Viernes, 12 de agosto de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

La bestia de los últimos tiempos y la Mujer de todos los tiempos

Una señal inminente se precipitará sobre el mundo y ella revelará claramente a todos que los últimos tiempos han llegado.

Esa señal que llegará al mundo abrirá el último y gran abismo, y la bestia furiosa, que estaba presa en sus infiernos, saldrá a la superficie. El mundo no verá una bestia material, pues ella con su astucia ya está conquistando a muchos e inocentes corazones.

Esa señal que llegará al mundo desde el Universo le revelará a los orantes cuánto la bestia ha reinado en las consciencias principales de este planeta. Su gran ostentación es llevar a los corazones al constante pecado, por eso la bestia, que está aún en su abismo, se fortalece con los deseos que viven todos los hombres en esta vida material.

Pero a la bestia no le apetecen las almas que son más conscientes, sino que ella siembra con su astucia la indiferencia y la omisión.

Ella no desiste de buscar a los más valientes, sus garras están sobre los grandes gobiernos del mundo, los cuales en consecuencia someten la dignidad de las almas y su evolución.

Cuando la bestia salga de su abismo, todos los pecados capitales estarán en una gran y decadente exacerbación; como muchos están pensando, todo estará permitido: el libertinaje y la superstición.

La bestia se alimenta del fracaso de sus semejantes, pero ella no sabe que la oración vuelve invisible a las almas y las aparta de sus garras. La bestia desenvuelve su furia a través de los conflictos y todos los que viven en conflicto atraen para sí la furia de la propia bestia.

En cambio, el alma que ora construye y se eleva sabe sustentarse a sí misma y al planeta, y está más libre de la decadencia. Pero la bestia ya sabe que deberá ir en búsqueda de los hijos del Sol.

Por eso en esta hora, la Mujer Vestida de Sol está corriendo al desierto y les está señalando a Sus amados hijos que es hora de trabajar inteligentemente. La bestia no solo intentará que no nazca ningún Cristo, sino que con su falso poder intentará destruir todo lo que una consciencia de la luz haya construido internamente. Para estar protegidos de esos embates de la bestia deberán estar atentos y vigilantes a todos los estímulos externos que harán perder los verdaderos códigos crísticos.

La bestia desde su reinado manipula a las naciones y al mismo tiempo a sus gobernantes. Quien en verdad no está en Dios no conseguirá escapar de esas filosas garras, porque la bestia se crea y se recrea en los pecados capitales que, en verdad, son las raíces de la maldad y de la perdición de millones de almas en el mundo.

Cada vez que una consciencia abre la puerta de su ser a esas tentaciones, aunque sea esporádicamente, la bestia se satisface con esas energías y dicha consciencia ingresa conscientemente en el reino de la bestia.

La bestia que somete al mundo es generada de tiempo en tiempo por los hombres, y los propios hombres reciben de la bestia todo el castigo. Pero una Luz esperanzadora desciende del Universo y la Madre de Dios, la Mujer de todos los tiempos, batalla con la bestia de otra forma para poder disiparla cada vez más de la consciencia del planeta.

La bestia sabe que le queda poco tiempo, pero en ese tiempo que le resta querrá llevarse a su abismo a la mayor cantidad de estrellas caídas y no caídas. Por eso, los hijos de la Bendita Mujer no podrán dormirse, porque ante cualquier movimiento astuto de la bestia la batalla podría perderse.

Que la inteligencia de los soldados esté en la vigilancia de sus deseos y expectativas, la bestia se revuelca como un cerdo en las cosas superficiales y mediocres.

Para debilitar a la bestia, que la propia humanidad ha creado y que ahora es incontrolable, será necesario amar al Plan de Dios y vivirlo como si fuera lo primero en sus vidas, porque la bestia no conoce el amor interior de las criaturas, no conoce el amor que enseña Cristo; es ese amor que la hace débil y la enferma al punto de dejarla inmóvil muchas veces.

Si ese amor siempre fuera lo suficientemente grande y verdadero, la bestia ya no tendría su reinado en Medio Oriente.

Que la escuela del Amor de Cristo motive a las consciencias para que abandonen la ilusión, porque mientras sus consciencias estén en dos caminos, estarán abriendo la puerta para que la bestia entre. Sean inteligentes y que por su oración la bestia sea desactivada.

La Mujer de todos los tiempos les vuelve a indicar y a marcar el camino, para que la mayoría de las almas no se desvíe del camino de la Luz.

Pero para vencer a la bestia, la Mujer deberá contar con soldados consagrados física y espiritualmente, para que a nivel universal ese acto de consagración testimonie y confirme que la bestia será expulsada del planeta.

La propia humanidad deberá generar las condiciones para que todo pueda revertirse. Mientras el deseo desenfrenado y los pecados capitales sigan alimentando a la bestia, el planeta no tendrá paz.

Por eso, con más consciencia e inteligencia que la propia bestia, ayúdenme a vencerla a través del amor y de la unidad que aún no vive la humanidad.

Todos los días refúgiense en el desierto de la Santa Mujer para estar protegidos, porque la bestia no conoce el vacío de sí, no sabe de qué se trata. Por eso, sin motivaciones externas, que son las cosas que atraen a la bestia hacia la superficie de este planeta, trabajen en este tiempo para crear condiciones evolutivas opuestas a las condiciones que desde siempre han vivido en esta humanidad.

Que en esta hora Mis hijos perciban que ya estamos en otro tiempo y que es urgente cambiar de actitud verdaderamente, porque así la máscara de la ilusión y de la ceguera caerá de muchos rostros que aún están dormidos y no consiguen ver la Luz de la Divina Misericordia.

Quisiera ver a Mis soldados bien despiertos y no inertes, porque la bestia se alimenta y se estaciona también en la comodidad y en el mínimo esfuerzo; ella es repelida por el sacrificio.

La bestia le teme a los Nuevos Cristos.

¡Les agradezco por acompañar en consciencia los últimos y esperados tiempos!

Los guía siempre,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz