Martes, 13 de octubre de 2015

Apariciones
APARICIÓN DE LA VIRGEN MARÍA EN CALI, COLOMBIA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Deseo que en este tiempo sean Mis embajadores de la Paz, para que Mi Corazón recorra el mundo, a través de sus corazones y esencias que son cristalinas ante los Ojos de Dios.

Esperé mucho tiempo para hoy estar aquí con ustedes. Recé y adoré a Mi Hijo, para poder colmar, en este día, sus corazones y el corazón de todos sus hermanos de este país que, a pesar de las consecuencias, nunca perdieron la fe en Mi Corazón ni tampoco en el Corazón Sacratísimo de Mi Hijo.

Pero, si hoy estoy aquí, queridos hijos, estoy con todas las Américas; estoy con cada uno de ustedes, trayendo un pedazo del Cielo de Dios, para que sus vidas se puedan santificar a través de la Presencia de Mi Espíritu maternal.

Hoy, un gran nudo fue desatado por Mis manos misericordiosas, y esto fue ofertado por sus corazones, a través de la oración del corazón que une a todos sus espíritus con el Mío, para así concretar las Obras de la Paz.

Si vengo a esta parte del mundo a proclamar Mi Voz desde el Cielo, para esta querida Colombia; es también para buscar, de sus corazones, la continuidad de sus grupos de oración que serán esenciales en estos tiempos definitivos.

Por fin, hoy Mi Corazón no llora. Mi Corazón se alegra al ver almas con respuestas tan significativas.

Deseo profundamente, hijos amados, que el Corazón del Padre Celestial se complazca por ver sus corazones plenos de amor y de oración.

Deseo, queridos hijos, que este impulso espiritual, que hoy les entrego, no se pierda en sus vidas, mas que sus caminos se puedan cristificar en el nombre del Señor.

Hoy, vengo desde el universo para congregar a todas sus almas en esta tarea mayor que, a través de los últimos meses y por su intercesión, hemos preparado juntos para que todo esto, en este día santo, fuera posible aquí, en Colombia.

Desearía volver aquí alguna vez, porque sé que aquí encuentro corazones simples, receptivos al Llamado de Dios  y a esta propuesta de vivir la paz en el fin de los tiempos.

Mientras muchos corazones, en el otro lado del mundo son martirizados y aniquilados, Yo vengo a entregarles el espíritu de Mi Gracia para que sus vidas y familias testimonien la Presencia de Dios en estos tiempos, por medio de los Sagrados Corazones. Mas, si sus corazones hoy se consagran, le estarán diciendo un gran sí a todo el universo, y una  nueva puerta se abrirá para que otras almas, a través de ustedes, puedan llegar a Mi Corazón. 

Mi Hijo tiene sed de ustedes; Yo también tengo sed de su amor.

Todos los días, a lo largo de los tiempos y de los siglos, vengo a buscar a los corazones valientes que me puedan ayudar a concretar esta Obra de corredención. 

Queridos hijos, Mi Corazón hoy les deja la bendición, abriendo una nueva puerta hacia el universo para que sus vidas reconozcan la vida espiritual; porque hoy llegó el tiempo de su gran despertar a ese Propósito Divino, que muchos no quieren ver por el gran compromiso que significa trabajar para Dios y para Su Plan de Redención. 

Hoy, vengo a traer alivio a sus corazones. Hoy, vengo a traer alegría a esta nación. Desde el Cielo, un Rayo toca a la Tierra a través de Mi Presencia maternal.

Hoy, uno este lugar con Fátima, para que toda su vida espiritual de oración sea un gran espejo de Luz que refracte sobre el mundo para liberar el mal de la Tierra y todas las consecuencias del caos.

Persistan, Mis muy queridos hijos, Yo vengo aquí para socorrerlos y guiarlos. Yo vengo a traerles el estado de Mi Paz Celestial porque es lo que más necesitan sus vidas; es lo que esperan sus almas para que puedan vivir en Dios en estos tiempos, a pesar de las consecuencias críticas que muchos de sus hermanos ocasionan a la humanidad.

A través de Mi Corazón Sacratísimo, Puro e Inmaculado; les derramo la Misericordia de Dios para que sus faltas se disuelvan y se puedan volver a consagrar, en la plenitud de Mi Corazón misericordioso.

Pero hoy, no estoy sola aquí, sus ángeles acompañan Mi Presencia Celestial. Hoy, con gozo, Mi Espíritu celebra con ustedes y nuevas semillas de Luz son sembradas en sus corazones.

No dejen de regar con sus oraciones esta semilla de Luz. Los talentos deben brotar en cada uno de ustedes para que esta Obra Mariana se expanda por todas las Américas, y todas las Américas sean la gran columna de Luz en el fin de los tiempos.

En este lugar, en todos estos pueblos americanos, se guardan preciosas reliquias de Luz, potenciales del Espíritu Santo que están guardados en los espíritus de todas las criaturas y, más allá de ustedes, en todas las montañas de esta cadena de los Andes.

Imaginen, queridos hijos, cuánta abundancia espiritual espera por ustedes, cuántas llaves divinas pueden ser entregadas a todos cuando, tan solo, sus corazones y mentes se abran a la concepción del universo, a esa unión divina con la totalidad de la Creación de Dios.

Yo vengo a traerles, queridos hijos, un mensaje de esperanza, no solo a ustedes, sino al mundo.

Oren, queridos hijos, no solo por su Tierra preciosa, por su pueblo sagrado que ha guardado la memoria del amor a Dios.

Oren también por Venezuela, oren también por Ecuador. Así, queridos hijos, estarán abriendo aún más las puertas para que los ángeles de cada nación puedan trabajar a través de sus corazones y manifestar, en estos tiempos, el Propósito de Dios en cada uno de ustedes.

En fin, los necesito firmes, decididos para poder seguirme en este llamado que hoy les proclamo en Mi Sagrado Nombre y en el Amor de Mi Hijo.

Sé, queridos hijos, que hoy quisieran decirme muchas cosas, pero Mi Corazón todo lo sabe y todo lo siente.

Guarden Mis Palabras en sus corazones, porque Yo siempre los escucho. Contemplo sus necesidades y súplicas y, como una respuesta del Amor de Dios, hoy su Madre Santísima del Universo está aquí, en Cali con toda Colombia, como una respuesta a su pedido.

¿Comprenden, queridos hijos, lo que eso significa en estos tiempos?

No teman, queridos hijos, poder enfrentar sus errores, para que estos se puedan purificar y transformar. Recuerden que en cada uno de ustedes existe la Pureza y la Esencia de Dios.

Despierten a esa Pureza que el Santuario de Lys-Fátima hoy les derrama con amor, en sus vidas y todas las vidas del mundo; liberándolos de las prisiones en el planeta, de los cautiverios, de los naufragios que muchos corazones Míos viven por no poder encontrar la paz y la  simplicidad del corazón.

Mas en su tierra sagrada no existe la falta de simplicidad. Ustedes son simples. Por eso, como su Madre de la Divina Simplicidad, vengo a  pedirles que Me acompañen en esta trayectoria, en este llamado que hoy le hago al mundo sin paz; así alegrarán el Corazón del Padre Celestial, que está muy ofendido por sus hermanos de la Tierra.

Ahora, háganme una petición en el silencio de sus corazones.

Yo los bendigo todo el tiempo y los visito en sus hogares, cuando Me abren la puerta de la oración. Yo Me regocijo cuando los veo orando Conmigo. Yo Me regocijo cuando le cantan a Mi Corazón, porque es el Corazón de Dios.

Como una muestra de toda esta grandeza del universo de Mi Corazón, hoy vuelvo a consagrar, en la Presencia del Espíritu Santo, a nuevos hijos de Mi Inmaculado Corazón, que en 13 de octubre le demuestran a Dios que la Pureza Original no se borrará de los corazones, sino que triunfará hasta la Nueva Tierra.

Ángeles y arcángeles se unen a este momento y el Espíritu de Dios ingresa en esta nación para pacificar a los corazones, para liberar a las almas, para colmar a los corazones con el amor y la unidad de todo el Universo Celestial.

De esa forma, hijos amados, hoy lleven en sus corazones la señal de Mi Amor maternal.

Mientras Yo estoy aquí con ustedes, estoy con toda Colombia y con todas las Américas, unidos a Mis hijos orantes por este propósito de alcanzar la paz, la paz del corazón.

Que hoy vengan aquí los hijos que se consagrarán, representando a esta sagrada tierra, la Colombia de Mi Amor.

Estoy esperando en silencio, queridos hijos, que se congreguen en este oratorio, Oratorio de Mi Corazón.

Sientan Mi Paz, el calor sublime de Mi Corazón. Sientan la brisa de Mi Espíritu que los colma completamente, sientan a Dios a través de Mi Espíritu Divino, sientan a toda la Creación, a toda la naturaleza a través de los ángeles. Sientan la protección, sientan el Amor que todo lo cura y todo lo redime, sientan Mi bondad que los unifica. Sientan Mi Espíritu que los renueva, sientan Mi Paz que los ilumina hacia nuevos horizontes, sientan la absolución de Dios, sientan la Pureza Original que los une a todos como una sola hermandad. 

En ese profundo sentir, que sus corazones se alegren por hoy estar frente a su Madre Celestial que los ama, que los cura, que los unifica y que los renueva en el perfecto Propósito de Dios, que les revela su verdadera misión en este tiempo final.

Y hoy, teniéndolos a todos frente a Mi Corazón Inmaculado, vengo aquí para llamarlos a la paz, para que sean portadores de Mi Paz y para que nunca se olviden de la paz.

Vengo aquí, desde el Cielo, para agradecerles.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

Canten, con gozo y gratitud.

Todos son Mis  hijos en el Universo Creador.

Y hoy, bendigo estas santas imágenes  y todos estos objetos sagrados, para que sean el símbolo perfecto de la unión de las almas con Dios y con Su Propósito de Amor.

¡Gracias Colombia por cuánto Me das!


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Para cerrar este encuentro vamos a dar tributo a la Virgen María con el Ave María de Colombia, para agradecer a Nuestra Señora, la Reina de la Paz. 

Canto: "Ave María".

 

Madre María Shimani de Montserrat:

¡Gracias Madre por cuánto nos das!

¡Hasta pronto, Colombia!

Domingo, 25 de octubre de 2015

Apariciones
Aparición mensual de Virgen María en la Ciudad de Caracas, Venezuela, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón

Con la dulzura imponente de Mi Corazón, vuelvo a esta nación para traer la paz. Con toda la dulzura del Corazón de Mi Hijo, vengo a cicatrizar sus heridas espirituales, a traer la sanación a sus almas; vengo a traer la cura a sus almas.

Queridos hijos, escuchen con atención Mi Mensaje, porque mientras Yo estoy con ustedes aquí, el Universo de Dios está con todos ustedes y con cada hijo, en cada rincón de esta nación.

Queridos hijos, vengo a fortalecer su fe; vengo a traer la esperanza, la dicha para todos.

Queridos hijos, vivan en Mi Fe, proclamen Mi Fe al mundo. Vengo a liberarlos de este cautiverio que se ha vuelto interminable.

Queridos hijos, escuchen Mi Voz con el corazón. Mis Palabras decretan nuevas Leyes para sus vidas. Mi Corazón proclama la grandeza del Amor de Dios en ustedes.

Queridos hijos, sientan Mi Corazón Inmaculado. Escuchen Mi Voz dentro de sus corazones. Así, una energía divina, en este mismo momento, vendrá a su encuentro para establecer la paz. Crean en Mi Paz, porque Mi Paz es invencible y es posible. Así, queridos hijos, ayudarán a sus semejantes en toda esta nación, que también debe consagrarse a Mi Inmaculado Corazón.

Queridos hijos, vean el ejemplo de los hijos de Colombia que, en su mayor devoción y pacificación, recibieron a Mi Corazón Inmaculado con un gozo inmenso e infinito, para los tiempos que vendrán.

Queridos hijos, no es la primera vez que ustedes escuchan a Mi Corazón y que Yo estoy presente en sus vidas, caminando en mansedumbre al lado de cada uno de ustedes. Yo vengo a hacer florecer sus vidas. Yo vengo a despertar lo más verdadero que existe en sus esencias. Esto, queridos hijos, se llama Cristo interior, algo que nunca nada ni nadie podrá borrar, porque Cristo vive en ustedes. Él y Su Corazón son invencibles; si Cristo vive en ustedes, son corazones invencibles.

Yo vengo a traerles a ustedes un milagro de Amor, el milagro de Mi Corazón misericordioso que está presente en este momento, envolviendo al espíritu de su nación para que las puertas a la redención se puedan abrir.

Queridos hijos, vivan este momento como un gran sacrificio. Que sus corazones ya no tengan penas. Que sus corazones se alegren por participar de esta comunión con Mi Corazón Inmaculado.

Queridos hijos, Yo estoy presente aquí y en el hogar de cada uno de Mis hijos que, en este mismo momento, reciben Mis Palabras en sus corazones para poder unificar sus vidas con el Sagrado Espíritu de Dios.

Queridos hijos, sientan a Mi Corazón como el único motivo para sus vidas. Concentren sus caminos a través de Mi Alma santificada; para que muchas almas más, al igual que las suyas, puedan despertar en este momento al llamado de redención de Mi Corazón.

Queridos hijos, a pesar de lo que suceda, a pesar de lo que estén viviendo, no desistan. Lo más sagrado que existe en ustedes es la pureza de Dios, es la pureza de los Sagrados Corazones que vienen a reencender sus llamas internas para que las puertas a la Luz se puedan abrir.

Queridos hijos, ya no teman, Yo estoy con ustedes. Crean que esto es posible por encima de todas las cosas, de cualquier pensamiento y sentimiento o acción que los pueda atormentar.

Queridos hijos, pisen como Mis pies a la mala serpiente, porque ella dejará de hacer sufrir a los corazones. 

Que desaparezcan, de esta realidad, todos los males que existen y que perturban a los corazones; porque esos males los hacen temer, los hacen alejarse del Corazón de Dios.

Yo soy su Intercesora, Yo soy su Madre de Coromoto, soy la Madre de su pueblo que viene a encender en sus corazones el verdadero propósito de sus vidas; lo que ustedes conocen como sagrada misión; lo que ustedes, desde su nacimiento, vinieron a cumplir en el nombre del Padre Celestial.

Queridos hijos, en cuanto estoy con ustedes, muchas puertas inciertas se están cerrando para que sus corazones y sus mentes puedan escuchar la Voz de Dios, puedan sentir el Reino de Dios que es infinito, poderoso, invencible, glorioso y bienaventurado para cada uno de ustedes.

Queridos hijos, como su Señora Desatadora de Nudos, vengo a liberar los nudos de su consciencia, porque todo lo que sucede comienza y termina en la consciencia de todos Mis hijos. Pero si sus corazones aman de verdad, perdonan de verdad, se reconcilian de verdad, esto pronto terminará.

Queridos hijos, Yo vengo a reactivar en ustedes la filiación con Dios, algo que nunca podrá desaparecer. Ustedes vienen del Universo, vienen de una Fuente mayor e infinita que se llama Amor y Unidad de Dios. Esto nunca podrá ser cortado por nada.

Queridos hijos, crean en la filiación con Dios. Aférrense a esa filiación con el Altísimo; así, sus células llenas de miedo se reencenderán a través del gozo de Mi Espíritu, de Mi Espíritu de Paz y de Conversión, de Misericordia y de Perdón, que hoy vuelvo traer nuevamente a su tierra.

Queridos hijos, Mi Hijo Me envió a ustedes y Yo los envío a predicar la paz; a llevar el alivio, la calma, la serenidad que ustedes tienen en sus corazones, el gran principio crístico que se llama Poder del Amor. Si el Amor vive en sus corazones y si ustedes creen en el Amor de Dios, ¿por qué temen, hijos Míos?, ¿acaso Dios no es más poderoso que todos los hombres?

Los falsos reinos caerán a su izquierda y a su derecha. Como dijo Mi Hijo en Jerusalén: “No quedará piedra sobre piedra”. 

¡Ay de aquellos que hacen el mal y que no miran hacia el Corazón de Mi Hijo! ¡Ay de esos pobres hombres! ¿Quién rezará por su conversión, en el día del Juicio Final?

Queridos hijos, Yo vengo a anunciarles el Cielo desde Mi Corazón. Vengo a liberarlos de sus pecados y faltas, a través del poder de Mi infinita Misericordia, sagrada Fuente de Amor que Mi Hijo Me entregó a los pies de la Cruz.

Carguen con su cruz. No teman, hijos Míos, no habrá mayor peso que el que puedan soportar.

Yo vengo a liberar sus caminos. Yo vengo a abrir las puertas del Cielo, en el espíritu y en el alma de cada uno de ustedes. Si ustedes Me llamaron, hoy estoy aquí entre ustedes, hijos Míos, porque Dios así lo desea profundamente.

