Viernes, 30 de diciembre de 2016

Mensajes semanales
MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO DURANTE EL VUELO ENTRE LAS CIUDADES DE SACRAMENTO Y OKLAHOMA, ESTADOS UNIDOS, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo, comienza este nuevo ciclo encontrando la Verdad dentro de ti. Busca la unidad con la Vida, como forma de reparar lo que ya viviste hasta hoy como parte de la humanidad.

Este mundo está ingresando en su último ciclo de Gracia y de Misericordia y serán inexplicables los milagros y el despertar que vivirán las almas; pero también serán intensos, e inexplicables para algunos, los ataques internos y externos que vivirá la humanidad, porque el enemigo intentará hasta el final de sus días, interferir en el Plan de Dios para la Tierra

Conserva la paz en tu pequeño corazón y procura ser manso y humilde todos los días, porque esa batalla que vivirás como individuo y también como parte de este planeta en purificación, solo se vence con el silencio y la mansedumbre del corazón.

Cuanto más quieto estés internamente, más podrás recibir los impulsos celestiales y estar atento para observar los ataques externos y las reacciones de tu propia purificación interior y así equilibrarlos rápidamente.

Mantiene tu corazón en paz y agradece todos los días a Dios por estar en el mundo en este tiempo. Sabes, hijo, ten la certeza de que a pesar de tanta lucha y, de la gran angustia que a veces siente tu corazón, el Triunfo Divino ya es una realidad, no porque hayas superado todas las cosas, sino porque Dios es invencible y con Su inconmensurable Misericordia te llamó para que seas parte viva de Su Plan de Amor en este mundo.

Sirve con alegría. Encuentra en el servicio el motor constante de la vida. Mirarás en tu interior y muchas veces no encontrarás motivo para sonreír y alegrarte, pero no mires tanto hacia ti mismo, sino más hacia el prójimo. Coloca tu atención en el potencial para amar y servir a todas las cosas y allí radicará la esencia de tu felicidad.

Hijo, busca todo el tiempo la unidad con todos tus hermanos, porque es tiempo de curar las heridas que el rechazo y los prejuicios generaron en el corazón humano. Repara estos actos con el esfuerzo consciente por comprender y amar al prójimo.

Que este nuevo ciclo sea para ti de regocijo, de sacrificio y de profunda entrega. Que puedas valerte de las últimas Gracias de Dios para ayudar a la humanidad.

Que Dios haga de ti, hoy y siempre, Su sagrado instrumento de oración y paz.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo