Lunes, 8 de febrero de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ Y MADRE DE LOS REFUGIADOS, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN​​​

Queridos hijos:

El tiempo de oscuridad que vive el mundo desaparecerá del planeta en el momento en que Mi Hijo retorne en gloria a la humanidad. Allí se llevará adelante el Juicio Final, y la Tierra será reordenada para que comience una nueva humanidad y un nuevo mundo, libre de los pecados y de la falta de obediencia a las Leyes del Universo.

Para ese momento Yo los preparo, para eso Mi Hijo Me ha pedido enviarlos en misión de paz, para que el mayor número de regiones en el mundo reciban los rayos de la Misericordia de Dios y los códigos necesarios para la rehabilitación espiritual.

Queridos hijos, es en esa importante tarea que se encuentran Mis misioneros; en una misión espiritual y de servicio, guiada por la Jerarquía Celestial, para que el mayor número de almas tenga la Gracia de recibir algo de Misericordia Divina en estos tiempos de caos y de anormalidades.

Hijos Míos, el descenso de esos códigos celestiales de amor, de unidad, de perdón y de fraternidad se alcanzarán a través de la entrega espontánea de los corazones en redención, corazones como los de ustedes.

El servicio humanitario cumple una parte importante, y la tarea espiritual que lleva adelante la Jerarquía Celestial complementa ampliamente la otra parte que ustedes no pueden realizar. Es así, queridos hijos, que existe un trabajo en conjunto guiado por vuestra Madre Celeste, quien los encamina para atender y servir las necesidades que no son solamente materiales, sino también muy internas.

En esta hora Mis misioneros deben ampliar el campo de la visión interna delante de lo que irán a enfrentar en los próximos días. La misión los llevará a comprender aspectos de la consciencia de la humanidad que necesitan ser purificados y corregidos, y eso será posible a través de la Misericordia de Dios.

Sigan adelante con la fe que los caracteriza, no olviden que Yo siempre seré la llama en sus caminos.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los une al Corazón del Padre Eterno,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz y Madre de los refugiados