Sábado, 21 de noviembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

La manifestación del Plan de Dios tiene como vehículo la energía de los rayos celestiales. Esos rayos descienden al mundo por intermedio de la ley de la atracción o de la ley de correspondencia, y de esta forma permean aquellas consciencias que, tanto interna como externamente, se disponen a vivir en sí, la Voluntad de Dios Supremo. Poco a poco, esa Voluntad va ganando espacio en la vida del planeta, y uno a uno, permea los seres que se inspiran en el ejemplo de otros, para transformar su propia vida.

Así como sucede con los individuos, también ocurre con los arquetipos de la vida; tanto de la sociedad como de la vida en las diferentes naciones. Muchos se preguntan de dónde vendrá la manifestación de la nueva humanidad y a partir de qué principio surgirá.

Cuando los seres humanos se congregan para unir su disposición de manifestar el Plan de Dios y así atraer los arquetipos creadores de los rayos celestiales para la vida, esos rayos no solo descienden sobre los individuos, sino también por intermedio de ellos permean la consciencia grupal. Entonces encaminan naturalmente la vida grupal para la manifestación de lo que Dios pensó para la sociedad humana.

La vida humana sagrada y enfocada siempre hacia la obediencia a lo Divino, comenzará a surgir en pequeños puntos de luz en el mundo. Así como los individuos inspiran a otros a dar nuevos pasos por medio de sus propias transformaciones, las pequeñas comunidades que dan ejemplo de una vida fraterna y crística, en un arquetipo de sociedad humana, inspirarán masas de personas y hasta naciones para que sigan el mismo ejemplo. Es así como nace la nueva humanidad.

La nueva humanidad es fruto del esfuerzo de cada uno. Después, tendrá su cuna en la unión de los esfuerzos de dos o más que comienzan a constituir una vida grupal. Así, poco a poco, expanden esta vida sagrada por el mundo, consagrándolo al Plan de Dios.

Es por este motivo que les pido que jamás piensen que sus esfuerzos no serán suficientes, porque a veces les parecerá que reman contra la corriente de otros miles de millones de seres humanos que hacen cosas contrarias a la Voluntad Divina.

Cristo también era uno solo, pero Su Amor por Dios y por Su Plan cambió el destino de la humanidad. Hoy, ustedes son mucho más que uno: son millones de seguidores de Cristo, que deben comenzar a unirse para cumplir con la meta de cambiar el destino, no solamente de la humanidad, sino también el de toda la Creación.

Los bendigo y siempre los guiaré.

San José Castísimo