedo caminar más allá de las fronteras, ya que para Mí, ellas no existen. Vengo principalmente de la región del Chaco, en la Argentina, y también de otras aldeas y tribus de pueblos originarios que la humanidad aún desconoce. Y no estoy solo, pues traje a su encuentro los pequeños que, desde el plano del espíritu, irradian su pureza a aquellos seres humanos que tienen la misión de seguir resguardando la presencia de la consciencia indígena en el planeta, para que la pureza y la simplicidad no desaparezcan del corazón humano.

Muchos piensan que no sería necesario realizar dos misiones al mismo tiempo y elucubran pensamientos, imaginando la razón por la cual pedimos una misión al Chaco, ya que los misioneros están yendo tan lejos, al Medio Oriente.

Sé que la ignorancia propia de la mente humana común muchas veces no les permite pensar y sentir como piensa y siente el Creador de todas las cosas. Por eso, les explicaré algunas verdades, pidiéndoles que las observen y que aprendan de ellas, para que cuando llegue su tiempo, con su propio discernimiento, tomen decisiones importantes, tiempo en el cual ya no les podremos dictar todos los pasos, como ahora.


La conciencia indígena, de forma general, tiene la importante misión de resguardar la pureza en la humanidad y también la posibilidad de comprender la naturaleza, y por medio de ella, encontrar a Dios. Los indígenas son guardianes de la unidad, de la vida en comunidad de forma pacífica y amorosa. A lo largo de los tiempos, muchos fueron perdiendo esos atributos y las costumbres de la humanidad actual fueron influyendo las diferentes comunidades indígenas del mundo.

En la Argentina, la región del Chaco, así como otros lugares, es un espacio de la consciencia de la nación que, a pesar del abandono y del sufrimiento en que vive, no perdió la esencia de lo que es y sigue siendo guardiana de la pureza, principalmente de esa nación.

Como América del Sur tiene un papel primordial en el final de los tiempos, si la propia Argentina no cuida el tesoro que tiene en el Chaco, podrá perder la posibilidad de vivir la simplicidad, la humildad, la paz y la pureza, atributos que son primordiales en el surgimiento de una nueva raza.

Esta misión de consagrar América a Dios es responsabilidad de todos aquellos que corresponden a esta Obra del Señor y deben tener consciencia que cada pueblo cumple un papel primordial en la construcción de la Nueva Tierra.

¿Por qué enviamos los misioneros al Chaco, y al mismo tiempo al Medio Oriente? Porque, mientras que unos intentarán curar el dolor, el sufrimiento y el rencor de seres que salieron de sus tierras, de sus casas, otros van al encuentro de una situación semejante, de personas que también fueron apartadas de sus tierras, y sin embargo, no perdieron la esperanza.

Que la pureza de sus hermanos indígenas sea irradiada al Medio Oriente y, gracias a los diferentes misioneros que conformarán esas dos misiones y a todos los grupos orantes que los apoyarán, pueda darse una conexión de amor y de unidad, para que por medio del servicio, el amor fortalezca a la población del Chaco y para que la pureza de ese pueblo, fortalecida por el amor, llegue a Medio Oriente con la esperanza de que un día ellos puedan vivir la fraternidad.

Que en estas dos misiones, ambos pueblos reaviven la esperanza de estar entre hermanos, en un mundo de cooperación, de fraternidad, de unidad de los unos con los otros y de todos con Dios. Todo esto se alcanza con la pureza de intención y con el corazón unido, perfectamente, al Corazón de Dios, de donde provienen todos los principios y arquetipos para la humanidad.

¡Adelante! misioneros de Cristo, de María y de Mi Corazón Castísimo. Estaremos en Omnipresencia con todos, velando por el cumplimiento del Propósito Divino.

Su Padre y Amigo, Misionero de todas las horas,

San José Castísimo