Jueves, 11 de agosto de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijos, que este nuevo ciclo sea de nacimiento de nuevos frutos en las consciencias de todos, para después ver crecer y madurar esos frutos, y que de ellos surjan nuevas semillas.

Los frutos que nacieron en las consciencias son la representación del resultado de la acción de la Gracia en sus vidas. Hasta hoy, ustedes recibieron mucho, como impulsos, instrucciones, gracias y bendiciones, para que estén preparados para cruzar con perseverancia y paz interior los tiempos que ya llegaron.

Este nuevo ciclo estará marcado por el nacimiento y maduración de esos frutos, por los que cada uno deberá hacerse responsable. Esto significa, hijos, que deberán cuidar del jardín de la consciencia con sus propias manos y preparar, para el nuevo tiempo, las semillas que plantarán en el suelo de la Tierra.

Este ciclo requerirá de más esfuerzo y dedicación de cada uno de ustedes para su madurez. Será el momento en que la consciencia deberá confirmarse en este camino y hacer sus propios esfuerzos para mantenerse en él.

Hasta ahora, venimos sustentando e impulsando a muchos de los que se comprometieron con Cristo, pero que aún no habían madurado, dentro de sí, su propio potencial de dar pasos en su evolución y sustentarse sobre sus propios pies, en su propia fortaleza interior.

Por lo tanto, llegó la hora de que los discípulos reconozcan la verdad sobre sí mismos en todos los sentidos: que enfrenten lo que debe ser transformado y que se sustenten en su propio potencial de maduración interior. Será la transición entre la adolescencia espiritual y la vida adulta, cuando la consciencia se hace responsable de sí misma.

Los que despertarán en la última hora serán llevados,por la gracia, a dar sus propios pasos e ingresar en los mismos ciclos de aquellos que hace tanto tiempo recorren el camino evolutivo. Les hablo de una madurez interior, en la consciencia, y no en los cuerpos materiales, porque la materia siempre necesitará ser educada para expresar su mundo interno.

Hijos, cuiden este ciclo como si fuera el último, aprovechando cada día y cada instante para encontrar la Verdad y expresarla. Que el esfuerzo consciente de todos para estar cada día más en el Propósito Divino sea permanente.

Después de este ciclo, en los ciclos que vendrán, será la hora de colocar en práctica lo que aprendieron, pues las corrientes que descenderán al planeta ya no esperarán que estén listos para que ellas poder actuar en la consciencia planetaria. Esas corrientes arrastrarán consigo aquellos que estuvieron tibios de corazón, indefinidos y fuera del Propósito Superior.

Que este ciclo sea marcado por el esfuerzo de cada ser. Que todos asuman sus puestos y, así como un joven que sale de casa asume su propia vida, que cada uno asuma su propia transformación, su propia entrega, la construcción de aquello que verdaderamente espera poder ofrecer un día a Cristo.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo