Miércoles, 23 de octubre de 2013

Mensajes semanales
MENSAJE PARA LA VIGILIA DE ORACIÓN EN LA CIUDAD DE SAN PABLO, BRASIL, TRANSMITIDO POR LA SANTÍSIMA REINA DEL ROSARIO A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA

Toma el rosario en tus manos y contempla Conmigo las necesidades del mundo. Lleva tu corazón a recorrer este planeta, desde el norte al sur y desde el este al oeste, para que sientas en tu pequeña alma como actúan los ángeles y los bienaventurados del Reino de los Cielos.

Hijos Míos, descubran en sus corazones el poder de una oración verdadera, oración que transforma a los acontecimientos del mundo, que redime a los corazones y cambia el curso de la vida de los seres, para que haya un poco más de paz en la Tierra.

Vengo con el rosario en las manos, pasando las cuentas una a una, orando por toda la humanidad y donde encuentro un corazón orante, allí abro una ventana al Reino de Dios y hago fluir la Gracia Divina y la Misericordia para todas las almas.

Mis queridos, los invito a vivir en sus pequeñas vidas el poder de la fe y de la unión Conmigo, por eso les pido que profundicen el contacto con la vida de oración.

Mientras oran, unan de forma consciente sus corazones al Mío; recuerden que estoy en los Cielos escuchando sus oraciones y que en Omnipresencia llego al mundo para orar con Mis hijos y trabajar con ellos para manifestar la Voluntad del Creador.

Mientras vigilan en oración y pronuncian las plegarias en diferentes idiomas, viajen Conmigo por el mundo en esta Barca de Salvación, nación por nación, rescatando a las almas y equilibrando las deudas de las consciencias con Dios.

Oren por los que no saben orar. Oren por los que no conocen a Dios. Oren por los que se creen espirituales y se engañan a sí mismos a través de falsas doctrinas. Oren por las religiones. Oren por los religiosos. Oren por los que tienen hambre en el cuerpo y en el espíritu, porque no encontraron en sus vidas la fuente que todo sacia y todo calma, en el cuerpo y en el alma.

Y de esta forma, vengan a orar Conmigo por los niños, por los jóvenes, por los adultos y por los ancianos; a orar por los que están naciendo y por los que están por partir.

Oren por los que pierden el cuerpo, pero oren mucho más por los que pierden el alma. Oren por los Reinos presentes en cada nación. Oren por la historia que vive oculta en lo invisible y que genera dolor y sufrimiento a lo largo de los siglos, pues aún no fue redimida.

Clamen Conmigo por la Luz del Espíritu Santo, para que los corazones, que estén abiertos en el mundo entero, reciban en su interior la Gracia Divina y el despertar.

Mis queridos, vigilen en verdad Conmigo y en oración por las naciones, unan en su interior la esencia de cada pueblo, de cada raza, de cada credo y religión. Unan las consciencias de las naciones, para que desde el Universo espiritual, esa unión se manifieste en la Tierra y evite los conflictos y las guerras que se producen en el mundo entero.

Como buenos niños, vengan a Mis brazos y en oración por los más necesitados, perciban que simples y pequeñas son las cuestiones  de sus vidas. Por eso, les digo que si aspiran a curar el corazón y el alma de sufrimientos vanos, oren Conmigo por el mundo y contemplen el dolor del Corazón de Dios originado por las causas irreparables de la humanidad.

¡Vivan como espíritu orante! ¡Ingresen en Mi Universo de Amor!

Agradezco a todas las naciones  por la respuesta a Mi Llamado.

Oro perpetuamente por todos.

María, Madre del Santísimo Rosario de la Paz