MENSAJE SEMANAL DE LA VIRGEN MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN FÁTIMA, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Queridos hijos:

Mis pies vuelven a tocar la bendita tierra de Fátima para disipar la oscuridad que reina en la lejana Europa.

Vengo, una vez más, a estar con ustedes, para que escuchen la voz de la Dolorosa Madre que clama por la paz y por el fin de la guerra.

Traigo, en Mi Corazón, la sagrada llama del Propósito Divino, para que las almas que duermen puedan despertar a la realidad de hacer algo por el que sufre y por el que está desprotegido.

Soy la Luz de la Aurora. Soy Quien puede amanecer en el corazón que se abre para reconocerme como su Madre Celestial.

Queridos hijos, ahora ya comenzará la etapa del gran servicio y del mayor esfuerzo en Europa, África y Medio Oriente, a fin de que la balanza de la desigualdad sea equilibrada y los más pobres entre los pobres reciban la Gracia de la dignidad que merecen.

Por eso, la Divinidad ingresará en los espacios más necesitados; pero también la Divinidad, a través del Espíritu Santo, dialogará con aquellos corazones que deberán despertar a la verdad y a la bondad.

Yo, como Madre de los refugiados y de los abandonados, estaré rezando al lado de cada corazón misionero que se ofrecerá en nombre de Mi Hijo para atraer hacia el mundo la justicia y la dignidad humana.

Por eso, pido la conscientización de todos los que estarán acompañando a distancia las obras de caridad y de diálogo pacífico que sucederán en el hemisferio norte, porque llegó la hora de que cada ser orante se sienta responsable de que el Plan del Retorno de Cristo se cumpla, sí o sí, en esta humanidad.

Recemos, todos los días, colocando estas intenciones en el corazón.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los bendice,

Vuestra Madre, la Virgen María, Rosa de la Paz

MENSAJE SEMANAL DE LA VIRGEN MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Como Madre y Señora de Garabandal, Me preparo para retornar y ayudar, a través de ustedes, a todo el pueblo de España azotado por la pandemia, golpeado por la falta de fe y de devoción por tantos acontecimientos difíciles.

Una vez, dije en Garabandal que la copa estaba casi llena, ahora la copa ya está rebasando.

Queridos hijos, Mi retorno a Europa es para intentar, una vez más, retirar a muchos hijos Míos de la indiferencia y de la discriminación que viven en este tiempo.

Rezo, día y noche, y estando en vigilia, su Madre Celeste se prepara para comenzar una nueva etapa y un nuevo ciclo con todos Sus hijos de Europa, y desde Europa hacia el mundo entero, incluyendo Asia y Oceanía.

Hijos amados, por eso, les pido que continúen rezando con fervor por cada una de Mis intenciones para que, algún día, se conviertan en una realidad de abundancia y de Misericordia para todos Mis hijos.

También les pido que oren por Mis Planes de salvación y de paz, que la Virgen de Garabandal, la Señora de Fátima, necesitará llevar adelante en África y en Medio Oriente, a través del apoyo y de la colaboración amorosa y fraterna de todos.

El tiempo que permaneceré en Europa, enviando Mis Mensajes al mundo, será largo, porque el hemisferio norte, incluyendo África, necesita de mucha Misericordia.

Desde ahora, les estaré agradecida.

Los bendice,

Vuestra Madre, la Virgen María, Rosa de la Paz

 

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Queridos compañeros de Mi Casto Corazón:

Hoy les pido que no juzguen las actitudes de los seres humanos del mundo, sino que transformen dentro de ustedes las raíces de todas las malas acciones de la humanidad.

Cuando juzgan algo, por más que sea una atrocidad, sus consciencias solo sienten que están separadas de ese mal; sienten que no les pertenece y, así, pierden la oportunidad de cambiar la consciencia humana por medio de la propia transformación. 

Innumerables veces les dijimos que el corazón humano es único, y lo que sucede hoy en el mundo es fruto de una construcción maléfica planetaria, que contó con la colaboración, no solamente de Medio Oriente, sino de todos los seres humanos que, con sus malas acciones pequeñas o grandes, colaboraron para que el corazón humano se apartase de Dios.

Ahora, Mi Casto Corazón viene para ayudarlos a curar a la humanidad, y esa cura comienza en cada uno.

Es muy simple y cómodo señalar el error de las naciones y juzgar a los que guerrean y a los que no aceptan a los inmigrantes, sin percibir que ustedes tampoco aceptan a un hermano que se aproxima a sus vidas en una condición interior, física y espiritual diferente de las suyas y que los hará cambiar completamente para lograr acogerlo con amor.

Deben buscar dentro ustedes aquello que los separa de los que son diferentes. Deben intentar curar el miedo de transformarsepara acoger, aunque sea internamente, a aquellos que no entran en los patrones que aceptan sus mentes, porque de la misma forma como está ocurriendo con los inmigrantes, muchas almas pasaron por sus vidas y no encontraron en sus corazones el amor que necesitaban para ser acogidas y transformadas por la Presencia de Dios.

Comprendan que, si aprenden a amar verdaderamente, depositarán en la consciencia humana un código de amor que podrá cambiar muchos acontecimientos en el mundo.

No juzguen más, no se separen de los errores humanos como si ellos perteneciesen a los otros. Reconozcan en sí lo que debe ser transformado y permitan que la compasión les dé la sabiduría que necesitan, no para juzgar, sino para convertir el juicio en transformación y amor.

Yo los amo y los conduzco, como su padre e instructor.

San José Castísimo

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Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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