Lunes, 18 de marzo de 2013

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS

Cuando el espíritu del amor, de la verdad y de la devoción esté presente cerca de Mi Corazón y sea irradiado por Mis amados compañeros, ya podré decir que una parte de la misión de amor y redención estará cumpliéndose, porque es a través de Mis rebaños que el Pastor puede realizar las buenas obras para que el corazón de Sus hijos alcance la Eternidad.

Como estoy entre ustedes todos los días, les traigo, desde Mi Reino, la paz y la bendición que les darán la fuerza para seguir caminando entre la tribulación y el pecado continuo producido por el mundo.

Queridos Míos, que Mi Corazón sea el escudo que los proteja de todo aquello que los quiera separar de Mi Padre y del camino de la santidad, como también del camino de la conversión. Al alzar hoy sus voces hacia lo Alto, Mi Espíritu Eterno escucha la grandeza del amor y de la entrega de los hijos de Dios.

Que ese ímpetu de consagración y entrega sea un bálsamo de paz para aquellos que aún no se pueden entregar a la magnificencia de Mi Reino Salvador. Que al encontrarnos todos los días en la oración, Mi Alma pueda ser parte de su espíritu, para que en honra a Mi Consciencia Sacerdotal se puedan disolver las desarmonías del mundo.

Nada queda atrás en el momento de consagrarse a Mi Corazón; Mis seguidores son los que, por el ejemplo de la entrega, expulsarán en Mi Nombre Santificado los males del mundo.

Que nadie pierda la esperanza de encontrarme en las grandes pruebas de la vida; llamen por Jesús, porque Jesús Libertador y Redentor de los hombres estará presente para auxiliar a aquellos que proclamen su confianza y fe en Dios Altísimo.

Mis compañeros, los tiempos reclaman que los hijos de Mi Padre pasen por el gran Fuego Celestial que los purificará poco a poco, Fuego Divino del Espíritu Santo que los colocará a la altura de la humildad de las Obras de Mi Padre.

Sean consecuentes con Mi Llamado, los ayudaré.

Bajo el Amor del Padre Eterno, sean bienaventurados de alma y de corazón.

Los bendigo eternamente a todos.

Vuestro Salvador y Redentor, Cristo Jesús