Lunes, 8 de mayo de 2017

Mensajes diarios
MENSAJE EXTRAORDINARIO PARA LA APARICIÓN DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ Y MADRE DEL MUNDO, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE GONDOMAR, OPORTO, PORTUGAL, A LA VIDENTE MADRE MARÍA SHIMANI DE MONTSERRAT, CON MOTIVO DE SU ANIVERSARIO

Que el manto de la Madre del Mundo y de todas Sus criaturas los cubra y los proteja, bajo la Gracia infinita del Redentor.

Hoy, un nuevo ciclo despunta en esta Obra Sagrada que llevo adelante junto a Mi Hijo, el Cristo, y a San José Castísimo, por el rescate de este planeta y de su humanidad.

Hoy, junto a Mi Reino Celestial en la Tierra, el Reino de Lys-Fátima, celebro con todos Mis hijos un nuevo amanecer, aquel que prepara definitivamente a sus espíritus y almas para dar el último gran paso en la consagración de sus vidas a la Voluntad de Dios.

Muchas veces han escuchado estas palabras, que parecen repetirse cada tanto; y es verdad. Cada nuevo paso que la Divinidad propone a uss Servidores en este Plan de Redención y de Rescate, es un ciclo que finaliza y uno nuevo que comienza, pleno de desafíos, de pruebas y de responsabilidades.

Esta es la propuesta para ustedes, en el nivel en que cada uno se encuentra, en esta escuela de amor, perdón y redención, que es este planeta y esta humanidad.

A cada uno de Mis hijos presentes en el mundo, aquellos que son parte de la Iglesia Celestial de Mi Hijo, aquellos que lo siguen de corazón y en verdad, hoy les entregaré una nueva meta, un sendero más profundo para recorrer y en el cual servir.

Aquellos que son parte de esta Iglesia Celestial solo por afinidad, los invito a convertirse en colaboradores efectivos de este Plan de Redención. Colaborar significa acciones concretas, significa estar disponibles para realizar las tareas que sean necesarias para llevar la Obra adelante.

A los que ya colaboran, los invito a levantar el estandarte de los servidores de Cristo; aquellos que siempre están listos, dispuestos a ayudar y asistir a los Mensajeros Divinos cuando es necesario.

A los que hace tiempo sirven en este Plan de Amor, les abro la puerta de la consagración interior, aquella que los llevará a vivir por y para servir a Mi Hijo, el Cristo Redentor, y a permitir que Él los prepare para acompañarlo en este final de los tiempos, en Su Retorno.

A los que ya cruzaron el portal de la consagración y caminan por el sendero del apostolado, coloco ante sus almas, espíritus y esencias, la gran posibilidad de dar la vida por Cristo, con la alegría de entregarla, en servicio incondicional, por la redención total de las almas.

Y para los que ya no sienten temor de dar sus vidas, aquellos que viven con Mi Hijo en sus corazones, los que serán capaces de seguirlo hasta el final, sea cual sea, los invito a caminar Conmigo por el sendero de ser NADA, solo esclavos de Su Amor y de aquellos que Él ama como ama al Padre Eterno.

Por eso este ciclo es de gran renovación para cada uno de los que escuchan Mi voz.

Existe, y siempre existirá, para cada criatura que ansíe, de alguna forma, servir a Dios y a este Plan de Amor, un lugar para realizar ese servicio. Servicio que debe realizarse con el mayor de los esfuerzos, el que cada uno pueda dar y un poco más. Porque este es el tiempo en que todo está por suceder, y del esfuerzo de cada uno dependerá el destino del planeta y la humanidad, lo que significa también, su propio destino.

Desde Fátima hacia el mundo entero, Me preparo para entregar una Gracia para cada uno de Mis hijos, aquellos que de forma sincera, desde cada lugar del mundo, Me presenten sus corazones, en este mayo de renovación total.

Nos preparamos para entregar la Gracia de recuperar los códigos de la Pureza original que se guardan en los planos internos de este Reino Espiritual; aquella Pureza original que sus esencias perdieron hace tanto tiempo por errores cometidos en el pasado.

Estaré junto a Mi hijo Francisco concelebrando la Ceremonia de la Eucaristía. Oren por su protección y por su tarea. Él trae la renovación de la fe para todos en este tiempo.

Los amo y los bendigo.

Gracias por estar hoy Conmigo.

Vuestra Madre María, Madre del Mundo y de todas sus criaturas