Martes, 1 de marzo de 2016

Apariciones extraordinarias
APARICIÓN EXTRAORDINARIA DE LA VIRGEN MARÍA, EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LOS VIDENTES FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Queridos hijos, repartan una rosa para cada misionero y después les diré qué es lo que Yo más quiero. 

Oremos, mientras espero:

 

Oración a la Divina Señora

Por la Luz que derramó Tu Inmaculado Corazón
que convirtió a los corazones del mundo,
Divina Señora, ruega por nosotros.
Amén.

Esta rosa representa, queridos hijos, una oferta para el Cielo.

Y ahora, le pido a cada misionero que, con la rosa sobre su pecho, sintiéndola en su corazón, Me ofrezca en silencio esta rosa por un alma que he conocido en Medio Oriente y que necesita de Mi ayuda extraordinaria, de Mi intercesión divina. Los escucho en el silencio del corazón.

Después de esta oferta, hagamos la señal de la cruz por tres veces.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Universos sublimes, próximos a Mi Corazón, se aproximan a sus vidas, hijos misioneros, para poder rescatar a las almas que más necesitan de la ayuda de Dios.

En este momento, les pido, queridos hijos misioneros, que en el silencio de sus corazones y en la unión de sus mentes, hagan una síntesis de todo lo que vivieron; porque Dios su Señor algo le enseñó a cada uno, los renovó espiritualmente, les mostró el sufrimiento del mundo, la indignación humana, la persecución, la muerte y el caos. 

Pero, Yo les mostré, hijos Míos, cómo a través del amor, el amor que practicaron sus corazones por los más sufridos, todo se puede transformar.

Que esta expansión del amor vivido por ustedes, bajo la intercesión de Mi Hijo Amado, pueda seguir siendo fecundado en sus vidas, para que se multiplique en aquellos que deben despertar al servicio superior por la humanidad.

En esta noche de Gracias, en esta noche de Misericordia y de Piedad; Mi Mensaje, queridos hijos, es de infinita gratitud celestial por su esfuerzo y su perseverancia en Mis Planes; porque eso, queridos hijos, tocó el Corazón de Dios Padre. Su Corazón se conmovió por su simple oferta de donarse, día a día, a los demás.

Han aprendido, queridos hijos, las enseñanzas de la Sagrada Familia. Cada una de esas enseñanzas, cada uno de los atributos de los Sagrados Corazones estuvieron presentes durante todos los días de la misión y, a pesar del cansancio y del dolor, Mi Corazón Inmaculado y Mis brazos maternales nunca los dejaron de abrazar porque sé, queridos hijos, que es importante para cada hijo Mío sentirse en los brazos de María.

El triunfo de Mi Corazón Inmaculado se dio en cada uno de los corazones a los que ustedes ayudaron. Una semilla de luz se sembró en esas consciencias para que ellas pudieran despertar a otras consciencias más que, escapando de la guerra y de la persecución, necesitarán encontrar la esencia de Mi Paz, sin religión y sin credo; la Paz universal del Universo Mayor y de los Universos Sublimes que deben descender, en esta hora crucial, hacia todos los corazones de la Tierra.

Pero aún la guerra no ha terminado y las decapitaciones tampoco. Aún las almas siguen sufriendo también en varios lugares del planeta. Por eso, las misiones continuarán para que la humanidad se conmueva, para que la humanidad despierte al verdadero servicio que debe prestar en estos tiempos finales.

Cada hijo Mío, cada uno de ustedes, presente en este lugar, tiene una pieza entre sus manos que proviene de su corazón para poder armar este Plan perfecto de Dios, para concretar este Proyecto Divino en esta raza aún no redimida.

Queridos hijos, ahora que ustedes Me entregaron un alma de Medio Oriente en Mis brazos, muchas más almas llegarán a sus vidas a través de las misiones, buscando ese impulso de paz que guardan sus corazones.

La verdadera misión, hijos Míos, fue realizada entre ustedes y Mi Corazón. Dios Altísimo concedió la Gracia a su Madre Celeste para que los acompañe en esta nueva misión a Turquía y a Grecia. Pero esta vez, Yo iré con San José, para que dos Corazones poderosos, como los Nuestros, puedan triunfar en muchas más almas necesitadas.

 

Hermana Lucía de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Hijos Míos, muchos se preguntan por qué recibo con tanto Amor a Mis hijos misioneros; porque quiero que el mundo contemple la Gracia de Dios que desciende a la Tierra cuando un corazón puede servir de forma pura, independientemente del acto de servicio; porque no son las grandes acciones, Mis amados, lo que cuenta en la balanza celestial. 

Lo que realmente equilibra las deudas de este mundo es el amor con el que los corazones sirven, el amor con el que se disponen a servir a Dios, a cumplir Su Plan, independientemente de comprenderlo o no; porque Mis hijos misioneros muchas veces no entendían cómo, con acciones tan simples, Mi Corazón rescataba tantas almas.

Pero es así, hijos Míos, porque viven otra Ley y para que comprendan el potencial del amor en el corazón humano, que comprendan, a través de las misiones humanitarias, el poder que tienen guardado en sus corazones, cuando ellos se unen al Corazón de Dios. De esta forma, despierten a la unidad absoluta con el Creador. 

Que muchos más de Mis hijos en el mundo puedan despertar al espíritu misionero; que encuentren la necesidad a su lado; que sirvan a todos los que los rodean; que pierdan el miedo, hijos Míos, de estar entre los pobres, entre los desamparados de espíritu, entre aquellos que más necesitan recibir Mi Paz y la Redención que les traigo entre Mis brazos, como una Gracia concedida por Mi Hijo a los corazones del mundo.

Espero que a través de este ejemplo que hoy les traigo en este altar, con tanto amor preparado para Mí, todas las almas que Me escuchan despierten al verdadero servicio que este planeta les ofrece, que es cumplir con la misión de cada uno para que así, hijos Míos, el Plan del Creador se cumpla. 

Que despierten los misioneros internos, aquellos que se disponen a servir sin horario, sin día, sin cansancio, a pesar de las debilidades del cuerpo; porque saben que Mi Corazón los sustentará y se valdrá también del esfuerzo para que superen las propias dificultades, inclusive físicas, para rescatar aún más almas. 

Porque cuanto más se expande el amor en sus corazones, cuanto más se superan a sí mismos por amor al prójimo y sobre todo por amor a Dios, una puerta celestial mayor se abre en los cielos de esta Tierra para retirar de los infiernos y de los abismos del planeta a tantas almas que todavía padecen por Mi adversario.

Hijos queridos, Mi alegría es infinita y quisiera transmitirla a sus corazones. Quisiera transmitir también la gratitud que siento, para que también ustedes puedan ser agradecidos ante Dios por todo lo que el Creador les concedió a lo largo de los últimos años. 

Que la gratitud, hijos Míos, los impulse a la reverencia; que la gratitud los impulse a la entrega permanente de sus vidas, a la oración constante, al servicio abnegado; porque esto espero, Mis amados, de aquellos que Me escuchan con el corazón.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Queridos hijos, también Mi alegría es a causa de la cesta de intenciones de los hijos de Medio Oriente que trajeron. Hoy, las irradiaré y oraré por cada una de ellas.

En este momento, unámonos a Dios, a Sus Nombres Sagrados. Cantemos al Creador Sus Nombres Sagrados.

En este momento, Mi Corazón Inmaculado eleva al Cielo a los miles que se hundieron en los mares, buscando una salida, una esperanza, una posibilidad.

En este momento, Mi Corazón Espiritual acoge a los pequeños niños de Medio Oriente, huérfanos, sin padres y sin madres, para que Dios les conceda una nueva vida.

En este momento, Mi Corazón Purísimo y Santo consuela a las madres de Medio Oriente, cansadas de tanto caminar por los desiertos con sed y hambre, buscando una nueva vida. Mi Corazón las consuela, Mi Alma las enaltece en el nombre del Señor.

En este momento, Mi Corazón Misericordioso acoge a todos los hombres enfermos, a los ancianos y jóvenes que escapan de la guerra hacia otras naciones, que no descansan, que no paran de caminar, buscando la Luz del infinito.

Todo esto es posible, hijos Míos, y fue posible por la misión a Turquía, por haber dicho sí a Mi llamado, a Mi convocatoria universal; y a pesar de que el mal aún está en el mundo y que la guerra no ha terminado, tengan certeza, hijos Míos, que Mi Inmaculado Corazón triunfará. Amén.

Ahora, llamo a los que se consagrarán como Hijos de María; porque son otra parte de Mi Obra de Redención, son parte de Mis manos, de Mis manos de trabajo y de servicio por la humanidad.

Que vengan aquí para la bendición, antes de que Yo Me eleve al Cielo.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Podemos ponernos de pie.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Vamos a agradecer a Dios, queridos hijos, porque sus vidas pueden conocer la paz, porque sus vidas están en este Sagrado Centro Espiritual, mientras millones de almas buscan una salida y escapan del terror.

No faltará la oportunidad, hijos Míos, que sus hermanos, los misioneros de la paz, expresen lo que han sentido en lo profundo de sus corazones; porque Dios dejó una señal evidente en cada uno de ellos, una enseñanza, una experiencia, un don que será imborrable siempre y cuando lo cuiden, así como Yo los cuido todos los días de la vida. Así, Yo cuido a todos los Hijos de María en los cuatro puntos de la Tierra.

De esta forma, queridos hijos, nos preparamos para el Encuentro de los Hijos de María, a partir de este día santo, en el que su Madre Celeste celebra esta comunión perpetua con el Altísimo, con cada uno de Sus hijos presentes en este lugar y en cualquier parte del mundo.

Los ejércitos de la Luz son los Hijos de María, estrellas de Luz presentes en la Tierra que nunca podrán apagarse. Pues en verdad les digo, hijos Míos, que cada uno vivirá su transición, su Armagedón interior, su purificación espiritual, mental y física.

No les puedo mentir, hijos Míos. Para que nazca la Nueva Raza y surja la Nueva Humanidad en el continente americano, ustedes deben ayudarme a que la Tierra entera y toda la humanidad cruce, con el mayor alivio posible, este portal hacia la Nueva Humanidad. Esa es tarea de los Hijos de María, orar por la Nueva Humanidad, orar por los Reinos de la Naturaleza, a los que nunca deben olvidar porque ellos también sufren las consecuencias del ser humano.

Por todas estas Gracias que hoy derramo, abriendo Mis brazos hacia ustedes, extendiendo Mis manos hacia cada uno de sus corazones bajo la autoridad divina que Me ha concedido el Padre del Universo; renovemos nuestros votos, digamos sí al llamado del universo, a la existencia de la vida superior y a la concreción del Plan Divino en cada uno de los corazones de la Tierra.

Ante la Presencia de Mi Hijo amado y de San José Castísimo, Yo los bendigo y los consagro como hijos de Mi Inmaculado Corazón en el nombre de Padre, de Hijo y del Espíritu Santo.

Hijos Míos, quisiera, antes de partir de este lugar, que un sacerdote Me trajera óleo para consagrar, pues deseo hacer una bendición en cada uno de los misioneros, señal luminosa de la Cruz, invencible y poderosa en estos tiempos.

Mientras tanto, queridos hijos, cántenme el “Himno de los Hijos de María” para que haga eco en Medio Oriente.

Así como Jesús lavaba los pies de Sus apóstoles y discípulos, así Yo los unjo con el aceite de vida, el aceite de la consagración, el aceite del amor y de la unidad con Dios.

Así como Yo ungí el Cuerpo de Mi Hijo cuando Él ingresó al sepulcro, preparando Su gloriosa Resurrección; así Yo santifico sus corazones y les entrego dones a sus almas para que puedan seguir adelante, trabajando en el nombre de la fe.

Yo les agradezco por haber respondido a Mi llamado.

Los bendigo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mientras Me elevo, canten el “Himno de los Hijos de María”.

Sábado, 19 de marzo de 2016

Apariciones extraordinarias
APARICIÓN EXTRAORDINARIA DE LA VIRGEN MARÍA EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN OCASIÓN DE LA APARICIÓN MENSUAL DE SAN JOSÉ A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

La Voz de San José:

Que la presencia de la Sagrada Familia prepare cada uno de sus corazones para un nuevo tiempo.

Hoy, en presencia de su Madre Santísima y de Nuestro amado Hijo Jesús, depositamos en sus corazones aquel amor profundo que pudimos vivir como Sagrada Familia. Todo aquel que se abra para recibir esta dádiva la recibirá, porque no vinimos al mundo solo para hacer una experiencia. No vinimos al mundo solo para que nuestra historia se plasmara en un papel o en los éteres de este planeta.

Venimos al mundo, hijos, para dejar un ejemplo, un camino, una guía para cada corazón humano. Venimos al mundo para demostrarle, no sólo a la humanidad, sino a todo el Universo, la perfección del Plan de Dios.

Hoy, Mi Mensaje diario será un único Mensaje con el Mensaje de María, porque les hablaremos trayendo a sus corazones aquello que necesitan para que se preparen, en verdad, para recibir a Cristo. Porque esa es nuestra Misión: preparar el corazón humano para la llegada del verdadero Rey. Así como preparamos Su llegada al mundo, Su nacimiento, así también preparamos Su retorno.

Por eso, Dios nos pide que sigamos viniendo a este planeta, cada día, para instruir al corazón humano. En Jerusalén, nuestro silencio era el que instruía los corazones, porque el nacimiento de Cristo también era un misterio para nosotros. Muchos sabían que algo acontecía en esa Familia tan misteriosa, pero no sabían exactamente qué, porque para la mente humana no es posible concebir la grandiosa Gracia de que Dios mismo se manifieste entre los hombres. Eso acontece, hijos, porque ustedes no se reconocen verdaderamente como Creación de Dios, porque creen que están distantes de Aquel que los creó, cuando, en realidad, Él está dentro de cada uno de ustedes. Si descubriesen su unidad con el Creador, esta unidad absoluta, única en todo el Universo, no les sería difícil creer que Él viene a su encuentro por medio de Sus Mensajeros y que Él retornará, volverá resplandeciente en las vestes de Su Hijo.

Para que comprendan verdaderamente los misterios de la Sagrada Familia, para comprender nuestra vida en este planeta y también nuestra Presencia aquí, en estos tiempos, deben aprender a unirse a Dios, porque es solo con el corazón unido al Corazón del Creador que estos misterios les serán comprensibles, no con la mente, sino con el corazón. Es el corazón el que comprende sin saber explicar ¿cómo?; él no tiene una teoría, solo sabe.

Quisiera sacarlos de esta tercera dimensión, de este pensamiento siempre tan humano y de esa forma de vivir siempre tan humana. Por eso, les hablamos de cosas celestiales, divinas, porque ya llegó la hora de retornar. Y si no comienzan a amar el Cielo, a amar la Vida Superior, ¿cómo ella podrá volverse una realidad en este mundo?

Los Cielos descenderán a la Tierra en el momento justo, correcto, para la humanidad; pero antes de que esto suceda, deben llegar a sus corazones y a sus esencias. Para eso les pedimos tanto que oren, que sirvan, que aprendan a amar, porque es el amor el que se desarrolla en sus corazones, a diario, el que les permitirá encontrar a Dios, Su Universo, Su Conocimiento, Su Sabiduría.

Yo también tuve una mente humana, un corazón humano, tampoco fui capaz de comprender muchas verdades, hasta que Dios Me enseñó a amar. Y, delante de la grandeza de ese Amor, que vi nacer en Mi Corazón, no había teoría, no había pensamiento que pudiera vencerlo. No había duda que retirara ese Amor de Mi Casto Corazón. Es a eso a lo que los llamamos, en este tiempo: a vivir ese Amor absoluto.

En los próximos días, estarán delante de Cristo, que es la representación del propio Amor para toda la Creación Divina. ¿Se dejarán amar por Él? ¿Comprenderán lo Sagrado, lo Majestuoso, que es ese encuentro con Cristo? Cuando tuve a Jesús en Mis brazos, en Su nacimiento, no cabía dentro de Mi ¿cómo Dios podría colocarse en los brazos de un hombre? Ese niño Dios creció, entregó su vida por amor a todos, se entregó en los brazos de aquellos que lo odiaban y se dejó martirizar y crucificar, por la grandeza de Su Amor. Es ese mismo Dios el que retorna al mundo, y que por siete días, estará delante de ustedes. Es ese mismo Dios el que los invita a anunciar Su Presencia, a ser testigos de Su Misericordia, multiplicadores de Su Gracia, porque Él no aspira a quedarse dentro de este salón, Él no aspira a llegar solo a este lugar.

Dios quiere vivir en cada corazón humano, quiere llegar a aquellos que no lo han conocido, porque han temido a Su Amor; quiere hacer valer Su Sacrificio, ese que se perpetúa a lo largo de los siglos, a través de la victoria de sus corazones.

Por eso, no teman seguirlo, no teman dejarse conducir por Él, no teman rendirse delante de Él. Por eso, escuchen Nuestras Palabras: si no creían en Nuestra Instrucción en Jerusalén, si no creían que era Dios dentro de aquel Niño, ahora tienen la oportunidad de responder a Su llamado celestial, de hacer crecer su propia fe y, esta vez, a ser dignos de llamarse Sus compañeros.

