Ago

25

Domingo, 25 de agosto de 2019

Aparición
APARICIÓN DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, EN EL CENTRO MARIANO DEL ESPÍRITU SANTO, CÓRDOBA, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Sigan porque estoy trabajando con el mundo.

El mundo necesita de una insondable intervención divina para poder salvarse. Por eso, junto a los ángeles de Dios y todas Sus huestes, bajo el impulso luminoso del Espíritu Santo, hoy su Madre Celeste llega, aquí, no solo para reunirlos y colmarlos en el Amor de Dios, sino también para llevarlos a la verdad y a la liberación de la vida, para poder romper las cadenas que aprisionan a Mis hijos, para liberar del cautiverio a cuantos se encuentran dentro de él.

Todo esto es por la autoridad divina que Me ha dado Mi Hijo y por la potestad celestial que el Padre Me concedió, desde la primera vez que Él Me aceptó como Su Sierva fiel.

Es así que Yo los invito, hijos Míos, no solo a descubrir dentro de ustedes los dones y las virtudes de Dios, sino también los invito, hijos Míos, a descubrir su misión personal para este planeta y para esta humanidad, ya que es el tiempo de la transición planetaria, y la necesidad y la ayuda de muchos soldados de Cristo hoy se ha vuelto muy urgente. 

Por eso los invito, hijos Míos, a preguntarse para sí mismos, dónde está ese talento y ese don de Dios que Mi Hijo les dejó no solo por medio de Su testimonio de Amor, sino también a través de Su Palabra, de Su Evangelio.

Por eso, sean sus apóstoles del fin de los tiempos y colóquense en las primeras filas de su comando celestial así, hijos Míos, con esa actitud interior y consciente, ustedes estarán sirviendo no solo al Padre Celestial, sino también a la realización de Su Plan sobre la superficie de la Tierra.

Mientras hoy Yo les hablo, de forma maternal y amorosa, las cadenas de la ilusión se van rompiendo de la consciencia humana, los infiernos se cierran y muchos cristales se elevan, para encontrar su proceso de liberación y de redención.

En verdad, hijos Míos, este mundo aún no conoce los misterios del Universo y todas las reliquias que aquí se guardan hace millones de años, desde antes que encarnara Mi Divino Hijo. 

Yo los impulso al despertar de la consciencia para que su redención, hijos Míos, sea el testimonio verídico de Dios para que una nueva y renovada humanidad pueda continuar, liberada de la ilusión mundial y del caos, de las prisiones que las fuerzas del mal colocan a las almas.

Por eso, su momento de consagración es ahora, su momento de testimoniar a Dios es ahora, su momento de dar el paso es ahora y no en otro tiempo ni en otro momento.

Yo los llamo, hijos Míos, a asumir conscientemente esta situación planetaria, a instaurar en sus hogares grupos de oración que puedan ser, en este momento, columnas de luz en donde los ángeles puedan trabajar no solo con ustedes y sus familias, sino también con sus ciudades, pueblos y naciones a fin de que se pueda sostener el equilibrio planetario y, especialmente, el equilibrio mental de la humanidad que está altamente desequilibrado. Para que muchas cosas no sucedan, respondan a este llamado que proviene de Mi Corazón y que es impulsado por el fuego del Espíritu Santo.

Hoy, regreso a este Centro Mariano para fortalecerlo y bendecirlo en su tarea espiritual, para que su modo de vida, simple, austero y humilde pueda abrir los ojos de muchos que se encuentran aquí, en esta región y más allá de ella, para que puedan sentir a Dios en su corazón; para que encuentren el único camino que es el camino de Mi Hijo, es el camino que los protegerá y los amparará en este tiempo crucial.

Así, ustedes también representarán a Mi Hijo en la Tierra y podrán corresponder a Su llamado, sabiendo que es necesario, hijos Míos, que sus vidas y las vidas de sus hermanos hagan algo por este planeta. Mucha sangre ya corrió por este mundo después de tantas guerras y conflictos, en donde hermanos estaban contra hermanos.

Ahora, hijos Míos, Yo los vengo a encender en el fuego del Espíritu Santo para que asuman sus puestos en este momento del Plan, para que escuchen la voz de Dios a través de Su Sierva que resuena en lo más profundo de sus almas y corazones, trayéndoles el impulso de la verdad y de la consagración.

Dependerá de la consciencia humana despierta que el nuevo tiempo llegue libre de atrocidades y maldades, de conflictos y de oscuridad; para que esos conflictos puedan cambiar y esto ayudará a que la Jerarquía Divina pueda intervenir.

Como en este momento, hijos Míos, Mi amado Hijo Me ha pedido intervenir no solo por sus consciencias sino también por el mundo. En este momento, hijos Míos, no solo estoy aquí, sino también en siete lugares del mundo, en donde suceden cosas gravísimas que ustedes ni se imaginan.

Todo esto es posible, hijos Míos, por su fidelidad en el camino de la oración, sabiendo que es urgente hacer algo por esta humanidad y este planeta, sabiendo que es importante, hijos Míos, que hoy cuando salgan de este Centro Mariano sean otras personas, transformen sus vidas y las rediman, las consagren y las eleven a Dios para que Él los considere en Su infinita Misericordia cuando llegue el tiempo de la gran Justicia para la humanidad, en el que no habrá gobernante, nación ni tampoco ningún arma, por más inteligente que sea, que detenga la autoridad y el poder de Dios, que se moverá en este Universo local y más allá de él y que repercutirá en todos los planetas que forman parte de este sistema solar.

Con esto, hijos Míos, no vengo a darles miedo, no vengo a entregarles una advertencia, les vengo a avisar, hijos Míos, que todavía hay tiempo de poder cambiar los acontecimientos, de asumir una vida de consagración y de redención que pueda justificar ante el Universo Celestial todos los errores humanos que se cometen en este tiempo, toda la desunión que se vive en las familias, en los pueblos, en las crisis humanitarias y más allá de lo que ustedes conocen, de todo lo que se encuentra en el universo mental de esta humanidad y que, día a día crece y crece y, aprisiona a la consciencia humana.

Por medio de una columna gigante de transmutación hoy llego a este planeta que está sometido y perdido completamente. Pero recuerden, hijos Míos, que por más que se encuentren almas en una absoluta y profunda oscuridad, existe dentro de ustedes la esencia divina, algo que Mi adversario no puede tocar, aunque los atormente y los persiga.

Sean inteligentes, construyan, con el canal verdadero de la oración individual y grupal, sus poderosas espadas de luz para que, cada cuenta de oración, cada nuevo encuentro, cada oportunidad de servir y de entregarse a Dios corte con la Luz del Padre todas las cadenas que aprisionan a Mis hijos, rescate y salve a los que más necesitan, no solo al Reino Humano, sino también a los Reinos de la Naturaleza.

Hagan algo por esta humanidad, es lo que Yo les pido. La humanidad no conoce el poder de Dios, es un poder desconocido y muy antiguo.

Les pido, hijos Míos, que sean mediadores junto a su Madre Celeste, que escuchen en sus corazones la Voz que proclama Mi Inmaculado Corazón, que sean otras personas, que vivan los ejemplos de la caridad y del bien, que ya no se juzguen los unos a los otros, que se amen profundamente así como Mi Hijo les enseñó. Porque en esas cosas tan simples pero profundas concederán a la Madre de Dios, por autoridad divina, que Yo pueda estar más tiempo entre ustedes, especialmente en esos momentos en los que se verán cosas espantosas que ninguna humanidad anterior vio.

Por eso, Yo los vengo a proteger con Mi Manto Divino, vengo a despertar, en lo más profundo de sus seres, a ese compromiso celestial y universal que hicieron con Mi Hijo.

Porque así, queridos hijos, estarán en el lugar correcto, estarán en el momento correcto, estarán en la senda de la Luz y ya no verán más los espejismos que emite este mundo y esta humanidad para confundir a los corazones espiritualmente.

Yo les entrego todo lo que soy y todo lo que fui, también hoy les entrego todo lo que alcancé desde Mi asunción a los cielos; porque no solo soy su Madre, la que interviene por las causas imposibles, por las enfermedades más graves, por los problemas más difíciles, soy la Gobernanta universal, la Reina y Madre de la Paz, la Soberana y Señora del Universo que viene con el poder del Cetro de Dios para poder poner fin a muchas situaciones planetarias.

Pero para que eso se pueda concretar y realizar, para que millones de almas salgan de los infiernos de la Tierra en el cual se encuentran y, especialmente, la humanidad tome consciencia de los errores que hoy realiza, Yo los necesito no solo como Mis hijos consagrados, buenos y humildes, caritativos y misericordiosos, sino también como mis soldados para que estén Conmigo las veinticuatro horas del día colocando como prioridad el llamado de Dios, el camino de la oración; porque así se transformarán, hijos Míos, y no entrarán en estos tiempos en los ciclos de la purificación planetaria que será muy aguda y difícil, sino que estarán prontos como soldados de Cristo para ir adonde los llamen, para convocarse donde hay grandes necesidades, para ayudar a sus hermanos y a los Reinos de la Naturaleza, para saber que es importante establecer y reconstruir esta familia espiritual de Israel que se desvirtúa completamente a través de los tiempos. 

No den alimento a las fuerzas del caos, hagan silencio, entren en meditación, busquen la Luz y busquen principalmente a Dios dentro de ustedes. El Padre está lleno de Misericordia y de Amor para entregarles, ya no sufran más, porque lo que ustedes sufren es lo que ustedes piensan y generan, construyan la nueva humanidad en base a un gran cambio de consciencia.

Así Mi Hijo llegará, y lo reconocerán cuando Él venga de una forma inesperada e inexplicable y, a pesar de que el Universo se mueva y que los astros acompañen ese movimiento del segundo retorno de Cristo, ustedes hijos Míos, lo podrán sentir, lo podrán reconocer, lo podrán encontrar en su interior y así el Plan estará cumplido. Amén.

Hoy necesité hablarles de esta forma porque los tiempos son tiempos de emergencia, en los que no pueden perder ninguna oportunidad de despertar y de darse cuenta, por ustedes mismos, de que la situación planetaria es más difícil de lo que parece. Por eso, hoy me aproximo a su lenguaje humano y no utilizo un lenguaje abstracto ni simbólico porque Yo fui su Madre, soy su Madre y seré su Madre. Ustedes tienen Madre, nadie en este mundo es huérfano, aunque que haya perdido a sus padres biológicos.

Ustedes Me tienen y Me tendrán y Yo siempre los esperaré de brazos abiertos para escucharlos, para sentirlos, para recibir su amor y sobretodo su donación.

Por eso hoy la consagración de nuevos Hijos de María será especial para Mí.

Los invito a aproximarse a este escenario, a la Luz de Mi Altar para que Yo los pueda consagrar, porque en verdad, hijos Míos, sus esencias están consagradas como Mis hijos y en consecuencia están consagradas a Dios, solo que en este momento los velos de su consciencia caen espontáneamente, para que ustedes encuentren la verdad de sus orígenes y el motivo de haber venido a la Tierra para servir a Dios y amarlo, para encontrar algún día esa felicidad celestial que es verdadera y palpable para los corazones humanos.

Porque en esa verdad celestial, en esa felicidad infinita, es donde pueden encontrar el Reino de Dios y descubrir todos Sus misterios. Son misterios de Amor, de un Amor incalculable e inabarcable, de un Amor inmenso y muy grande, es este Amor que Me trae a la Tierra por cada uno de Mis hijos, por cada uno de Mis soldados, por cada uno de los Reinos de la Naturaleza que esperan de los seres humanos un servicio mayor y una respuesta, para sanar sus profundas heridas y martirios.

Hijos Míos, ante el Padre Celestial y sus poderosas huestes divinas, en este día y hasta la próxima Maratón de la Divina Misericordia a realizarse en este lugar, Argentina cumplirá su segunda etapa preparatoria para lo que sucederá en el mes de octubre, en el que toda la consciencia de Argentina definirá su destino y la continuidad de la presencia de la Misericordia de Dios en cada parte de esta tierra, en cada rincón de este lugar, de esta preciosa naturaleza que Dios le regaló a Argentina.

Por eso quiero, hijos Míos, que cumplan Mi aspiración, una aspiración que Yo les pedí una vez, hace muchos años, de que en todas estas provincias de Argentina existan grupos de oración y eso comenzará no solo por la ayuda de Mis guerreros de la Red-Luz, sino también por el ejercicio tan simple pero importante de la oración en las familias.

Es así que con mucha alegría, en este día de consagración de nuevos Hijos, este ejército que hoy se coloca ante Mi Altar Celestial y entrega sus corazones a Mi Corazón Inmaculado, para que a partir de este momento Yo los guíe y los proteja. Es este ejército que hoy se consagra, el que impulsará la concreción de Mi pedido de que en cada provincia de Argentina existan grupos de oración. Y si esa aspiración se cumpliera antes del mes de octubre, por medio de la oración en las familias, de la oración por las familias, muchas cosas se evitarán y la Justicia se alejará, la Misericordia llegará y los corazones celebrarán el retorno de Cristo.

Escuchando el himno de su consagración los invito, hijos Míos, a que cada uno de los que hoy se consagra ante la Madre Celestial, coloque en Mi Corazón su más profundo e íntimo pedido, sabiendo que Dios en Su Infinita e Insondable Misericordia escucha las intenciones de Sus hijos cuando estas son verdaderamente profundas y sinceras.

Hoy llevaré en Mi Corazón maternal no solo sus intenciones, hijos Míos, por ustedes, por sus familias o por su país, por las causas imposibles y difíciles, por los problemas más grandes o los problemas más pequeños, todo lo llevaré hoy en Mi Corazón, hijos Míos, para poder aliviarlos, para que ustedes puedan sentir a Dios en sus vidas y corazones; y que esa presencia de Dios que es tan necesaria en este tiempo y especialmente en la Argentina, pueda emanarse a otros corazones con el voto de su consagración.

En este día tan especial e importante en el que ustedes como un solo pueblo y una sola familia, como esa familia antigua de Israel que retoma su compromiso en este momento, se une interiormente a Dios para amarlo y adorarlo, para reconocerlo y para vivirlo y, así, siempre encontrar Su poderoso Reino.

Con el Amor que viene de todo el Universo, con el Amor que creó todo lo que existe, todo lo que respira, todo lo que se manifiesta y vibra, con el Amor que viene de la gran Esencia Divina de Dios y que abarca todo lo que existe y más allá de Él, con este Amor poderoso e inconmensurable es que Yo los bendigo y los consagro como Mis hijos.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Y con profundo amor agradezco por todo lo que Mis hijos de Argentina hicieron durante este mes de octubre, porque ya están viviendo octubre.

Yo los invito a estar en el tiempo real, en el que las cosas más difíciles se pueden disolver para que triunfe el amor en Argentina y en el mundo.

Hoy a través de esta consagración han permitido, hijos Míos, que el mes de octubre sea colmado por una luz especial que guíe y oriente a los corazones en la decisión que tomarán para los próximos tiempos.

Y ahora quiero escuchar el himno de su consagración para que, elevando sus corazones, puedan sellar esta alianza entre el Cielo y la Tierra, entre Dios y sus almas.

Yo les agradezco por haber respondido a Mi llamado.

Y prometo regresar aquí, a Argentina, para que juntos Me acompañen por otras provincias que también se encenderán en Mi Amor, como lo es Tierra del Fuego y Tucumán.

Les agradezco.

Ago

13

Martes, 13 de agosto de 2019

Aparición
APARICIÓN DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Ya les dije, hijos Míos, que existe algo mayor dentro de ustedes que desconocen; y que dentro de su esencia original, la pureza que Dios concibió para cada uno de Sus hijos se encuentran muchos misterios por revelar y por mostrar a cada una de sus almas.

Yo vengo como su Madre, pero también como su Gobernanta Universal, como ese gran Espejo de Justicia y de Misericordia, que viene a reflejar en la Tierra los Principios y los Dones de Dios.

Lo que el Padre espera de cada uno de ustedes, hijos Míos, es que ustedes también lo puedan representar en la superficie de la Tierra y que puedan ser espejos, tan semejantes a como soy Yo, que no solo traigan los atributos divinos a la Tierra en este momento tan agudo de la humanidad, sino que también ustedes, hijos Míos, conozcan sus propios misterios internos que el Padre les revelará cuando Él les quite con Sus propias Manos los velos de la consciencia, momento en el que todo se mostrará completamente y recordarán y sabrán quiénes son.

Por medio de su consagración diaria a Mi Inmaculado Corazón es que están enviando una respuesta al Padre Eterno, para que Él pueda contar con ustedes completamente y sin condiciones, porque al menos una parte de este gran rebaño de la humanidad deberá cumplir lo que el Padre necesita en este ciclo planetario.

En los cuatro principales continentes de este planeta deben existir las tribus de Israel, no sólo recordando sus orígenes y sus Principios Divinos, sino estando conscientes y disponibles para servir al Padre Celestial en las últimas misiones que Él encomendará a la humanidad, directamente a aquellos que despertaron y despertarán en este tiempo.

