Martes, 6 de octubre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

En medio de un mundo que se sumerge cada día más en la oscuridad de la propia ignorancia, Yo vengo a llamarlos a que despierten la llama crística en su interior.

Mientras el común de la humanidad intenta avanzar en la creación de nuevas tecnologías que hipnoticen y sometan aún más a los seres, Yo los llamo a descubrir la verdad sobre lo que ustedes son y para qué vinieron al mundo.

Hoy les digo, compañeros, que esa búsqueda incesante del poder y de la manipulación es fruto de una semilla que ustedes trajeron del universo, donde también existen espíritus que no buscan nada más que su propio desarrollo mental y formas de conquistar las consciencias a través del poder material y de la

fuerza. Pero Yo les digo que mayor que esas dos energías es el Amor Invencible de Cristo.

El Amor es desconocido para los que solo buscan su creci­miento material porque, si conociesen la verdadera esencia del Amor, sabrían que no hay mayor riqueza que las virtudes que se consolidan en los corazones de los que renuncian a sí mismos. Sabrían también que no hay mayor reino a ser conquistado que el Reino de Dios, que se encuentra dentro de cada ser que se abre para vivir el Amor sobre todas las cosas.

Hoy responderé una pregunta que muchos hacen al observar los males del mundo: “¿En dónde está Dios? ¿Cómo Él puede permitir estas cosas?”.

Sepan que los males del mundo son causados por el descontrol de las fuerzas que los propios seres humanos del planeta traje­ron del universo, para que fuesen curados por la potencia del amor que aquí se puede vivir.

En los días actuales, sobre todo, esas energías descontroladas emergerán de las consciencias y las fuerzas caóticas estimula-rán su crecimiento en los seres. Si ustedes tienen un corazón puro y fortalecido por el poder de la oración, podrán equi­librar esas fuerzas con la luz generada por el propio espíritu en redención.

Si ustedes se abren para vivir el Amor, más allá de su propio juicio mental y más allá de toda la enseñanza desvirtuada que recibieron por herencia, podrán vencer toda la oscuridad que ha-bita en sus seres y que muchas veces desconocen.

Esa es una lucha muy solitaria, que solo es asumida por los valientes, porque deberán ir en contra de todos los principios humanos decadentes que ya están impresos en las células de los seres de este mundo.

Pero todo es posible, porque inmensa es la luz que les está siendo entregada para que iluminen los abismos del mundo interior. Solo les pido, amados compañeros, que confíen en la conducción de los Mensajeros Divinos y no teman perderse a sí mismos para encontrar un nuevo y verdadero ser.

Yo los amo y los conduzco bajo la Bendición Celestial de Cristo.

Por el poder que Mi Hijo Me concedió, los impulso al surgi­miento de una Nueva Raza.

San José Castísimo