Jueves, 11 de febrero de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ Y MADRE DE LOS REFUGIADOS, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN​​​

Queridos hijos:

Que en este día de Mi Inmaculada Concepción, los corazones desesperados de Medio Oriente puedan recibir un rayo de Mi Gracia a través de las obras de caridad y de servicio que Mis misioneros de la paz están llevando adelante.

Queridos hijos, en este día en el que vuestra Madre Celeste reveló al mundo Su Inmaculada Concepción, quisiera pedirle a cada uno de Mis hijos que recuerde su pureza original latente en lo profundo de su espíritu. Es esta sagrada pureza original, que la mayoría de Mis hijos perdió como consecuencia de las guerras y de los exilios hacia regiones lejanas.

Hijos Míos, pero aún en el mundo todos los que oran a Mi Inmaculada Concepción mantienen viva esa pureza que Dios concedió desde el principio a cada uno de ustedes.

Queridos hijos, trabajen todos los días sin demora, para que algún día la entrega y la ofrenda de ustedes sean el testimonio de su pureza original ante Mi Hijo.

Deseo que a través de las misiones humanitarias no solo se recuperen los valores de la dignidad humana, sino también los valores espirituales de la pureza original. Y eso lo conseguirán cuando en sus seres se refleje la presencia espiritual del Padre Celestial por medio del amor, del servicio, de la fraternidad y de la entrega que todos son llamados a vivir en el nombre de Mi Hijo.

Hijos Míos, mientras la misión en Turquía continúa, quisiera que los misioneros de la paz llevaran estampado en sus corazones la llama rosa de Mi Amor, la llama divina de vuestra Madre, la que los conducirá a encontrar la pureza original en sus seres.

Mientras el mundo se está purificando, es necesario que existan almas pacificadoras que irradien la pureza original del Creador a través de los actos fraternos de servicio y de amor al prójimo.

En todo esto existe un gran propósito: recuperar la inocencia que la humanidad perdió por ignorancia y por error. Es así, queridos hijos, que las misiones humanitarias serán un puente directo a la vivencia del amor y del perdón que le falta al mundo entero.

Hoy los bendigo universalmente desde el Santuario de Notre Dame de Lourdes,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz y Madre de los refugiados