Esto forma parte, hijos Míos, del Plan infinito del Creador, un Plan que aún no se cumplió y no se concretó, un Plan que está siendo escrito por sus vidas y sus corazones, no sólo por los seres que están en la superficie de la Tierra, sino también por todos los seres que están en el Cosmos y forman parte de esta gran fraternidad universal que Dios formó y conformó desde el origen.

Ahora ustedes son conscientes, hijos Míos, de que no están solos, pero aún deben ser más conscientes de sagrados conocimientos y misterios que llegarán al mundo para poder despertarlo. Eso los colocará delante de los acontecimientos del fin de los tiempos en una postura más consciente y madura, así como Dios lo necesita.

Yo les vengo a traer, hijos Míos, esta revelación porque no está escrita en la Sagrada Biblia, en verdad esa revelación fue omitida de la Sagrada Biblia. Por eso, hijos Míos, Yo soy parte de ese Verbo Divino que en el nombre de Dios viene a pronunciarse al mundo por medio de un mensaje y de la Palabra Divina, para que los hijos del Padre sean conscientes de que hay un propósito y una meta a alcanzar, en este ciclo, que ninguna raza y ninguna humanidad anterior alcanzó hasta ahora. 

Todos los que están presentes en este ciclo agudo del planeta, lo están por una razón espiritual, viviendo dentro de sí el universo de los aprendizajes y de las pruebas; aprendizajes que los colocan en la madurez de la consciencia, en la disposición interior y en el servicio incondicional al Padre Eterno.

No existen pruebas mayores, hijos Míos, que no se puedan superar. Yo les entrego la llave de la oración como un camino de comunicación con Dios, como un puente que siempre los coligará con la verdad de la existencia, donde sus consciencias podrán estar completamente elevadas, a pesar de cómo se encuentre el mundo. Y en esa elevación  y en esa aspiración constante, hijos Míos, es donde encontrarán las diferentes faces de Dios y conocerán más profundamente sus Nombres Sagrados que son emanaciones verdaderas de Su Consciencia Infinita, de sus diferentes tareas y misiones en este Universo, así como en otros Universos desconocidos.

Es así que Yo les traigo la Luz de la Verdad, esa Luz que debe penetrar en sus corazones y almas, una Luz que siempre los llevará a la Verdad y los sacará de la ignorancia de la Tierra. Porque hoy no solo estoy aquí por Argentina sino también por el mundo, por todos los que escuchan Mi mensaje en este tiempo crucial y claman desde su corazón por la existencia de la Paz, no solo dentro de ustedes sino también en el mundo.

Esa consciencia elevada que Dios los invita a alcanzar, día a día, no solo a través del camino de la oración, sino también a través del camino del servicio. Eso les permitirá, hijos Míos, estar en otra vibración y en otra consciencia, desde donde Dios podrá intervenir en la humanidad a través de los instrumentos, Sus hijos, y así disipar, de a poco, el caos que está presente en la humanidad. Y así, ustedes percibirán, hijos Míos, la existencia que se encuentra en los Espejos del Universo, que son grandes usinas de información que siempre alimentaron sus espíritus y esencias desde el principio.

Pero ahora, hijos Míos, llegó el momento de recordar todas esas cosas, de revivir todos esos tesoros que son profundamente espirituales e inmateriales y que colocarán a sus consciencias al servicio del Plan de Dios porque les aseguro, hijos Míos, que sabrán dónde estar y qué hacer en el momento exacto.

Ustedes y todos sus hermanos de la humanidad son una raza en transición, una raza que vive los primeros pasos del Apocalipsis, en el que se revelarán muchos misterios, pero también se mostrarán cosas increíbles por parte de los hombres y mujeres de la Tierra, nunca antes vistas, que también ofenderán al Corazón de Dios.

Por eso Yo los invito, hijos Míos, a elevar sus consciencias y ese pedido ya lo hicieron sus almas. Por eso hoy les vengo a hablar de todas estas cosas, hijos Míos, porque estarán alimentados de la Fuente Inmaterial y no de las informaciones que promueve la propia humanidad que confunden a los corazones y que no son verdaderas.

Como la Madre del Altísimo, la Madre Universal y el Inmaculado Corazón de María vengo, en este tiempo y fuera de la Iglesia, a ampliar la consciencia humana que cada día está más dormida, hipnotizada e indiferente a la realidad universal.

Será la elevación de sus consciencias y corazones, y de todos los que aspiren a despertar que colocará a la consciencia humana en otro nivel, en donde se podrá percibir la Presencia de Dios y de Su Fuente y traer la Verdad hacia sus corazones y consciencias.

Yo necesito, hijos Míos, que construyan el Nuevo Tiempo a través de sus ejemplos y de las enseñanzas que les ha entregado Mi Hijo, no sólo a través del Evangelio, sino de Sus Sagradas Instrucciones, de todos los impulsos que les ha entregado en estos últimos tiempos.

Pero llegó el momento, hijos Míos, de que la consciencia de la Divina Jerarquía se muestre y se haga sentir a la humanidad porque la raza humana está al borde del abismo y Yo tengo la tarea, hijos Míos, de rescatarlos y de despertarlos y de llevarlos al Corazón del Redentor, en donde estarán seguros y protegidos. Pero también tengo la misión espiritual encomendada por el Arcángel Gabriel de revelar la verdadera Consciencia de Dios y la de Nuestros Sagrados Corazones que no solo se remiten a una imagen santa.

Este es el tiempo en el que sus consciencias y mentes se pueden expandir y que el centro de su corazón sea quien gobierne sus vidas. Así sus espíritus los impulsarán a vivir los cambios sin miedos, sin restricciones ni dudas para que representen a Mi Hijo en la superficie de la Tierra como Sus apóstoles y no solo vivan Sus enseñanzas y Sus ejemplos, sino que lleven a sus hermanos, a los más necesitados, el alivio de Dios y que aprendan a sostener sus propias naciones por medio del instrumento de la oración y del servicio, que Me permitirá seguir pisando fuerte la cabeza del mal y más almas de los infiernos se liberarán, más consciencias recuperarán su fe y la esperanza en el Padre Eterno y nada más los separará de la Verdad, porque podrán preparar la venida gloriosa de Cristo; no sólo viviendo dentro de sí la Verdad de Cristo, sino el advenimiento de Su Consciencia a la humanidad, lo que nada ni nadie detendrá, porque en el momento más inesperado Él regresará.

Por eso Yo vengo como Su Madre y como Su Esclava fiel a avisarles y a anunciarles, hijos Míos, que ese momento se está acercando y Él será su gran Patriarca, su Gobernante, su Líder, su gran e infinito Amor. Y lo tendrán frente a sus ojos, así como lo tuvieron los apóstoles después de que Él resucitó. Pero ahora, no tocarán Su Llaga como la tocó Tomás, sino que ustedes, hijos Míos, tocarán Su Cuerpo y Sus Vestiduras Sagradas porque Él vendrá a abrazarlos en nombre del Amor y a establecer definitivamente la redención.

Por eso, hijos Míos, que sus corazones en este momento de crisis no pierdan la esperanza. Anímense a reorganizar sus vidas a través de la vida grupal, anímense a experimentar la vida comunitaria de las Comunidades-Luz que Nuestros Sagrados Corazones y las Sagradas Consciencias del Universo pidieron fundar hace muchos años, en ciertos puntos de Sudamérica, para que la humanidad que estaría sufriendo y padeciendo en este tiempo consiguiera encontrar un lugar en donde pudiera ver a Dios, sentirlo en lo profundo de su corazón y saber con certeza que nada está perdido, a pesar del caos que reina en el mundo.

Esas Comunidades-Luz, hijos Míos, son las Islas de Salvación para la humanidad entera. Por eso, hijos Míos, sepan que los valores sagrados de Dios están presentes aún en la Tierra y en esos lugares. 

Pero deberán vivir completamente el desapego, la neutralidad y la confianza, para que sus vidas vayan cambiando, poco a poco, y sepan que Dios, a través de las Comunidades-Luz, coloca Sus Sagrados Aspectos, cada uno de Sus Nombres Sagrados, para que Sus Atributos alimenten sus espíritus y a todos los que lleguen allí para vivenciar la presencia del Amor, de la hermandad, de la solidaridad, de la cooperación y de la Verdad.

Porque allí estamos presentes, entre ustedes y en ustedes. Allí encontrarán refugio a sus necesidades espirituales e internas. Allí encontrarán apoyo siguiendo los principios de la hermandad y de la vida grupal para que todo se mantenga en orden y en armonía.

Las Islas de Salvación son para aquellos que se quieren transformar verdaderamente y entregar su vida en las manos de Dios, así como nunca antes la entregaron. Las Islas de Salvación son lugares para las familias, para la célula principal del Plan de Dios que debe ser protegida y amparada por la Jerarquía, para que la familia como arquetipo espiritual siga perdurando a través de los tiempos, no pierda la felicidad y el amor que la ha concebido, sino que reciba siempre la Gracia de Dios para que todos los que nacieron y nacerán sean también dignos hijos de Dios, parte de la familia universal.

Pero el mundo está con su atención en otras cosas, por eso llegó el tiempo, hijos Míos, de que su Madre Celeste les revele lo que el Universo guarda hace mucho tiempo y que por períodos, a lo largo de la historia de la humanidad, ha tocado a esta raza por medio del despertar y del conocimiento, de la experiencia que tuvieron los pueblos sagrados, los pueblos originarios que consiguieron cumplir con el Plan de Dios, antes de que fueran exterminados.

Esa enseñanza, esa forma de contacto interior, con el Universo y con Dios, deberá ser retomada por la humanidad para que estén en la sintonía correcta y con la protección correcta.

Ahora, hijos Míos, como testimonio de que es importante mantener esa familia universal, como Madre del Altísimo y Señora de Argentina, escuchando el instrumental del himno de consagración de los Hijos de María llegó el momento de que los que hoy se consagrarán se aproximen hasta aquí para recibir Mis palabras y Mi bendición, sabiendo que sigo confiando en todos los que ya se consagraron y en los que, más allá de la apariencia humana o de los acontecimientos, se están consagrando para servir a la Madre de Dios, a la Gobernanta del Universo y de la Tierra, al Espejo de la Justicia y de la Misericordia. 

Por eso, hijos, regocíjense, alégrense y vivan la esperanza, que Mi Corazón maternal hoy les entrega en esta consagración, de permitir que sus almas y esencias estén bien despiertas y conscientes para que sus vidas completamente sean parte de los Atributos de Dios.

En esta noche, en donde toda Argentina es bendecida amorosamente por la Madre de Dios y bajo la presencia de los ángeles del Cielo, enciendo en ustedes, hijos Míos, la Pureza Original, para que ella los haga libres de espíritu y de cuerpo, de alma y de corazón, sabiendo que Dios está dentro de ustedes y los ama, y que Él tiene la autoridad de curar todas las cosas, por más difíciles e imposibles que parezcan.

Ustedes, hijos Míos, hoy se están comprometiendo ante Mi Inmaculado Corazón a no sólo orar por las familias de Argentina, sino también a orar por la Paz en Argentina, Paraguay y Uruguay.

Ustedes tienen Conmigo la misión espiritual de proteger el Proyecto que Dios ha pensado para este tiempo y para este lugar en Sudamérica, en donde deberá brillar la Estrella de la Nueva Jerusalén que hará renacer en la Paz y en el Amor a todos los corazones.

Yo los consagro, como muchas veces ya los consagré, pero ahora los consagro como Mis hijos, como Mis queridos hijos que caminarán a Mi lado formando parte de los ejércitos de la Paz, de los comandos poderosos de la oración del corazón.

También los invito, hijos Míos, a experimentar y a vivir el servicio por el semejante y por los Reinos de la Naturaleza, especialmente por las aldeas tan pobres de la Argentina, que muchas de ellas se encuentran aquí en Buenos Aires, en donde los corazones esperan por una sonrisa, por un gesto de amor, por un abrazo de compasión para poder soportar la miseria que viven en este tiempo.

Pero, hijos Míos, si sus corazones se elevaran al Cielo por medio del impulso de la oración y sus oraciones fueran profundamente verdaderas, no sólo ustedes seguirán estando debajo de Mi Manto, sino todos los más pobres entre los pobres.

Porque la Madre de Dios seguirá trabajando espiritualmente para que la Nueva Humanidad sea en Argentina y reciba el retorno de Cristo. Amén.

Yo los bendigo y les doy Mi abrazo maternal.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hoy les dejo Mi Luz, Mi Cariño y Mi Consuelo para que lo lleven en ustedes mismos y lo compartan con los que más lo necesitan; así la red poderosa de Mi Amor llegará al mundo entero.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Y escucho el himno de su consagración.

Hasta pronto.

Quiénes somos

Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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