Domingo, 4 de diciembre de 2016

Mensajes mensuales
MENSAJE ESPECIAL DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO PARA LA 41.ª MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA, EN LA CIUDAD DE MONTERREY, ESTADO DE NUEVO LEÓN, MÉXICO, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Hoy pido que mantengan sus ojos cerrados para que escuchen Mi Voz y entren en Mi Corazón por un momento, en donde todo se revelará para las almas del mundo que Me buscan en esta hora crucial superando los obstáculos, los inconvenientes y todas las pruebas que son parte del Fin de los Tiempos. Lo que definirá a todas las consciencias, si ingresarán o no en el Reino de Dios. Porque ese Reino está próximo, con Mi Segunda Venida al mundo.

Por eso, cierren sus ojos y sientan Mi Corazón pleno, que viene a reconfortarlos en la Luz del Creador y de toda Su Gloria.

Hoy les muestro de nuevo Mi Corazón llagado, herido por los pecados del mundo que crecen día a día, de forma desproporcionada a la Fuente de Mi Misericordia.

Pero Yo estoy por encima de toda esa crueldad, crean que esto es verdadero.

No vengo a juzgarlos, ni a ustedes ni a sus hermanos. Yo vengo a mostrarles la realidad que muchos no ven y que sucede en todas las naciones del mundo.

Por eso he venido a este lugar, tan cerca de Estados Unidos, porque Yo ya Me estoy aproximando, poco a poco, con toda Mi Consciencia y con todo el Poder que Dios Me ha dado para ingresar en esa nación sufrida que solo piensa en lo material y no en el espíritu, que se está apagando en cada uno de Mis hijos.

Por eso Yo vengo a develar los misterios, trayendo Mi verdadera Consciencia al mundo, Mi verdadero Principio y Origen, para que los que nunca Me han conocido, Me puedan conocer en profundidad.

Así, Yo vengo a traer una oportunidad incalculable a cada una de las criaturas de las naciones que, a pesar de sus errores y pecados, deben despertar antes de que Yo retorne al mundo.

Vengo a desterrar lo que no es espiritual, lo que ya no forma parte del Plan del Creador.

Este fue Su principal pedido a Mi Corazón, y Yo vengo a cumplirlo, porque cumplo todas las promesas que he hecho a lo largo de los tiempos.

Desde Nazaret hasta la revelación de Mi Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque, pasando por la revelación de Mi Divina Misericordia a Santa Faustina Kowalska, hasta llegar aquí, al presente, para que conozcan Mi Gloria y Mi Gracia como el Sagrado y Glorificado Corazón de Jesús.

A través de estas tres manifestaciones de Mi Consciencia Divina, Yo vengo a dar un ultimátum al mundo.

La Faz de Mi Gloria es la última revelación para la humanidad.

Esa Faz está plena no solo de la Misericordia de Dios, sino que por el Poder de la Gracia Yo podré revertir cosas imposibles en las naciones del mundo que abran sus corazones, principalmente sus almas, para reconocer el Amor del Hijo de Dios, que está por encima de todas las creencias y religiones, porque es el Amor que nace de la Fuente del Padre para todas las criaturas del planeta.

Y por medio de esta Maratón de la Divina Misericordia, Yo invito a todos los orantes del mundo a que con sus oraciones y súplicas, preparen Mi llegada a Estados Unidos; porque a pesar de que será única no dejará de ser contundente, poderosa, directa y sublime. Así se podrá recrear una conexión con la Fuente, en el espíritu de esa nación que ya está perdida.

Delante de esta revelación, compañeros, vengo a abrir sus corazones para sagrados conocimientos, que nacen y brotan de Mi Corazón Misericordioso, porque son Principios, deseos profundos y muy íntimos del Corazón del Padre Celestial.

Como Parte de Su Manifestación, como Miembro de Su Segunda Persona en la Santísima Trinidad, tengo la autoridad, queridos compañeros, de venir a revelarles estas cosas, para que la mayoría de las consciencias de todas las naciones, y si fuera posible del mundo entero, despierten a este Llamado.

Este es un llamado interior y no exterior, que puede tener eco en sus corazones y almas, cuando lo reciben en humildad y simplicidad ante Mi Presencia Celestial y Divina.

Y a pesar de que la guerra espiritual no ha cesado y el Armagedón está a la puerta del mundo, Yo los invito a ser Mis servidores, siguiendo Mis Pasos, proclamando a través del verbo de la oración todos los Poderes Divinos, para que como luces y códigos puedan descender sobre las almas que más lo necesitan.

En verdad les digo, compañeros, que el Poder que Dios Me ha dado para derramarlo en este momento y en este tiempo sobre todas las naciones del mundo, viene a desterrar el poder humano, el poder sobre la vida material y espiritual.

Vengo a desterrar a los últimos que fueron deportados y que aún no se han redimido, en donde no tengo ni un lugar en sus corazones para poder morar ni vivir.

Es así, compañeros, que vengo a sacarlos de la ilusión espiritual.

Cada día, en el que ofrecen sus oraciones a Dios, podrán descubrir dentro de sí cuántos aspectos internos aún hay por redimir.

Pero, les repito, si confían en Mi Corazón todo eso se disipará rápidamente y nadie deberá sufrir las consecuencias de su resistencia.

Por eso Yo los invito, amados Míos, a liberar sus corazones de las cadenas del mal y a conectarlos con la Fuente de Mi Divina Misericordia. Fuente de donde en verdad descienden todas las Gracias y los corazones ingresarán en Mi Plenitud espiritual, la cual fue concedida después de Mi Muerte y enseguida de Mi Ascensión a los Cielos.

Yo les traigo todos los nuevos códigos que vuestro amado Redentor alcanzó después de Su Gran Sacrificio por la humanidad.

Le abro las puertas a cada una de sus consciencias y espíritus para que encuentren, todo el tiempo, la verdad. Porque en la verdad, compañeros, está la fuente de su transformación y redención.

Vengo a retirar de cada uno de ustedes, de cada una de las naciones, las grandes vendas sobre los ojos para que puedan ver, después de haber estado ciegos por mucho tiempo.

Cada uno de ustedes es considerado, por Mi Misericordioso Corazón, un potencial servidor que puede cumplir Mis Designios sobre el planeta.

Crean que es posible, que pueden ser Mis apóstoles del amor, basados en la verdad y en la humildad, en donde en realidad se transforman todas las cosas.

Deposito en sus corazones una llave, la posibilidad de poder amar cada vez más.

Por eso sufre Mi Corazón al ver que las almas del mundo no aman verdaderamente y solo buscan el abuso en la vida material, en el poder, en el control humano, en la propiedad. Pero esto no ingresará en el Reino de Dios cuando sus almas se desprendan de sus cuerpos.

Vengo a entregarles los verdaderos Tesoros del Cielo, por medio de Mis Códigos de Cristificación.

Guárdenlos en su templo interior para que ellos puedan sembrarse, puedan brotar y estar en ofrenda al Creador.

Estos son los Dones que Yo traigo al mundo, los últimos Dones que sustentarán a las consciencias durante el ciclo agudo de la transición que día a día se aproxima a la humanidad, de forma precipitada, y que no todos tienen consciencia de esto.

Ustedes vieron, queridos compañeros, qué quedó de Centroamérica aunque nosotros hayamos pasado por allí.

Evitamos grandes males sobre el mundo, y aun así, la humanidad sigue dormida dentro de la ilusión de la vida material y de la creencia de que tiene su propio camino espiritual.

Como lo hace Mi Madre, todos los días, en Mis Manos hoy sostengo los grandes nudos de la consciencia planetaria.

Hoy vengo a desatar el primero. ¿Qué significará esto, compañeros, para un mundo que ingresa en su plena purificación, en donde la mayoría no sabe cómo vivirla?

Los invito una vez más, para que así como le dije a Santa Faustina, confíen en Mi Corazón Misericordioso, en donde siempre estarán protegidos y a salvo de todo lo que se verá en la humanidad en esta última fase de la Tierra.

También vengo a invitarlos no sólo a que se transformen día a día, sino a que salgan del engaño, que no sufran, que no se perturben ni tampoco se amedrenten.

Yo conozco la esencia de sus corazones, porque es la Potestad que Mi Padre Me concedió. Ustedes aún no conocen el potencial de sus corazones, y la gran capacidad de amar mucho más.

Es eso lo que Yo vengo a buscar de cada uno de ustedes. Es ese amor que nacerá de sus corazones, que aunque no lo parezca, sustentará a la humanidad y al planeta, al menos al eje de la Tierra, que ya comenzó a movilizarse de lugar, después de los últimos acontecimientos en América Latina.

Les vengo a pedir que no vivan en la normalidad, que no crean que todo está bien.

Todo estará bien solo cuando todos los días busquen a Dios y crean en el Poder de Su Amor que es Infinito e Incalculable.

Vengo a abrir las fronteras que se quieren cerrar. Vengo a unir, en esencia, a las naciones del mundo, a las razas y a los pueblos que en otros tiempos se agredieron y lastimaron.

Vengo a instituir, así como lo ha hecho Mi Madre en Guadalupe, una nueva consciencia en la raza humana; que no es conocida por nadie porque es un gran Don, un gran Talento de Dios, que unirá en fraternidad a los corazones, a pesar de sus culturas y pueblos.

