MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE BAD VÖSLAU, AUSTRIA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Ora, y si tu oración fuera verdadera, ella llegará a los Cielos y unirá no solo tu corazón a Dios, sino también al corazón de todos los que necesitan Su Presencia.

Sirve, y si tu servicio fuera verdadero, sin importar lo que hagas, él tendrá repercusiones espirituales que serán desconocidas para ti, pero que, en lo invisible de tus acciones, se tornarán el motor para la transformación del mundo.

Ama, y si tu amor fuera verdadero, él curará las heridas del pasado, del presente, y preparará, en el futuro, una vida de aprendizajes en el amor y no en el sufrimiento.

Canta y que tu canto sea verdadero, una oración con melodías que elevan tu corazón al Padre, así como lo hacen los pájaros, entregándole el día a Dios, al inicio de cada mañana.

Silencia, y que tu silencio sea verdadero, que no esté colmado de angustias, rencores, pesares o sentimientos que cierran tu boca para herir tu corazón.  

Que tu silencio sea curador y que traiga paz, primero a tu interior, después al mundo.

Escucha las Palabras de Dios, aquellas escritas en los Libros Sagrados de este mundo y transmitidas por Sus Mensajeros.

Si tu lectura fuera verdadera, ella abrirá tu corazón para que sepas reconocer la Voz del Padre en tu interior, cuando la Voz de Sus Mensajeros ya no resuene en el mundo.

Y así, hijo, todo lo que hagas, hazlo de verdad, hazlo con la verdad y pleno de una transparencia espiritual.

Transforma tu vida en un acto sagrado y así verás cumplirse en ti como fue dicho en el principio, verás emerger en ti lo que te hace semejante a Dios, verás disolverse la ilusión, para que viva en ti lo que verdaderamente eres.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Para curar el presente y preparar una nueva vida para el futuro, deben perdonar el pasado.

Es sólo el amor, hijos, el que ingresa en lo profundo de la consciencia humana y borra los registros de los errores cometidos. Las palabras, las acciones, e incluso los actos de caridad y de servicio, son solo vehículos para la vivencia de ese amor, que debe emerger de lo profundo del corazón.

La oración es el lenguaje del amor, es la puerta que se abre en el interior de cada ser para que ese amor fluya de Dios a cada consciencia y de sus consciencias, a las necesidades planetarias.

Buscar un resultado externo por las propias acciones es cerrar las puertas para el amor, porque el retorno no es algo buscado por aquel que verdaderamente ama. Quien ama, solo dona y no busca, en nada, recibir.

Para que sean vehículos de un Amor divino y superior para la consciencia planetaria, deben ser un poco más humildes y sencillos, sin querer ser aquellos que transforman y redimen todas las cosas, porque lo que transforma y lo que redime es el amor, ese amor que no proviene de ustedes, sino de Dios.

Hijos, al servir, sepan que lo más importante no es el servicio en sí; es el amor con el cual sirven. Al estar en contacto con alguien y ofrecerle una palabra de aliento y de esperanza, sepan que lo importante no es lo que dicen o qué tan bien se expresan, pero sí con qué grado de amor y de unión con Dios lo hacen.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DEL ESPÍRITU SANTO, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo,

Descubre en el servicio el ennoblecimiento del alma y del espíritu, el nacimiento del amor universal, porque solo cuando la necesidad del prójimo trasciende las tuyas, es que puedes comprender un poco la esencia del verdadero amor, que viniste a aprender en este mundo.

Comprende que cuando sirves, no es solo el acto del servicio lo que libera a las almas de los infiernos de este mundo. Son el amor y la caridad fraterna que imprimes en tus actos, y la sinceridad con la que trasciendes tus miedos y tus limitaciones, para hacer algo que jamás pensaste hacer, lo que realmente une tus manos con las Manos del Creador y torna sagrado tu servicio.