Sean precursores de la Misericordia de Dios. Si sus actos son misericordiosos y llevan caridad a todas las almas, sin temer en lo que podrá suceder, muchas cosas de esta nación se liberarán.

Gran parte del horror hoy es liberado por Mi Corazón Santo, junto a las huestes de Luz que alaban al Padre eternamente, junto al Arcángel Miguel que entierra Su Espada sobre este suelo, para que las almas se puedan liberar.

Dichosos de aquellos que creen en lo que digo, porque verán el resultado en sus vidas. Ese es el gran milagro que hoy les traigo, hijos Míos, el milagro del Amor de Dios que nunca podrá apagarse en sus células. Siempre y cuando crean en el amor, serán invencibles y no fracasarán.

Queridos hijos, a través de los tiempos Yo he estado en los momentos culminantes. A través de los tiempos, Yo les traje un Mensaje de Paz. Queridos hijos, escuchen la Voz de Mi Corazón que derrama Su Misericordia en sus seres.

Queridos hijos, afirmen su compromiso Conmigo. Yo vengo a extenderles Mi mano para que la puedan tomar fuerte, no sentir ningún miedo, sino que puedan caminar firmes hacia ese sagrado propósito de la Nueva Humanidad.

Queridos hijos, no se olviden de rezar por sus hermanos, principalmente por aquellos que ya no están en este país, para que Dios les conceda la Gracia de que puedan retornar a su verdadero pueblo, hacia su verdadero propósito desde el corazón de Venezuela.

Yo vengo a hacer latir sus corazones. Yo vengo a traerles el fuego de Mi devoción, algo que nunca se podrá apagar si ustedes oran Conmigo, con ese fervor que los caracteriza.

Queridos hijos, pídanme lo que quieran.

Queridos hijos, Yo soy su Madre de la Gracia. La Gracia es lo que ustedes necesitan para poder renacer de corazón, para poder hacer resucitar sus espíritus para la sagrada misión que hoy les encomiendo.

Queridos hijos, Yo soy la Madre de todos los pueblos indígenas. Y aquí, en el pasado, existieron sagrados pueblos que encomendaron a Dios su alma y su divinidad. Rescaten esos principios sagrados. Rescaten la consciencia indígena del amor. Así, Roraima resplandecerá y ustedes serán partícipes de esta sagrada misión de convertir a los corazones, no por las palabras, sino por un simple acto de paz y de amor.

Lo que hoy están viviendo es por la falta del Amor a Dios. Dios está lleno de Amor para ustedes. Dios necesita de sus corazones, hijos Míos, para que se conviertan en pacificadores del gran Redentor de todos los tiempos.

Por eso, en este mes de octubre, mes del Santo Rosario, Yo les traigo la revelación de Mi Corazón Inmaculado. Hoy, deposito sobre Mi mano, como una sagrada oferta, el Bendito e Inmaculado Corazón de María, que siempre pulsará dentro de ustedes, cuando lo permitan. ¿Quién les podrá quitar Mi Corazón de su interior? Nunca nadie lo podrá hacer.

Mi Corazón es divino, es sublime y se vuelve más fuerte y poderoso cuando Mis hijos oran de corazón.

Queridos hijos, la bestia le teme a esas cosas. El Amor de la Madre de Dios es invencible e infinito en su esperanza. Si ustedes creyeran en esas simples cosas, hijos Míos, no importaría que no tengan qué comer. Lo que más importa, hijos Míos, es que su alma y su vida estarán nutridas por el Espíritu de Dios. Quien vive a través del Espíritu de Dios nunca tendrá sed, nunca tendrá hambre.

Queridos hijos, si los santos en el pasado, en profundos ayunos y abstinencias, consiguieron vivir a través de la Eucaristía, ¿ustedes creen en el poder de la Comunión de Cristo? 

Queridos hijos, donde está Cristo, no está el mal. Si Cristo está en ustedes, Dios está en ustedes y Yo también lo estoy, hijos Míos. Eso es invencible para los tiempos que vendrán.

Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.

Bienaventurados los buenos de corazón, porque serán premiados en el Reino de Dios.

