Jueves, 5 de diciembre de 2013

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

5.ª Maratón de la Divina Misericordia – primer día

Hoy desde el Cielo les traigo una lluvia de Gracias para que sus almas se sientan curadas y liberadas de todo dolor y de todo mal.

Las Gracias Infinitas que Yo derramo todos los días a las tres de la tarde no son ampliamente consideradas por algunas almas; cuando estas Gracias son derramadas, es similar a la corriente de agua de un río.

Quiero dejar para todos en este día, la gratitud infinita por la perseverancia en responder a Mi importante Llamado por la Paz y por la Misericordia. Como consecuencia de la tarea realizada hoy con todos los orantes del mundo, el Universo Mayor, aquel Universo que rige más allá de sus consciencias, ha podido liberar, redimir y transfigurar situaciones internas en muchas almas; situaciones que hoy, en pleno fin de ciclo, parecerían imposibles de transformar.

Mi Corazón se fortalece en aquellos corazones que Me veneran y Me honran como su único Maestro del Amor.

Cuando la voz de un hijo de Dios clama al Universo, los rayos de Mi Divina Piedad penetran las profundas y duras capas de los corazones cerrados; así Yo abro un nuevo manantial de vida que antes estaba árido y seco por la ausencia del amor. 

La oración misericordiosa nunca dejará apagar el fuego de la devoción y de la fe; la oración que con amor es dedicada a Mi Corazón Misericordioso abre nuevas puertas en el camino de la entrega y del sacrificio.

En estos tiempos tan delicados, Mi Consciencia Pastoral llama a todos los que se consideran dignos hijos de Dios y también a todos los que pecaron contra Mi Bondadoso Corazón.

Queridos, Mi Amor alcanzado una vez en la Cruz tiene la potestad de transformar por entero sus vidas, de la noche a la mañana. Pero solo existe un simple requisito interior: vivir en Mi Confianza absoluta para que así Me den el permiso de reconsagrar sus esencias y convertirlas en un templo de adoración a Mi Corazón Sacratísimo.

Por siempre y para siempre verteré Mi Amor y Mi Luz, bendiciéndolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Que nadie se perturbe, que nadie desespere; el mundo está en el umbral de una purificación grande e intensa y, en consecuencia, por ley todos ustedes lo estarán a su debido tiempo.

Pero Yo vendré como el portero en la noche para buscar a los Míos y llamarlos nuevamente a la Cena y a la Comunión Conmigo; así reconocerán que Yo he regresado al mundo para liberarlo por segunda vez.

Bajo el Amor del Padre, sean bienaventurados.

Gracias por vivir siempre en Mi Silencioso Corazón.

Cristo Jesús, Siervo Fiel del Brasil