Jueves, 10 de diciembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​

Vencerás la indiferencia delante de todo lo que sucede en el mundo cuando, en tus oraciones, tu corazón sea uno con el corazón de tus hermanos, en donde quiera que estén.

Cuando en tu interior sientas el Corazón de Dios y en él, el amor por la humanidad y por el planeta, entonces para ti, los dolores del mundo serán mayores que los tuyos. Por lo tanto, siente el Amor de Dios por este Plan Suyo. Siente la esperanza del Padre de multiplicar, en Sus hijos, el Espíritu de Cristo.

Al comulgar, no solo coloques un pedazo de pan en tu boca. Vive, en la Comunión, el mayor milagro de Cristo que, en unión a la Voluntad de Su Padre, se entregó en la cruz y sigue entregándose todos los días, varias veces por día, en todos los altares consagrados por Dios, para repartir Misericordia, por medio del Cuerpo de Cristo.

El Señor asume a diario los pecados de los que tienen fe y hacen del pan, el Cuerpo Sagrado de Cristo y del jugo de uva, Su Sangre Preciosa.

¿En dónde tú estás a la hora de la Comunión? ¿Qué comprendes del mayor misterio universal de la transubstanciación y de la misericordia? ¿Sabes que todas las criaturas de este vasto infinito te observan, y de rodillas, ruegan que este pan se haga carne y te conviertas en una unidad con Cristo?

Ve pequeña alma, profundiza más allá de tu ignorancia. No permitas que los ciclos pasen y tu mente permanezca enferma en las superficialidades de la vida, cuando tienes delante de ti, la mayor oportunidad de transformación de este Universo.

No ores sólo para calmar tu corazón y para encontrar un poco más de paz en el manicomio que es este mundo para ti. Profundiza en el universo de la oración; fúndete con Dios; descubre Su Amor y Sus Dolores; alivia Su Sacratísimo Corazón. Abre la puerta para el bálsamo que hasta hoy brota del Corazón de Cristo y permite que Su Misericordia se derrame sobre las almas y sobre los Reinos de la Naturaleza.

Haz de tu vida, la razón del Sacrificio de Cristo. Haz de tu permanente esfuerzo por fundirte en Él y ser uno con Cristo Vivo, el motivo por el cual aún Él coloca Sus Ojos en los seres de la Tierra y no deja de ofrecer Su Corazón en reparación de los pecados del mundo.

Transfórmate, vuela lejos.

Mantén los pies firmes en esta Tierra, para que en tu elevación, ella trascienda las dimensiones e ingrese contigo en el tiempo real, en el tiempo de Dios.

Te bendigo y te guardo en Mi Corazón, para que descubras allí los misterios que Yo descubrí en vida y también en la gloria de los Cielos.

Tu Padre y Compañero, San José Castísimo