Sábado, 5 de enero de 2013

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Fray Elías del Sagrado Corazón: Durante la oración, antes de terminar el Orandio de la Pasión y de la Transfiguración de Jesús, Él ya estaba presente.

Apareció con un grupo de doce ángeles que vestían túnicas blancas y luminosas, tenían cabello corto y dorado y formaban una medialuna detrás del Maestro. Cada ángel llevaba en sus manos un cáliz, que ofrecían a todos nosotros.

Decimos que Cristo apareció porque sentíamos Su Presencia, pero aún no lo veíamos. Luego, mientras cantábamos la última parte de Cristo Redentor y durante el cántico Retorna, Él se hizo visible. Apareció de la misma forma que la Madre Divina aparece. Descendió desde lo Alto como una luz y al llegar próximo a nosotros se manifestó y Lo pudimos ver con claridad.

En cuanto apareció realizó con Su Mano derecha, la señal de la cruz bendiciendo y dijo:

¡Alabado sea el Señor!

Vestía una túnica blanca, Su cabello caía sobre los hombros como en la imagen del Cristo Misericordioso, llevaba un manto dorado y estaba descalzo. En Su Rostro se dibujaba una bella y suave sonrisa y Sus Ojos, de color celeste claro, brillaban. Sus Brazos estaban extendidos a los lados de Su Cuerpo, un poco separados, con las palmas orientadas hacia nosotros, de las que emanaba Luz. De Su Corazón salían dos rayos de color turquesa cristalino.

Él estaba sobre nubes y detrás había varios Cielos abiertos. Dijo que nos mostraba la Faz de Su Retorno. Luego permaneció por un tiempo en silencio, observándonos, contemplándonos. Nuestras esencias eran transparentes ante Sus Ojos; nos dio a entender que Él podía leer todos nuestros sentimientos al mismo tiempo, que todo quedaba en evidencia delante de Él.

En ese momento no sabíamos cómo se realizaría la tarea que había indicado. Él estaba presente y solamente lo observábamos sin saber qué diría. Hasta que comenzó a hablar y transmitió el mensaje.

Queridos Míos:

Esperé ardientemente compartir este momento con ustedes, en especial con sus corazones. Después de casi dos mil trece años, ahora en misericordia y perdón, vengo en nombre de la Voluntad Suprema de Dios para guiar más de cerca sus corazones.

Mi segundo y esperado Retorno aún no comenzó. Hoy vengo en Espíritu y Esencia para colmar con Mi Luz sus pequeños corazones. A los que aún no Me escuchan, que Me oigan porque estoy llegando. A los que no Me ven, que Me vean porque Mi Paz se está acercando. A los que Me ignoran y flagelan Mi Corazón Sagrado, que Me sientan, pues vengo a esta parte del mundo para traerles Mi Paz y Mi Gloria, Mi Auxilio y Mi Consuelo.

Ya estuve una vez entre ustedes y ahora vuelvo a Mis rebaños para recordarles que este es el momento de la eterna comunión Conmigo, con Mi Alma, con Mi Corazón, con Mi Divina Morada.

Yo Soy el pobre, Soy el moribundo, Soy el que sufre en cada lugar de este mundo. Vengan a Mí que Yo los iluminaré. Vengan a Mí porque tengo sed.

Sean bienaventurados en la Gloria del Espíritu de Dios.

Gracias por recibir en sus corazones Mi último Llamado Redentor.

Cristo Jesús

Cuando terminó el mensaje le preguntamos qué más quería de nosotros en ese día.

Él dijo:

Hoy te estoy dando un permiso: que alguno de tus hermanos, cuando tu corazón lo indique, participe del encuentro Conmigo a las tres de la tarde todos los días.

En ese momento tendremos que orar para esperarlo. Él dijo que no nos olvidáramos de orar la Coronilla a la Divina Misericordia porque Él estará escuchando atentamente esa oración.

Antes de irse le preguntamos algo más: “¿El Maestro aparecerá en algún otro lugar adonde vayamos?” Él respondió:

Adonde ustedes vayan, adonde fueren, Yo se los indicaré.