Viernes, 19 de junio de 2015

Mensajes mensuales
MENSAJE MENSUAL DE SAN JOSÉ CASTÍSIMO, ESPOSO Y SIERVO DE MARÍA SANTÍSIMA, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Muchos se preguntan: ¿por qué vengo al mundo? y ¿porqué transmito Mis palabras como Mensajero fiel, enviado por Dios?

Fui creado de la esencia de la humildad. Nací de un vientre puro, de una madre santa y sencilla, para que a través de ella pudiese aprender los Principios de Unión con Dios, porque era el mismo Dios quien tendría la misión de instruir y guiar a Su pequeño siervo.

Vine al mundo con espíritu humano, corazón, mente y sentimientos de hombre nacido en esta Tierra, porque era así como Mi ejemplo tendría que quedar plasmado por toda la eternidad.

Mi santidad proviene de Dios, así como todos los atributos que puedo expresar como consciencia. Nada de lo que soy proviene de Mí. Todo proviene del Padre, porque estoy permanentemente unido a Él. Dios Me envió al mundo para demostrar que un corazón humano puede vivir atributos sublimes.

Estuve al lado de María Santísima, así como hoy lo estoy. Pero también La traigo al mundo, para que todos los seres, reciban la misma oportunidad que Yo recibí. Estuve al lado de Cristo, que ya era Rey desde el vientre materno, y también Lo traigo al mundo, entregándolo como el único camino para todas las almas.

Todo lo que recibí para vivir los Principios Divinos, también lo está recibiendo la humanidad en este tiempo. Y aún mayores Gracias descendieron, porque están juntos y caminan con muchos otros que siguen hacia el Corazón del Padre.

Quiero que sepan que la pureza, la humildad, la castidad y la simplicidad que llevan a la santidad, todas están guardadas dentro del corazón.

Mi Corazón no era en nada diferente a los suyos. Yo sólo profundicé en la unión con Dios e hice de Mi Corazón Su siervo eterno y, con la humildad de Su siervo, el Señor operó los milagros que necesitaba.

Nada está distante de ustedes, todo lo que necesitan se encuentra en el propio interior. El corazón humano es la puerta para muchos universos. A cada uno le cabe unirse a universos sublimes, o dejarse llevar por las cosas de este mundo. Decidan salir de los caminos que no los conducen a Dios.

No escuchen Mi historia sólo con admiración, porque no es para eso que pronuncio Mis palabras. Busquen en Mi presencia la semejanza con sus vidas.

No vengo hoy desde el Universo de Dios, porque siempre estuve allá. Estuve en este mundo como caminante, como peregrino, solo dejándome guiar por el Dios Vivo que estaba dentro de Mí, como lo está en todas las cosas.

Mi unión con Dios proviene del esfuerzo, pero también de la simplicidad. No coloquen límites u otras vías en esta recta que Dios les muestra por medio de los Mensajeros Divinos.

Suelten las redes de sus vidas. Entréguenlas a Aquel que todo lo sabe y que a todo conduce, porque es el Gran Artista quien pintó todos los destinos.

¿Quién los guiará mejor, si no aquél que creó el camino?

Descúbranse pequeños e ignorantes, no para entristecerse, si no para creer y sentir que hay un Único Ser que todo lo sabe y que es el Creador de todas las cosas.

Son tiempos de purificación, de oscuridad, de ceguera en los ojos humanos. Déjense guiar, déjense conducir. Ese es el único mensaje que les traigo.

Con Amor, vengo a su encuentro y les extiendo las manos, para que Conmigo caminen al Corazón de Cristo, al Corazón de Dios.

Yo los bendigo y los aguardo en Mi Casto Corazón.

San José, Esposo y Siervo de la Santísima Virgen María