Miércoles, 24 de julio de 2013

Mensajes mensuales
MENSAJE PARA LA VIGILIA DE ORACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE MONTEVIDEO, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS

Mis queridos hijos:

Hoy Mis almas más preciadas, aquellas almas que tanto sufrieron el abandono de este mundo, se encuentran Conmigo en Mi Reino. Por eso, como Madre del Santo Rosario, quiero agradecer desde Mi Corazón maternal a los que se unieron en estos días a la Vigilia de Oración por la venida del Santo Padre Francisco.

Queridos hijos, cuando ustedes oran con el corazón, otros acontecimientos divinos y especiales son llevados adelante por los ángeles del Cielo y eso ayuda en la redención de la humanidad.

Hijos Míos, su próximo paso de humildad y de fraternidad será que estén presentes en el encuentro con el Santo Padre en la Jornada Mundial de la Juventud.

Cuando las almas se congregan en nombre de Dios, el mal es retirado del mundo. Cuando todos los corazones se unen sin observar los diferentes caminos que recorren, la Gracia infinita desciende sobre todos.

Por eso, hoy quiero demostrarles, Mis pequeños, que ustedes y cada uno de sus corazones son instrumentos en las Manos de Dios; para que Él, en Su infinita gloria, cumpla la obra del final del tiempo. Abran sin miedo sus corazones y confíen en que todo está bajo la visión amorosa de Dios.

Queridos hijos, Él los necesita ahora, Él espera que cada día lo amen más y que lo glorifiquen. El Corazón de Dios está cansado de tantos ultrajes e indiferencias, pero Su Amor por ustedes es inagotable. Él espera que Sus hijos amados lo reparen, lo ayuden. Aunque Su Poder es misericordioso y fuerte, Él aguarda por la cálida oración de Sus criaturas.

Vean como Dios está flagelado a través del Reino Vegetal, del Reino Animal, del Reino Mineral y hasta del Reino Angelical, Dios está en todo. Por eso, Mis pequeños, es hora de que tomen consciencia del gran servicio de amor y de oración que sus vidas pueden realizar.

Para eso, siempre Me tienen a Mí, y por fe y Misericordia todavía Yo desciendo desde el Cielo hasta sus presencias para decirles:

"Queridos hijos, el tiempo del gran paso de sus seres es ahora. Cristo está contando con los nuevos apóstoles del perdón y de la paz".

Hijos amados, estarán en Mi bendito Corazón Inmaculado por toda la eternidad. Es hora de que la humanidad tome consciencia de que deberá unirse, en amor y en espíritu, como una sola para que la nueva luz pueda nacer en el mundo.

Después de estar, mes a mes, con ustedes, Mi Corazón amoroso y fervoroso repite en oración a Dios ante Su Reino Celestial:

 

¡Oh, Nueva Aurora!, 
que emergerás como Luz infinita
en los corazones simples y humildes.

¡Salve, Aurora del mañana!, 
que despertarás ante Dios
por amor y Misericordia.

Amado Reino de las sublimes alturas, 
Sagrado Corazón del Señor,
ten Misericordia y esperanza por este mundo.

¡Oh, amado Dios Altísimo!, 
Mi Alma en el Cielo te glorifica,
te suplica, te implora y te pide en reverencia y devoción:
¡Abre Tus glorificados Ojos, Dios amado!
y observa, en el firmamento de Tu universo creado,
a las estrellas redimidas
que dicen sí a Tu Proyecto salvador.

¡Oh, amado Padre Eterno!,
que eres amor y compasión,
¡oh, amado Señor del universo!, 
que eres Luz infinita en cada ser, 
permanece en Tus hijos, 
despierta en ellos 
la fuerza poderosa de Tu redención.

Que por la victoriosa gloria de Tu Hijo Jesucristo, 
ellos alcancen ahora y siempre
la vida eterna de oración y de paz.

Porque solo por Ti, Señor, 
la humanidad será una.
Porque solo por Ti, Señor,
Tu Espíritu Santo
renovará la faz de la Tierra.

Acepta la oferta de Tus hijos 
y derrama Tu Misericordia
sobre los que están caídos y desamparados.

Solo por Ti, Señor, 
viviremos el Amor del Paraíso.

Que Tu Luz siempre reine 
entre los corazones y las almas.

Aguardamos, Padre, 
por la venida gloriosa del Rey universal.

Amén.

 

Este es Mi pedido de Misericordia a Dios, así podrán sentir cómo es importante su oración en estos tiempos.

¡Gracias, queridos hijos, por responder a Mis llamados!

En bendición y luz,

María, Madre y Reina de la Paz