Jueves, 16 de mayo de 2013

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

¿Acaso Mis discípulos saben a quién llaman a las tres de la tarde? Cuando ustedes dicen “Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo...”, ¿estarán entregándome por entero a Dios como Mediador entre el Cielo y la Tierra?

Cuando entregan Mi Cuerpo Glorificado están ofreciendo a Dios el resultado perfecto y realizado de Su amado Proyecto Creador entre las criaturas, el ápice alcanzado por Mí cuando estuve predicando entre ustedes.

Cuando ofrecen a Dios Mi Sangre, están entregando el código de redención y de transfiguración, la Sangre Preciosa que cura y libera del mal a todas las almas.

Cuando ofrecen a Dios Mi Alma, a las tres de la tarde, están entregando el resultado perfecto y realizado del Alma de Jesús en nombre de todas aquellas almas que están presas de la condenación y que, a través del Alma Preciosa de Cristo, reciben la Gracia de encontrar la Luz. El permanecer unido a la Preciosa Alma de Jesús los une a la devoción ardiente de Cristo.

Y cuando ofrecen a Dios Mi Divinidad, están entregando al Padre los frutos alcanzados por Él mismo a través del sacrificio de Su Hijo en la Cruz. La Divinidad de Cristo es el Espíritu Santo en Su Hijo hecho hombre y también la Consciencia Divina manifestada en todo el Universo Celestial.

Por eso recuerden que cada vez que claman y llaman por Mis cuatro Aspectos – el Cuerpo de Cristo, la Sangre de Cristo, el Alma de Cristo y la Divinidad de Cristo – durante la Hora de la Misericordia, estarán permitiendo como humanidad que muchas almas y situaciones confusas sean liberadas y reajustadas según el Amor y la Voluntad de Dios para con Sus criaturas.

Entonces, en sus manos, mediante la Coronilla a la Divina Misericordia, tienen las llaves para abrir las puertas de la redención, de la conversión y de su rehabilitación ante el Único.

Bajo el Amor y la Gracia del Padre, sean bienaventurados.

Gracias por meditar con consciencia sobre Mis Palabras desde el corazón.

Cristo Jesús