Ve, sí, al encuentro de los más pobres, ve lejos, buscando en los abismos a los que necesitan de tu unión con Dios. Ve en donde los desamparados no conocen la esperanza, en donde los enfermos desconocen la fe, en donde los hambrientos no conocen la misericordia, en donde los pobres desconocen la riqueza que es vivir pleno en el Espíritu de Dios. Imprime todos esos atributos con el silencio de tu boca y en los actos sinceros de tus manos, en el pulsar profundo de tu corazón.

Coloca en el servicio la esperanza de que este mundo alcance la redención, de que las almas reconozcan la unidad y el amor.

No necesitas predicar, porque las palabras, en este tiempo, a veces son muy imperfectas. Opta por dar un ejemplo de pacificación, de fraternidad, de entrega abnegada.

Jamás esperes que sean agradecidos por el servicio que prestas. No esperes retornos, no busques resultados. Coloca en el suelo la semilla de un árbol que tal vez no verás crecer, pero confía en que dará sus frutos para los hambrientos en un tiempo futuro y hará sombra para que los cansados de tanto andar, encuentren en él un lugar de reposo.

Así como enciendes tu corazón en el servicio a los más pobres, también enciéndelo en el servicio a los que tienes al lado. Muchas veces te preocupas con las almas que se pierden a lo lejos, pero no ves a los que se están perdiendo por no encontrar en ti un poco de sustento, de apoyo, de compasión y de fraternidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Sé que las Apariciones de los Mensajeros Divinos son un misterio para muchos, misterio que en algunos causa el crecimiento de la fe, y en otros el tormento de la duda.

Este mundo, hijos, está lleno de misterios. La propia consciencia humana, en sí, es un gran misterio tanto para el Cosmos, como para ustedes mismos.

En este planeta, deben aprender a vivir por la fe: fe en lo invisible, en lo intangible, en lo Divino, en lo pleno. Es solo con la Gracia de la fe, que el corazón puede estar delante de las diferentes situaciones de la vida con la claridad y la comprensión necesarias.

Les digo esto porque como grupo y como humanidad están delante de dos desafíos, que son las dos misiones que están viviendo. Ambas situaciones, que deben ser develadas, tienen raíces muy profundas y desconocidas para todos. Y, para que no estén delante de ellas de manera superficial, deben abrir sus corazones para la vivencia de la fe, pues es así, confiando en lo invisible y siguiendo sus corazones en cosas tal vez inexplicables o no tan obvias para sus mentes, que podrán estar plenos delante de esos dos desafíos.

Las dos situaciones que hoy enfrentan, tanto en el Medio Oriente como en el Chaco, Argentina, necesitaron llegar al extremo para que la humanidad colocara sus ojos sobre ellas, y aun así, padecen mucho con su indiferencia, porque el corazón humano aún no se abrió para vencer sus propias comodidades e ir al encuentro de las necesidades del prójimo.

Sus hermanos de la consciencia indígena intentaron llevar a cierta parte del planeta, principalmente a las Américas, a una vida evolutiva diferente de la realizada por el resto de la humanidad. Ellos encontraron lo Sagrado gracias a la reverencia, porque era justamente la falta de contacto con las creaciones e invenciones materiales de la mente humana lo que les permitía encontrar un camino evolutivo diferente, basado en el amor y en la simplicidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​

La Paz es un don divino en el corazón de aquellos que confiaron sus vidas al Padre Altísimo.

La Paz, en la vida espiritual, proviene de la renuncia de todos los resultados de sus obras. Por más que el corazón se esfuerce para trascender sus propios límites, en pro del cumplimiento de la Voluntad de Dios, él no se apega a los resultados ni en sí, ni en los demás, ni en cosa alguna.

En estos tiempos, para no desgastar sus corazones ni su ánimo de seguir adelante, deberán mantenerse en paz y cruzar los días de conflicto interno y de purificación con cierta confianza en el porvenir y no tan involucrados con la transición que ustedes o los otros viven.