Ustedes saben, compañeros, que Mi único propósito es evitar el sufrimiento en la humanidad, creado por el hombre de superficie todos los días.

Quiero que le digan al mundo que Mi Corazón está sufriendo, está llagado, está herido por la corona de espinas que coloca la humanidad, y que cada vez más hace agonizar Mi Corazón; que estando lleno de Misericordia y de Amor, no es aceptado por los hombres de la Tierra.

Siento un gran alivio cuando Me adoran en el Santísimo.

Ni imaginan, compañeros, cuántas heridas se cierran cada vez que Me observan, que Me contemplan y Me adoran en la Santa Eucaristía, en donde Yo siempre estoy presente para todos los pecadores de la Tierra.

No pierdan el coraje de vivirme. No pierdan la alegría de encontrarme. No pierdan la oportunidad de confiar en Mí, porque a pesar de que los errores sean grandes, aún más grande es Mi Divina Misericordia.

Vengo a descalzarlos del pasado. Vengo a hacerles perder su esencia de mortalidad, para que sus consciencias, especialmente sus almas, alcancen la inmortalidad, la Vida Eterna.

Vengo a lavar sus manos, sus rostros y sus cabezas. Vengo a lavar sus pies para que estén purificados en la Fuente de Mi Amor, renaciendo en espíritu, en perfecta comunión con Mi Glorificado Corazón.

Y ahora quiero hacerles un pedido, en verdad dos pedidos.

El primero, que ofrezcan esta Maratón por los que no oran, por los que no aman, por los que no Me esperan ni tampoco Me adoran; por las naciones del mundo, por aquellos que están sufriendo y padeciendo la purificación; por los que no escuchan la Voz de Mi Corazón, ni el Canto de Mi Alma, ni la súplica ni el clamor de Mi Espíritu.

Ofrezcan esta Maratón, cada cuenta de oración, por las naciones, por toda América, para que se consagre a Mi Sagrado Corazón y así sea la cuna de la Nueva Humanidad, que está en redención.

Mi segundo pedido es que canten para Mí cada vez que Yo venga aquí, un canto, un clamor, que es importante en estos tiempos, para esta transición de la Tierra.

Quiero que todos conozcan Mi Corazón sincero, que lo puedan vivir dentro de sí como un llamado interior del Reino de Dios a toda la humanidad y a todas las lenguas.

Deseo, en este momento, que Mis Mensajes y Mis Apariciones lleguen también a Oriente, al Lejano Oriente, en japonés, tailandés e hindi.

Trabajen para Mí, porque así Yo podré llegar a los corazones.

Mi Mensaje debe estar en todas las lenguas del mundo, ya están preparados para eso.

Las almas que más sufren aún Me esperan.

Los escucho.
 

“Ora por el mundo que está agonizando, ora por la Tierra, por la Pachamama, solo deja libre el corazón sincero.

Ora con cualquiera como Cristo lo haría, con el loco, ateo, con el pordiosero, únete a la causa de ser Su mensajero.

Ora sin cesar porque ya estamos llegando a la gran batalla que define esta era, entre el amor y la indiferencia.

Ora sí, porque Cristo Te necesita, ora por dolores en tierras lejanas, deja que Él derrame Su Misericordia.

Ora como si hoy fuera el último día, que cada palabra se convierta en alivio, que el Señor levante a los que están caídos.

Ten Piedad Señor… ten Piedad Señor… ten Piedad Señor… ten Piedad Señor…

Cristo… Cristo… Cristo… Cristo…

Ora corazón sincero, ora por amor...

Ora corazón sincero, ora por amor...”.

 

El sufrimiento humano es la consecuencia de no poder resolver los errores que cargan las almas a lo largo de los tiempos, y por no poder aceptar el Amor que transforma todas esas cosas.

Yo los invito todos los días a ser fuente de amor y de verdad, por más imperfectos que sean.

Porque Yo no veré en sus corazones cuántas faltas cometen, sino el esfuerzo que pueden hacer de vivificarme todos los días para que se establezca en el mundo la redención.

Reverencíenme.

Señor,
       Yo que nada soy,
       me entrego a Ti
       para que hagas de mí,
       Tu morada.
       Amén

Vayan en paz y en mucha calma.

Los espero en la Fuente de Mi Oración, en la Sagrada Vigilia de la Divina Misericordia.

Les doy la Paz para que siempre sean la Paz, por donde vayan.

Sigan cantando para que el Corazón sincero nunca deje de clamar lo que la humanidad no quiere escuchar.

Por esta causa y por las que vendrán, les agradezco.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén