Jueves, 13 de julio de 2023

Apariciones
APARICIÓN DE LA VIRGEN MARÍA, EN NAVARRA, ESPAÑA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Queridos hijos, haciendo tres veces la Señal de la Cruz, con reverencia y gratitud, estarán santificando sus vidas, estarán iluminando sus caminos, estarán alcanzando el Propósito de Dios.

Como Madre de ustedes y como Virgen del Carmen, hoy Me presento con esta Faz, también preparando el próximo 16 de julio, día especial en el que la Virgen del Carmen es conmemorada y reconocida como la Madre y Guardiana de todos los consagrados, de todos los que buscan incesantemente alcanzar el camino crístico, seguir las Huellas de Mi Hijo e imitar Su Vida Divina.

Hoy, estoy aquí con alegría, sin esconderles la tristeza de Mi Corazón. Vengo aquí como la Madre del Santo Escapulario a recordarle al mundo esa sublime Gracia, concedida por los Cielos a través de los objetos sagrados; porque las almas necesitan el Santo Escapulario no solo por su protección, sino también por su unión interna con el Reino de los Cielos y, en especial, con el Corazón de Mi Hijo y Mi Inmaculado Corazón.

Hoy, estoy aquí, sobre este lago de Luz, para purificarlos y para consagrarlos una vez más, así como Mi Hijo fue consagrado y purificado en el Río Jordán durante Su Santo Bautismo.

De esa forma, a través de este lago de Luz, vengo a renovar y a restablecer el don de la Paz, una Paz tan necesaria y urgente en estos tiempos de caos; una Paz que muchos corazones pierden día a día, sin poder volver a encontrarla.

Por eso, esto es motivo de vivir en la escuela de la ardiente oración, no solo para que esa Paz vuelva a los corazones desesperados y que han perdido el motivo de vivir en este planeta, sino también para que el don de la Paz, que reverbera incesantemente en el Corazón de Dios, para todo el universo, retorne a este planeta, especialmente a las naciones que están siendo martirizadas y destruidas por la guerra y los conflictos de estos tiempos.

Esa es la tristeza que guarda Mi Corazón por toda la sangre inocente que aún sigue siendo derramada, y que tiene un precio incalculable que nadie puede pagar.

Por eso, queridos hijos, sigan orando de corazón por la paz en el mundo, por la paz en las naciones, por la paz en los pueblos, por la paz en cada corazón humano y en cada familia, porque está llegando el gran tiempo y el gran momento de la dolorosa purificación.

Pero si están en oración Conmigo, unidos a la Virgen del Carmen, les aseguro, queridos hijos, que no perecerán; porque el Fuego del Espíritu Santo guiará sus vidas, iluminará sus caminos y los mantendrá cerca del Propósito Divino de Dios.

Mientras tanto, Mi Corazón Inmaculado y el Corazón de muchas Jerarquías del universo trabajan incansablemente para que esta paz no se pierda en el mundo. Porque si falta la paz en el mundo, queridos hijos, falta el amor, falta la fraternidad y, así, es muy difícil para muchas consciencias erradicar el maligno espíritu de la indiferencia.

Por eso, sigan orando para que no pierdan la sensibilidad de poder ver, delante de ustedes, la necesidad en cada lugar, en cada situación y en cada hermano.

La unión entre las consciencias y, en especial, entre los pueblos y entre las naciones, está siendo socavada, está siendo destruida por Mi enemigo.

Deben saber, queridos hijos, que, de faltar esa paz tan necesaria en estos tiempos, faltará la luz, faltará el amor, faltará la sabiduría y la compasión.

Por eso, que sus vidas sean instrumentos de esa paz, sean puentes para el descenso de las Gracias por medio de la fervorosa oración del corazón.

Les vuelvo a repetir, queridos hijos, que no se cansen, que se mantengan sosteniendo con sus manos la Antorcha de Luz de Cristo y el Estandarte de Su Paz; porque en muchos lugares son necesarios esa Paz, esa Luz y ese Amor para que rescaten a los corazones perdidos, sufridos y olvidados.

Como Virgen del Carmen, vengo a recordarles, pero también vengo a entregarles, a cada uno de Mis hijos, la ciencia de la Gracia concedida a través de los objetos sagrados, en especial del Santo Escapulario.

Porque cada día que pase, las almas inevitablemente necesitarán esos objetos sagrados para poder atravesar estos tiempos con un mayor espíritu de fe y de confianza, no en algo material, sino en algo profundamente inmaterial y espiritual, que estos santos objetos sagrados les proporcionan a las almas.

Así como su Madre Celeste hoy lleva en Su Mano el Santo Escapulario, ofreciéndoselo al mundo; así, quisiera que más hijos Míos lo tengan consigo; para que, en el día de la muerte, las almas estén protegidas y amparadas por el Amor y la Luz de Mi Amado Hijo.

Así, la devoción en los corazones será renovada. Así, las Gracias serán abundantes; porque aquí, en el Reino de los Cielos, está todo para Mis hijos, está la Fuente inagotable de la Gracia de Dios, de Su Amor, de Su Compasión y de Su Misericordia por el mundo.

Las almas necesitan generar esos méritos y ese espacio para que las Gracias de Dios desciendan a la humanidad y las almas sean colmadas por los Tesoros del Cielo.

Hoy, en esta nueva misión que comienza a través de Navarra, en el norte de España, queridos hijos, acompañarán a su Madre Celeste, en esta ocasión, en esta importante tarea para que la paz se establezca en el mundo y especialmente en Europa del Este; para que la humanidad, en esta superficie, deje de usar las armas e intentar conquistar los espacios que no le pertenecen, porque muchos son los que sufren por las guerras y los conflictos.

Es necesario que Europa abra aún más su corazón y no tanto su mente, que busque la unión incesante con Dios, porque así estará en comunión divina y no en indiferencia.

Así, la Virgen del Carmen, por cada lugar que pasa, por cada lugar en el que que peregrina, en cada punto de este planeta, en cada región de esta humanidad, enciende los Tesoros Internos guardados preciosamente por todas las Jerarquías; revelándole al mundo y, en especial, a todos los mundos internos, las Gracias incalculables e inextinguibles que existen en estos Sagrados Recintos de Luz, en donde está todo para que la humanidad comience de cero.

Yo les agradezco por estar hoy aquí Conmigo y una vez más reflejo sobre el espejo de este lago la esencia de Mi Paz, para que la paz esté en el mundo y especialmente en los corazones más necesitados.

Y en nombre de Mi Hijo, como la Virgen del Carmen, Yo los vuelvo a bendecir en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Sigan las Huellas de Luz de su Madre Celeste.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!