Dios les dio la oportunidad de purificarse bajo el don de Su Santa Paz, al amparo de Sus Centros Marianos y en una época en la cual el caos aún está comenzando su ciclo de expansión.

Dichosos los que se valen de las dádivas entregadas por Dios, porque Él espera que, en un tiempo próximo, ya no estén recorriendo los caminos básicos de su propia transformación, sino que ayuden a aquellos que tendrán que soportar el brusco despertar que vivirán y los cambios internos y externos que sucederán con violencia, por decirlo de algún modo,  en todo el planeta.

Sean más simples, no Me cansaré de decirlo, porque cuando descubran el don de la simplicidad, ya no enredarán sus propias consciencias en las cosas cotidianas de la vida y no perderán sus propias energías espirituales con conflictos que serán, de ahora en adelante, la vida común de la consciencia humana y que, inclusive, crecerán en intensidad.

Todo depende de aquel que pasa por la purificación y de los que están a su alrededor. Si aprenden a vivir todo con naturalidad y sin espanto, podrán ayudar para que el proceso de cada uno sea menos doloroso.

No les digo que sean indiferentes delante de las pruebas que ustedes o sus hermanos viven, sino que traten de traer el bálsamo de la simplicidad y de la paz para esas situaciones, reconociendo con madurez lo que debe ser transformado y encaminándose a la limpieza de su propio lodo interior.

Sé que existirán reacciones internas y externas que no podrán controlar y solo tendrán claridad sobre ellas cuando, en un momento de mayor lucidez, reflexionen sobre lo que les sucede. No piensen que no hay solución para lo que viven, sino que poco a poco intenten no envolverse tanto con sus propios procesos.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS


Si les pido una campaña para sembrar el amor en la humanidad, no se preocupen con el árbol que crecerá o con los frutos que podrá dar o no.

Mis amados:

No piensen en el resultado de sus acciones, porque deben aprender a sembrar como siembra Dios en el vasto universo de Su Creación. El Señor envía impulsos por medio de los diferentes Mensajeros e Instrumentos Divinos que los llevan a todo lo que fue creado. Él solo dona de sí para el crecimiento de Sus criaturas.

Ustedes deben actuar como Dios, sin perder nunca la esperanza de que el amor crezca y dé frutos en la consciência humana, pero sin buscar resultados según lo que comprenden que debería suceder como respuesta a sus acciones.

En lugar de pedir perdón, irán a donar perdón y lo donarán para toda la humanidad; donarán actos de perdón y de amor.

Aunque sientan que no obtendrán ningún resultado, solo comprendan que, si son verdaderos y simples y no buscan nada para sí, la semilla quedará en la consciencia humana.

Muchas veces ustedes temen actuar porque quieren actuar por sí mismos. No pueden pedirle perdón a alguien buscando un milagro o una gran acción para publicar en internet.

Acuérdense de que deben ser puros de corazón y de que la única razón de la existencia de esta campaña es sembrar el amor en la humanidad y, así, disipar el odio del corazón humano. Deben tener ese propósito claro. Y nunca se olviden de los niños de Medio Oriente, que aguardan sus acciones y oraciones, que generan méritos para la salvación de esas pequeñas almas.

Por eso, vayan sin temor; perdonen, reconcíliense con el prójimo, sirvan y amen, por la salvación de sus hermanos en el mundo entero.

Yo los amo y los conduzco a la esencia de un servicio verdadero.

San José Castísimo, servidor de todas las almas

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Camina con pies descalzos, simbolizando el desapego de los resultados y la entrega de todas las metas en tus caminos.

Únete al Propósito de Dios y a Su Plan de Rescate y permite que el Creador se encargue de todo lo demás.

Sé, tú, el que proclame la Misericordia de Cristo en todos tus actos, pensamientos y palabras, sentimientos y aspiraciones. Jamás pierdas de vista el Manantial de Misericordia y sé mise­ricordioso, como buen y verdadero discípulo de tu Señor.

No dejes que las demandas del día a día te impidan servir a los demás. No dejes que tu prisa te cierre los ojos para lo que tienes al lado, y no te permitas ignorar a los Reinos de la Naturaleza que piden tu ayuda.

Vive con atención y vigila tus pasos, buscando, en cada segun­do, dónde te espera el Señor y cuál es la necesidad que atenderás de Él.

Permítete ser siervo del Dios que habita en todos los seres y en todos los Reinos de la Naturaleza y no proclames Su Presencia solo con palabras, sino, sobre todo, con el ejemplo puro de tus acciones.

Trata de comprender al prójimo y vive bajo la Ley del Amor o, por lo menos, intenta vivirla todos los días.

El mundo está colapsando con una humanidad que no sabe amar, a pesar de tener una oportunidad única, en todo el uni­verso, de aprender sobre el amor. Sé aquel que impulse el paso de esta raza. No esperes la transformación ajena, solo recuer­da todos los días que la transformación de los que tienes a tu alrededor proviene de ti.

Sé aquello que buscas en los demás y, antes de exigirle al próji­mo, exígete primero a ti mismo y entrega al otro un amoroso y silencioso ejemplo de vida.

Únete todos los días a los que son verdaderos de corazón. Ora por este mundo y transfórmate también por él, porque el Proyecto de Dios necesita cumplirse en ti y en todo el planeta.

Hoy te pido que te unas a todos los cristianos que, sinceros de corazón, aspiran a encontrar la paz. Ora y ayuna como pudieres en el día de mañana, respondiendo al Llamado de Dios en la voz del Papa Francisco.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Vengo en esta tarde a revelarles una verdad suprema de Mi Corazón: uno de los pilares para la consagración del espíritu es el amor a la soledad; soledad que encuentra al Corazón del Padre Eterno y, dentro de Él, a toda la Creación.

La consagración de la vida requiere que los seres abandonen todas sus expectativas en relación con el prójimo y consigo mismos; que no quieran conquistar ninguna cosa para demostrar su avance, ni siquiera un atributo espiritual.

En cuanto estén presos de la necesidad de mostrar resultados en sus transformaciones se estancarán en el mismo punto y, a veces, encontrarán las mismas miserias de siempre. La transformación definitiva comienza en la consagración verdadera a Dios, y consagrarse a Dios es entregarle a Él todo lo que cada uno es. Aunque no obtengan ningún resultado o no alcancen ninguna meta, no importará a dónde llegarán, porque lo que ustedes son solamente pertenece a Dios y a nadie más.

Cuando hablo de soledad, hablo del desapego de las compañías en sus caminos. Con esto no quiero decir que a partir de ahora deban estar solos físicamente. Solo quiero decirles que deberán dar sus propios pasos, aunque sean los únicos en el mundo entero asumiendo un camino de transformación. Y aunque todos a su alrededor no reconozcan ese camino y no se esfuercen em nada para recorrerlo, aun así deben hacerlo.

La consagración debe ser entre la propia alma, el propio espíritu, y Dios. Ninguna interferencia de la vida sobre la Tierra deberá apartarlos de la posibilidad de lanzarse en el abismo de la entrega al Creador.

Uno de los motivos, Mis queridos, por los cuales la humanidad no alcanza los Principios Celestiales es la imposibilidad que tiene la mayoría de los seres de desapegarse de todo lo que los outros esperan de ellos, o también, de caminar sin depender de los pasos ajenos, de incentivos externos de los que los acompañan.

Como ven, ese camino es duro y árido, pero la fuente que se encuentra al cruzar ese desierto es eterna y, si un ser es capaz de llegar hasta ella, podrá saciar la sed de toda la humanidad.

Quiénes somos

Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

Contacto

Mensajeros Divinos