Viernes, 29 de enero de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LOS COCOS, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Mientras el mundo comienza a tomar consciencia de la necesidad del servicio y Argentina da los primeros pasos en el equilibrio activo de sus deudas con Dios, los llamo para que no detengan sus pasos. Que cada misión sea una puerta que se abre hacia una mayor posibilidad de redención en el mundo.

Mis misioneros en el Chaco están comenzando a tener consciencia de la tarea espiritual que realizan y sus corazones ya pueden sentir un poco más el Propósito de Dios.

El sufrimiento de la consciencia indígena está siendo aliviado, pero como les dije, esta es una puerta que se abrió para que continúen en un largo trayecto de reparación y de redención.

Para que la Argentina se convierta en una nación apta para ser la cuna de la Nueva Humanidad, así como el Brasil, el Uruguay y otros países de América del Sur, debe existir un mayor espíritu de amor y de fraternidad.

Con pequeños actos de servicio, la consciencia se amplía para conocer la verdad, que es la Presencia de Dios dentro de todas las criaturas vivientes. El servicio, hijos, dignifica el espíritu y activa el amor latente en el corazón humano. Es por eso que, ahora que dieron los primeros pasos con una consciencia mayor, Yo les pediré que no se detengan.

Los misioneros sentirán en sus corazones, la necesidad que este servicio tenga una continuidad, y Yo les digo que ese sentir es verdadero. Quisiera que otros miembros de esta Obra tuvieran la oportunidad de aportar su amor en actos de caridad fraterna, pero para eso necesito la disposición interna y material de todos.

A medida que el desajuste espiritual se vaya equilibrando y transmutando en el Chaco, por las simples y sinceras acciones de los servidores en la materia, los caminos se abrirán y encontrarán aquellos intercesores enviados por Dios, que los ayudarán a proporcionar una vida materialmente más digna para los pueblos del Chaco. Pero, antes de eso, aún deberán esforzarse mucho para que el amor pueda disolver el dolor que impregna la consciencia indígena hace tantos siglos.

Hijos Míos, el mundo está en sus últimos suspiros de sufrimiento y pronto la Justicia de Dios descenderá a la Tierra. Esto no es una amenaza, es una realidad. Por eso, lo más importante ahora es aprender a amar verdaderamente, romper las propias estructuras del orgullo, del egoísmo y de la indiferencia, para que, aún en tiempo de Su Misericordia, el Señor les conceda la Gracia de habitar en su mundo interior y fortalecerlos en la reconstrucción de la vida material y espiritual de la Tierra.

Los amo, y por eso los impulso para que no detengan sus pasos ahora. Profundicen en el espíritu del servicio, y al final de esta misión, les diré lo que más quiero para Argentina y para América del Sur. Los espero atentos y abiertos de corazón para escucharme.

Su Padre e Instructor,

San José Castísimo