Bienaventurados los humildes y los pacíficos, porque siempre alcanzarán la alegría. Que esa alegría, hijos Míos, que los nutre a ustedes todo el tiempo, nunca se apague; así, alegrarán al Corazón de Dios que está bastante ofendido por las injusticias del mundo.

Yo les ofrezco Mi Corazón como una Rosa de Luz, el Corazón Espiritual de su Madre que pulsa en todo el universo, escuchando las súplicas de Sus hijos, irradiando todo el Amor del universo a todos aquellos que creen en el renacimiento interior.

Si en sus manos está una llama encendida, ¿creen que ese es el símbolo de la paz?, ¿creen que un alma está siendo aliviada? Eso es posible cuando ustedes viven en la fe. Yo vengo a traerles el Don de Mi Fe, que es algo invencible. Cuando se vive de corazón, la fe siempre triunfará. Y Mi Corazón triunfará en ustedes, cuando crean en la fe, porque la fe es el Amor de Dios, es la Unidad de Dios, es la compasión para todo el universo.

Queridos hijos, hoy, no solo los que están aquí piden por ustedes, sino todo el mundo, todos Mis muy queridos hijos que están, en este momento, unidos a la proclamación de Mi Corazón.

Yo les vengo a traer el advenimiento del Espíritu de Cristo, aquel Espíritu que los ayudará a caminar en estos tiempos de tribulación. Sigan orando, honrando al Corazón de Dios para que así, Él también los glorifique.

Recemos:

Adonai, 
Misericordia, Misericordia, Misericordia,
Redención, Redención, Redención,
para este planeta. 
Amén.
(siete veces)

 

Queridos hijos, en el gozo de Mi Espíritu que concibe la paz y la redención, hoy quisiera especialmente consagrar a los Hijos de María, a estos hijos que se consagrarán ante Mi Presencia Celestial. Que vengan aquí los que se consagrarán, Yo los espero.

Queridos hijos, cuando sus voces cantan, el Cielo responde inmediatamente al pedido de los corazones y a las súplicas de las almas que buscan la paz.

Hoy, vengo desde el Cielo, como su Patrona de Coromoto, para bendecirlos, así como lo hice la última vez, imponiendo Mis manos sobre sus cabezas.

Imploro al Todopoderoso por la Gracia de Su Luz y de Su infinita Misericordia, que los hará fuertes e invencibles; y así, a pesar de cualquier consecuencia, siempre estarán en libertad.

Recuerden hijos Míos, que deben ser dignos hijos de Dios; y si hoy ustedes se dignifican y se consagran, a Mi materno Corazón de Madre, es porque están dando el sí a través de esta consagración para que se pueda establecer el espíritu de la paz, la unidad y el amor entre los corazones del mundo.

Si ustedes, hijos Míos, son generadores del Amor de Dios; el Amor de Dios triunfará y Mi obra se cumplirá, al menos en las Américas.

Rezo por ustedes. Rezo por este pueblo. Rezo por este país, junto al Ángel de la Guarda de esta nación y en la presencia de los coros celestiales, de Cristo y de San José Castísimo. 

Bajo esta sagrada triangulación, con el poder del infinito del Cosmos, Yo establezco, hijos Míos, la consagración definitiva de sus espíritus y almas, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

Canten. Ahora, son Hijos de María.

Yo les agradezco por responder a Mi llamado y recuerden que, a través de sus vidas, Mi Inmaculado Corazón triunfará.

Los amo y los bendigo, en nombre de Dios.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón:

Hermanos, queremos dejar un pequeño relato de lo sucedido durante el trabajo de oración.

Cuando estábamos trabajando con las oraciones que recitábamos, los ángeles, a pedido de Nuestra Señora, comenzaron a recorrer cada rincón de Caracas y fuertes haces de Luz fueron aproximándose a las almas que más lo necesitaban.

Ellos depositaban en la esencia, en el corazón de cada hermano, una molécula de Luz. Algo que venía directamente del Creador. Era algo que era poderoso, luminoso e invencible.

Y cuando esa molécula de Luz que ellos depositaban en cada hermano se encendía, todo lo que había alrededor y que era oscuridad, desaparecía. Y una forma de fuerza espiritual positiva se engendraba dentro de cada uno, y se manifestaba a través del corazón, como el Amor de Dios. Era como si fuera algo que lo renovaba a cada uno.

¡Gracias Señor, por cuanto nos das!

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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