Ahora, escuchen a su Madre Santísima.


La Voz de María:

Mi silencio es compartido por San José y por el pequeño Niño, porque en la humildad del espíritu nace la fuerza de los valientes y la convicción de los semejantes, para seguir, a pesar de todo, el Plan de Dios y Su máxima Obra.

Hoy estamos aquí como la Sagrada Familia, que ardientemente espera que todos ustedes así lo sean, en poco tiempo. Una familia espiritual por la paz, que infunda los nuevos patrones de la Vida Universal y del Evangelio.

Estoy aquí, gestando en Mi Vientre Purísimo este momento, que es único para todos. Felices de aquellos hijos Míos que lo sepan aprovechar y no pierdan tiempo, para abrazar la oportunidad que el Cielo les entrega, a través de este momento y de la venida gloriosa de Mi Hijo a un mundo tan caótico, lleno de dolor, de sufrimiento y de negación.

Venimos a despertar en ustedes el verdadero sentido de la vida, de la hermandad y de la confraternidad con todo el Universo. Las bases para eso ya están sembradas en sus corazones y en sus almas; solo bastará, hijos Míos, que definitivamente se animen a dar el último paso, para que Mi Hijo encuentre un camino seguro, a través de Su segundo retorno a la humanidad.

En esta Sagrada Semana, su divinidad debe estar en la Divinidad de Cristo; su corazón, en Su Corazón Ardiente y Amante; su condición humana, en el océano de Su Misericordia, en donde las llamas ardientes de Su Fuego Misericordioso abrazarán a aquellos que se animen a aceptarlo incondicionalmente, y sin apremios.

Quisiera que ese Fuego de Cristo, durante siete días, los transformara, porque ya no podemos esperar, hijos Míos. Dios necesita que los colaboradores del Plan estén disponibles, para que la Sagrada Familia pueda retirarse al Universo y prepararse para ese gran momento del retorno de Cristo, en Su Gloria y en Su Gracia.

Mientras tanto, queridos hijos, ustedes abrazarán con amor la cruz que Dios les entregó. Ustedes se esforzarán por vivir todo por sus semejantes y por sus hermanos. Y en esta transición planetaria, acompañarán en el amor y en la oración, a todos los que no pueden levantarse del suelo, por su propia purificación.

Pero como Soy su Madre bondadosa, y San José también es bondadoso en Su Misericordia infinita, como también en Su Gracia lo es Mi Hijo, no los abandonaremos.

Si Nosotros estamos aquí, en esta hora y en este tiempo, es porque son llamados a vivir la transición, junto a la humanidad y a todos los Reinos de la Naturaleza, que esperarán de su parte, como siempre lo han hecho, un auxilio interior y exterior, una caridad fraterna, que se multiplique con amor, en todos los corazones.

Delante de los siete Coros que hoy nos acompañan y cantan la Gloria de Dios para todos los Universos y realidades sublimes, que hoy sus corazones se fundan con Nuestros Sagrados Corazones, en una sola familia espiritual; y que este paso que son invitados a dar en esta Sagrada Semana, en compañía de la Pasión de Jesús, sea evidente, sea su íntimo testimonio de que, en verdad, aman a Cristo por encima de todo, y que siempre estarán abiertos a recibir, con humildad, todo lo que los hará crecer en el nombre de Dios.


La Voz de San José:

Que en este día, en que sus corazones agradecen a Dios todo por estar en presencia de la Sagrada Familia y porque Mi voz resuena en el mundo hace ya tres años, sus corazones reflexionen profundamente sobre todas las enseñanzas que recibieron y todas las bendiciones que le fueron entregadas.

Estas bendiciones, hijos, no pueden permanecer en sus corazones: deben irradiarse al mundo entero. Quisiera que la presencia de la Sagrada Familia, en este lugar, fuera conocida por muchos; porque aquí, así como en cada Centro Mariano fundado por el Inmaculado Corazón de María, estamos construyendo una Obra única, para preparar los corazones para un tiempo de caos. Tiempo en el cual no podrán perder la paz, la fe y la esperanza de ver nacer una nueva humanidad en este mundo.

Pero, para esto, necesitan esforzarse, necesitan transformarse, dar sus pasos rumbo a este arquetipo perfecto, que el Creador pensó para cada uno de ustedes.

Es por medio de esta Obra, hijos, que les extendemos las manos para que coloquen en nuestros brazos sus viejas vestiduras, vestiduras que representan su faz no redimida, que representan los errores del pasado, errores que cometieron mucho más allá de esta vida, manchas que traen en el alma para curar y perdonar en este tiempo.

Es por eso que hoy les pediré que esta Obra de los Mensajeros Divinos, que comienza a plasmarse en el papel, por medio de cada libro que manifiestan con nuestras palabras, pueda llegar a los cuatro rincones de este mundo, pueda traducirse para muchos idiomas, además del inglés, del español, del portugués. Que el idioma del corazón pueda llegar a cada nación de este mundo. Para eso, convoco a todos los que nos escuchan a que despierten y a que colaboren, porque pueden no comprender por qué les pedimos estas cosas ahora, pero en el futuro, les aseguro que podrán comprenderlo.

No venimos para causarles temor o aprehensión sobre un futuro incierto, venimos para despertar su fe y para que recuerden cada una de estas palabras, cuando piensen que esa fe ya no vive dentro de sí.

Quisiera, hijos, que un día, en este altar, así como en lo alto de la colina, estuvieran pintadas las imágenes de los tres Sagrados Corazones. Que también Mi Faz, la que revelé el primer día de los mensajes diarios, pueda pintarse y difundirse por el mundo, no por Mí, sino por lo que representará para el corazón humano y por el impulso que el Creador enviará por medio de ella. Que también la imagen de María, Rosa de la Paz, pueda ser pintada, para que Su Pureza llegue a los cuatro rincones de este planeta, y que todo ser viviente reconozca que su Madre Celestial entregó hasta Su Esencia, por amor a la humanidad y a los Reinos de la Naturaleza.

Que, por medio de esas imágenes, como de nuestras palabras, todos los corazones sientan que tanto en este lugar, como en cada Centro Mariano, el Creador entregó lo mejor de Sí para la redención de la humanidad.

Que la nueva raza, la que surgirá a partir de su redención, pueda saber, conocer, que el Amor de Dios se manifestó en este lugar y en este planeta.

Que el Creador, hasta el final, no desistió de la humanidad, y por más que los errores crecieran, las atrocidades y las guerras fueran infinitas, Su Sagrado Corazón aún derramaba más Gracias, enviaba aún más bendiciones al mundo por medio de Sus Mensajeros Divinos, Sus Ángeles y Arcángeles, los santos, los bienaventurados, para, de todas las formas, guiar al corazón humano.

A veces, hijos, el resultado de esta Obra no podrá ser visto por sus corazones, pero, aún así, deben colaborar para que ella se manifieste, porque es parte de su redención, y del despertar de sus consciencias, que puedan actuar en este Plan de Dios en estos tiempos.


La Voz de María:

Queridos hijos, a través de la unión casta de los tres Sagrados Corazones, traigan aquí la oferta del pan y del vino para la Consagración, para el establecimiento de la paz.


Frei Elías del Sagrado Corazón:

Oraremos ahora esta oración, que María nos transmitió, que es una oración que los tres Sagrados Corazones realizan juntos, por la concreción del Plan Divino en las almas y por el despertar de todos los corazones.


Gracia Sublime de Dios,
desciende en los corazones
para que las almas despierten
a la Vida Mayor.


La Voz de María:

Cuando Jesús era niño, enseñó a la Sagrada Familia, en Nazareth, a Su amado Padre San José, las bases de Su Sacerdocio Espiritual, porque el Arcángel Gabriel inspiraba toda la obra de esa Sagrada Familia, que vino al mundo para concretar la redención de las almas y la salvación de todos los espíritus caídos.

San José fue la primera Consciencia que aprendió sobre la Santa Comunión con Dios y con Su Espíritu Divino. Por eso hoy, Él consagrará, en nombre de la Sagrada Familia y de todas las familias del mundo, que deben cada día más, unificarse en el amor, en la hermandad y en el perdón. Consagrará esta Comunión por todos los jóvenes y niños, adultos, mujeres, ancianos y enfermos, que están en la soledad del corazón humano y que deben reencontrar en este Ministerio del Santo Sacramento, a Cristo, Nuestro Señor.

Nos elevamos al Cielo, con la ofrenda de sus corazones y almas, para que las Gracias se multipliquen en aquellos que más las necesitan.

Les agradecemos por haber respondido a nuestro llamado y a nuestra convocatoria celestial, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Escuchemos el cántico de la Sagrada Familia.

Quiénes somos

Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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